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Real Zaragoza
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Primer cuarto de liga: un punto más que el año pasado, cuando cayó Milla

Las rentas del Real Zaragoza actual son similares a las de hace 12 meses a estas mismas alturas. El valor y la lectura del rendimiento, sin embargo, son distintos.

La clasificación de Segunda tras la jornada 11ª, el año pasado y en la actual campaña.
Primer cuarto de liga: un punto más que el año pasado, cuando cayó Milla
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Mediada la primera parte del partido de este pasado sábado en Sevilla, el Real Zaragoza atravesó la imaginaria línea del primer cuarto de la temporada. Se ha consumido ya el 25 por ciento del torneo. Un trecho importante que suele marcar tendencia. Como en las pruebas de atletismo, de ciclismo, de natación, un hito clásico para tomar referencias. Y se observa que, el Zaragoza de Natxo González, lleva un paso muy parecido al del año pasado, que comenzó el curso con Luis Milla al frente.

El bloque de Natxo ha sumado en estas 11 primeras jornadas 14 puntos, mientras que el de Milla se quedó en 13. De no haber mediado el gol de Borja Iglesias que igualaba a dos en el campo del Sevilla Atlético en la recta final del partido, el bagaje sería idéntico.

Milla ganó 3 partidos, empató 4 y perdió otros 4. Natxo ha vencido los mismos 3 choques, ha empatado 5 y ha caído en 3. Con Luis Milla, hace un año, el Real Zaragoza llevaba en este punto del camino 15 goles a favor por 16 en contra. En esta nueva era, con el vitoriano González al frente, son los mismos 15 tantos a favor, pero con 12 en contra (4 menos). Ahí están los matices diferenciadores en lo numérico y matemático, en lo exacto e irrebatible.

En el análisis de situación, es enormemente llamativa la diferente manera de aceptar, analizar, vivir y evaluar que tienen todos los sectores del zaragocismo respecto de estas dos trayectorias tan parecidas en las dos últimas temporadas deportivas. Porque, el año pasado, a esta hora del día siguiente a la 11ª jornada, Luis Milla estaba ya destituido. Un caminar tan similar al actual no le dio para contar con la confianza de la directiva, ni de buena parte de la afición y el entorno. Sin embargo, esta vez, en ningún momento se ha rozado siquiera el terreno de las dudas sobre el nuevo proyecto. Al contrario, pese a la ausencia de marcadores del primer mes y medio, la esperanza y la confianza siempre han rodeado al Real Zaragoza de Natxo.

Ahí radica, a finales de octubre, la gran diferencia de reacción general que provoca entre este promedio del Zaragoza 2017-18 con el cuasi gemelo del equipo blanquillo de un año antes. La calma y la paciencia actual está, en positivo, muy alejada de los nervios y la desconfianza que se sintió el curso pasado, hasta el punto de llevarse por delante a Milla en este momento exacto, casi con las mismas credenciales en cifras que porta en su valija Natxo González. Curiosamente, Milla salió herido de muerte en octubre del enfrentamiento en Sevilla ante el filial hispalense, con el que perdió 2-1 el Real Zaragoza, entonces en el Sánchez Pizjuán.

Los tres triunfos del actual Real Zaragoza tardaron más en llegar que los de la liga pasada. Han sido dos fuera de casa, en Córdoba (1-2) y Lorca (0-2), por únicamente uno en La Romareda (3-0 al Numancia). Hace un año, las tres victorias fueron seguidas en los tres primeros partidos como locales, es decir, que en la jornada 5ª ya había ganado el Zaragoza de Milla al UCAM Murcia (3-1), al Huesca (1-0) y al Alcorcón (2-0). Y para entonces, era 2º clasificado en la tabla. La curva del año pasado fue de más a menos, mientras que ahora viene dibujada a la inversa, de menos a más.

El equipo de hace un año empezó como un tiro, pero se cayó con la misma velocidad en solo 6 partidos, de la 6º jornada a esta 11ª que ahora vivimos. De hecho, lo que justificó el despido de Milla fue la exigua suma de solo 3 de los 18 puntos en ese tramo de torneo, al margen de la pérdida de confianza en su plan y los chispazos con varios jugadores a través de su actitud en el campo. Ahora, con Natxo, el ritmo es más cadencioso, además de progresivo en su crecimiento. Justamente, en las mismas 6 jornadas en las que el equipo se le caló a Milla hasta derivar en su finiquito anticipado, las últimas, el Zaragoza de Natxo lleva una positiva racha sin conocer la derrota. Cierto es que no le da para correr demasiado, porque se trata de 4 empates y solo 2 victorias pero, al menos, mantiene una trayectoria de suma constante.

Este es, a grandes rasgos, el resultado de la prueba control del Real Zaragoza tras el primer cuarto de competición. Se parece mucho al del curso anterior en parámetros fríos (cifras), pero es radicalmente diferente, para bien, en el ámbito emocional y ambiental.

Mientras que a día de hoy, hace 12 meses el zaragocismo estaba a la espera del nuevo entrenador, que acabó siendo Raúl Agné (todo ello con toda la naturalidad que provoca la jurisprudencia de la última década en el Real Zaragoza, con una espiral interminable de ceses prematuros), esta vez, con unos números muy cercanos a aquellos que dinamitaron a Milla, a nadie se le ha ocurrido pensar que Natxo no vaya a seguir, con total tranquilidad, al frente del banquillo.

El cambio, en este sentido, es tremendo. Se habla de fútbol, de buenos o malos partidos, de alegrías y chascos, de liga y de Copa, se piensa en el próximo rival... algo dentro de lo ordinario. En ningún caso de fracturas, de líos, de disensiones internas. Todo un avance, viniendo de donde se viene desde allá por 2007.

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