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Real Zaragoza

Entre el trámite y la épica

Más pendiente del partido liguero en Gijón, el Zaragoza visita al Valencia en la vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey con un 0-2 en contra. Natxo cambiará el once de arriba abajo.

Pombo, en un ejercicio en la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza.
Pombo, en un ejercicio en la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza.
Guillermo Mestre

Entremedio de sus necesidades ligueras, al Zaragoza le ha salido un papeleo latoso e inoportuno en forma de partido de Copa del Rey en Valencia. Una cita en la que ya no tiene nada que perder y mucho por ganar. La derrota 0-2 de la ida contra un rival en el estado de excitación y forma de este Valencia de Marcelino García Toral levanta un muro a los aragoneses que solo pueden derribar como en tantas otras ocasiones de su historia redujo a cascotes varios imposibles: la dulce e inesperada épica. En Mestalla, precisamente, en verano de 2004, tumbó uno de esos pronósticos ya presupuestos, cuando remontó y ganó la Supercopa de España contra el Valencia campeón de liga, en ventaja tras su victoria en La Romareda.

De aquello hace tanto que los estadios de Primera División pertenecen ya al material nostálgico de la vida del Real Zaragoza. Su visita a Mestalla, en esta época, cabe interpretarla así, como un recuerdo de lo que se fue y se quiere volver a ser. La última visita del equipo aragonés a un estadio de Primera fue hace cuatro años, seis meses y cuatro días, a estadio Benito Villamarín del Betis, una semana antes de certificar su último descenso a Segunda. Han transcurrido 1.649 días y el Zaragoza se agarra ahora al tiempo y a la paciencia para reconstruir ese camino de vuelta.

En este sentido, con el resultado tan en contra y por mucho que el partido llegue como un forzoso trámite que no se puede eludir, Natxo González no arrinconará la cita y la enfoca como una oportunidad para que el equipo siga forjándose y consolidando su capacidad de competir. El Zaragoza entiende este compromiso como una ocasión para pulir detalles y facetas del juego, cimentar conceptos y confirmar de un modo u otro la reanimación de fútbol expresada hace unos días contra el Reus y a la que solo le faltó el acierto en el remate.

Natxo González tiene bien claras las prioridades del equipo y que el encuentro del domingo contra el Sporting condensa toda la relevancia, por eso, guarda piezas y girará el rostro del equipo, con una alineación novedosa en la que solo Delmás y Vinicius apuntan a seguir en el once respecto al pasado sábado. El técnico deja en Zaragoza a Borja, Febas, Zapater y Verdasca, a los tocados Benito y Toquero y al lesionado Mikel. El centrocampista Pep Biel, del Aragón, y el lateral derecho juvenil David Vicente son las grandes novedades de una lista a la que regresan Lasure, Raí y Zalaya.

Por su parte, Marcelino García Toral también rotará al Valencia. Si algo preocupa en Mestalla durante este formidable comienzo de temporada, desafiando la hegemonía del eje Barça-Madrid, es la longitud de una plantilla de la que se van descolgando ya algunos lesionados. Marcelino pierde al fantástico Guedes, a Murillo y a Garay, aquejados de diferentes dolencias. Kondogbia está sancionado y acaban de ceder a Orellana al Eibar. Las novedades más llamativas del once che apuntan a ser Rober Ibáñez, recién salido de una grave lesión de rodilla, y el interior derecho Ferrán Torres, ambos aún inéditos este año. El resto del equipo será muy similar al de la ida, con el delantero de raíces aragonesas Santi Mina de referencia ofensiva.

El Valencia lo tiene todo encarrilado y el Zaragoza tendrá los pies en Mestalla y la cabeza en El Molinón... pero nunca, nunca, se le puede dar la espalda a la épica...

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