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Real Zaragoza

42 años después

El equipo del león rampante recibe este viernes por la tarde al equipo de la ciudad de León

Imagen de último encuentro de la Leonesa, ante el Albacete.
Imagen de último encuentro de la Leonesa, ante el Albacete.
cydleonesa.com

La última vez que la Cultural Leonesa jugó en Segunda División, Andoni Cedrún estudiaba octavo de EGB en los Maristas de León. Compartía pupitre con Javier Cabanas, futura leyenda del balonmano español como extremo zurdo del Calpisa de Alicante, del Teka de Santander y del Barça. Son las cosas de que el profe de Matemáticas fuera el hermano Tomás Higarza, padre del balonmano español. ¿Y qué hacía Andoni en León? Muy sencillo: su padre, el mítico Carmelo Cedrún, exguardameta del Athletic de Bilbao y del Espanyol con Di Stéfano (sí, la Saeta Rubia también jugó en el Espanyol…) era el entrenador de la Leonesa. Después de 42 años, la Cultural regresó el pasado verano a Segunda. El dato en sí mismo, sin necesidad de más glosas, refleja las ganas, la pasión con que el club leonés y su afición viven este momento. Es decir, las ganas y la pasión con que visitan Zaragoza, independientemente del estado en que lleguen a La Romareda.

León contra León. El equipo del león y la ciudad de León. La ciudad de León solo militó una vez en la Primera División de fútbol. En León, el deporte rey es el balonmano, gracias al hermano Tomás y otros maristas ilustres, con el Ademar, referencia española y europea. En fútbol, ya digo, solo han estado censados un curso en la élite, el 55-56. Bajaron a Segunda como decimoquinto clasificado. Eso curso fue campeón el Athletic de Bilbao (de Liga y de Copa), en el que precisamente jugaba de portero Carmelo Cedrún, con Canito, Garay, Mauri y Arieta, en el crepúsculo de ‘Piru’ Gaínza, último integrante activo de la delantera mágica junto a Venancio, Iriondo, Panizo y Zarra.

Saltemos unas décadas. Desde que Andoni Cedrún se pegaba con la cabeza en la portería de balonmano de los Maristas de León en 1975 hasta junio pasado, lo más significativo del fútbol leonés lo constituyó la construcción en 2001 de un nuevo y coqueto estadio para 13.451 espectadores, ahí a la vera del río Bernesga, junto al Palacio de los Deportes de León. El estadio fue bautizado con el nombre de Antonio Amilibia, persona muy vinculada al club y abuelo del entonces alcalde de León por el PP, Mario Amilibia. Cambió de primer edil el Consistorio leonés. Llegó el socialismo: Francisco Fernández tomó la vara y el campo pasó a denominarse Reino de León. Regresó el PP al Ayuntamiento con Antonio Silván, actual alcalde, pero el campo se sigue llamando Reino de León.

Hicieron un campo guapo, pero había que llenarlo. Y no siempre se llenaba como ahora. Hubo años duros, cayendo a Tercera incluso. No hace tanto de eso. De 2011 a 2013 no tuvieron que desplazarse a Zaragoza, Pamplona o Gijón. Entonces la Leonesa se jugaba las habichuelas con el Almazán, en Soria. O con la Cebrereña, en Cebreros (Ávila), patria chica de Adolfo Suárez. Solo cuatro años después de vagar por las tierras de Castilla, visitan hoy el campo de un club con títulos europeos en sus vitrinas. Esa es la perspectiva real con que hoy afronta el equipo de León su partido ante el equipo del león.

Los ascendió a Segunda hace unos meses Rubén de la Barrera, joven técnico gallego educado en el sufrimiento de los arrabales de la élite en el humilde Guijuelo (Salamanca). Juegan alegres, les gusta ganar, aunque hace seis partidos que no conocen la victoria. Ojo: cuentan con una plantilla apañada en la que el exzaragocista Isaac Carcelén es el máximo goleador (con dos goles...). Hace más cuatro décadas que no compiten en Segunda, pero su tope salarial (5,5 millones de euros) solo es inferior en 100.000 euros al del Real Zaragoza. Detrás se aprecia un mecenazgo sólido. Y no precisamente leonés, sino catarí: su presidente se llama Tariq Abdulaziz.

Pese a perder en su regreso a Segunda con el Lorca, la temporada la iniciaron a toda pastilla. Primero le ganaron a Osasuna (2-1). Después no fallaron en Sevilla (1-2) e igualaron en casa ante el Valladolid en el derbi eternamente esperado (4-4). Su victoria ante el Huesca (3-2) significó un punto de inflexión para ambos. Eso ocurrió el 17 de septiembre. Desde entonces los altoaragoneses están como un tiro y los leoneses no han ganado. La Cultural perdió con el Rayo (3-1), empató en Reus (1-1), cayó en casa con el Sporting (0-2), rascó un punto en Cádiz (2-2) y empató a nada el pasado fin de semana con el Albacete (0-0). Total, llega a Zaragoza como decimotercer clasificado, con 14 puntos, los mismos que el conjunto aragonés.

Si la Leonesa no gana desde el 17 de septiembre, el Zaragoza no pierde desde dos días antes, el 15 de septiembre, cuando cayó en Lugo (2-1). Además, el conjunto de Natxo González ha dibujando una clara progresión que el pasado sábado se detuvo en Sevilla. La Copa es otra historia, pero la que probamos el martes ante el Valencia no sentó precisamente mal. Eso sí, el partido de verdad de esta semana es hoy. León contra León.

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