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La Copa refuerza la idea de plantilla

La gestión de los minutos y las oportunidades por parte de Natxo ha encarecido los minutos de juego

Natxo González da instrucciones a Raí en el partido contra el Valencia
La Copa refuerza la idea de plantilla
Guillermo Mestre

La Copa del Rey, lejos de constituir la piedra en el zapato de temporadas anteriores, ha significado una oportunidad para el Real Zaragoza, especialmente, para su entrenador. Ya hace días que se viene observando que el equipo aragonés es mucho más que su once inicial, articulado en un sistema y sujeto a unas pautas y funciones. Natxo González cambia la alineación en mayor o menor medida, pero el fútbol no se resiente. Entran y salen nombre puntuales, pero el juego mantiene su línea de discurso. El Zaragoza se está consolidando como un equipo con varios futbolistas titulares, muchos más de los once reglamentarios: salga quien salga a jugar, la compostura del juego permanece firme y cohesionado.

Esta política de rotaciones controladas es una de las cartas bajo la manga de Natxo González. Su gestión del grupo ha contribuido a ampliar una plantilla ya de por sí profunda y rica en perfiles posicionales, un Zaragoza del que podría afirmarse que cuenta con 20 futbolistas titulares. Excepto Raí y Zalaya, todo el plantel -incluidos dos porteros- ya ha sido titular alguna vez en liga o en Copa Los minutos están repartidos y son más caros que nunca. Puede aparecer Oyarzun o Ángel en el lateral izquierdo y la posición conserva sus valores competitivos. Descansa Eguaras y sale Guti y la batuta del juego sigue en alto. Reposa Toquero y Papunashvili le ha relevado en más de una ocasión con cierto nivel. O se lesiona Alberto Benito y Delmás mitiga su olvido hasta casi hacerlo desaparecer.

La Copa del Rey ha sido una oportunidad ideal para que Natxo González administre sus recursos en plantilla, pero también para encontrarle a todo jugador un sentido y unas posibilidades. El partido contra el Valencia fue la confirmación de que en el Zaragoza casi todos sus jugadores son útiles. Natxo González introdujo nueve cambios respecto al último once liguero. Solo sobrevivieron Zapater y Buff, relevados en los momentos del partido programados por el técnico: al descanso el suizo, en el minuto 70 el capitán.

En el equipo aparecieron jugadores procedentes de inactividades superiores a un mes por culpa de lesiones. Alberto Benito fue el más reciente y eso se notó en su punto físico. Pero Lasure cumplió y Simone Grippo se presentó como indiscutible alternativa a Mikel González y Verdasca. En cualquier momento está en condiciones de recuperar su sitio perdido en un esguince de rodilla. Salió muy reforzado también Vinicius. El brasileño encadenaba semana de suplencia. Su partido fue notable, revelándose no solo como un sustituto de Borja Iglesias sino como un posible complemento.

Raí tuvo sus primeros minutos importantes de la temporada también contra el Valencia y dejó destellos a considerar. Menos novedosa es la aportación de Guti, pero el todoterreno aragonés le ha puesto las cosas difíciles a Natxo a la hora de configurar un centro del campo: Zapater, Eguaras, Febas, Buff… además de Javi Ros, todos distintos, todos complementarios. Hacía años que el precio del minuto en el mediocampo no estaba tan caro.

Esta es la principal consecuencia de la gestión que está realizando Natxo con sus futbolistas. Los tiene a casi todos enganchados al equipo, motivados y en condiciones de competir. También fomenta así la progresión individual y colectiva: la pelea interna por el puesto durante la semana potencia ese crecimiento. Con esta política de suaves rotaciones, Natxo González no solo está adaptando a su equipo las circunstancias de cada partido sino que también está moldeando emocional y mentalmente a sus jugadores. A todos los futbolistas se les aprecia ‘enchufados’, a quien juega poco y a quien juega mucho. El Zaragoza puede cambiar el envase de su fútbol, pero no el contenido. Un signo evidente de que, además de coherencia en la confección de la plantilla y trabajo de entrenamiento, hay también algo mucho más poderoso: una idea de juego.

De momento, una de las características del método de Natxo González es la ausencia de un ‘once tipo’. Existe una base de nombres más o menos consolidados que dan forma al esqueleto del equipo, pero no una alineación ancha y completa. El Zaragoza aún no ha repetido equipo en dos partidos seguidos. Unas veces por causas forzosas -lesiones, problemas físicos, sanciones…- pero, generalmente, el técnico analiza y prepara sus formaciones incluyendo matices, reajustes y variaciones condicionadas por las virtudes y defectos del rival, las características del campo o el césped, o los trazos que se le pueden presagiar al partido.

Contra la Cultural Leonesa, seguirá esa línea de suaves rotaciones. Cabe intuir cómo formará el Zaragoza. Cristian, Delmás, Verdasca, Mikel, Zapater, Febas, Eguaras o Borja Iglesias parecen fijos después de los movimientos de once de los últimos días. Tras el descanso en Copa del Rey, muchos retomarán su lugar en la formación inicial. Pero con Natxo siempre está abierta la puerta de la sorpresa.

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