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Real Zaragoza
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"Soy un poco 'vinagre', no estoy contento con muchas cosas que aún nos faltan"

Natxo González admite, pese a la evidente mejoría del juego del Real Zaragoza y a la buena racha de puntos, que su ideal táctico todavía no se ha alcanzado y ha de pulirse.

Natxo González, en la Ciudad Deportiva durante el entrenamiento.
"Soy un poco 'vinagre', no estoy contento con muchas cosas que aún nos faltan"
Toni Galán

Natxo González es un entrenador razonable en sus apariciones públicas. Suele hablar sin clichés postizos. No viene de la escuela de la pose y las películas subjetivas que suelen alejar a muchos técnicos de la realidad del día a día (en Zaragoza, últimamente, hubo varios de estos). Desde julio, cuando el vitoriano ha tenido que exponer algún aspecto que no le gusta, lo ha hecho directamente. Antes de partir hacia Sevilla, este viernes compareció ante los medios de comunicación, como cada previa de partido. Y respondió sin problemas a una pregunta muy concreta: ¿Qué cree Natxo que le falta al Real Zaragoza para ser un equipo más solvente, con más garantías para ganar partidos y no sufrir demasiados pinchazos en adelante?

"Soy un poco 'vinagre', no estoy contento con muchas cosas que aún nos faltan. Siempre he dicho que la perfección no existe. Y por eso, nunca sabes el margen que tienes de mejora con un equipo", comenzó admitiendo el preparador vasco. Es evidente que, pese a las buenas vibraciones que viene emitiendo el grupo cada semana desde hace mes y medio, todavía no está en el rendimiento de crucero que Natxo desea y necesita para dejar de perder puntos que parecen estar en la mano durante varios duelos.

Y el técnico de Vitoria entró a continuación en un epígrafe concreto, que está en boca de buena parte del entorno zaragocista después de lo visto en las últimas jornadas: "Me gustaría, y trabajamos en ello, tener más continuidad en el juego de ataque y que no haya tantos momentos en los que perdemos el balón cuando tengamos un resultado favorable", asumió. Ahí dentro, en el vestuario, también duelen las formas con las que volaron ventajas en la recta final de los partidos contra el Lugo, Nástic de Tarragona y, el domingo pasado, el Osasuna.

"Hay muchos detalles dentro de la faceta defensiva y ofensiva que siempre hay que trabajar. Y cuando tratas de potenciar una cosa y dejas la otra, esta otra va decayendo. Son muchos aspectos", apostilló sin entrar en más cuestiones concretas. Él sabe, y reconoce, que no se puede caer en la autocomplacencia. Que las sensaciones positivas que emana el grupo han de desembocar en victorias. Que las rachas, como la actual, de buena cosecha de puntos han de tener continuidad y no ser inconstantes para no quedarse en ramalazos sin beneficio real.

Después de dos meses de competición, de un aplaudido proyecto futbolístico, de unos gestos y ademanes de equipo bonito, Natxo González pretende redondear paso a paso su obra. Tarea complicada por venir de donde se viene, de una revolución casi absoluta en la caseta, de un verano que se quedó corto por motivos obvios. Pero, mucho mejor que el entrenador tenga claro que el diamante está todavía por pulir, con muchas caras en bruto. "Nunca sabes cuál es el techo de un equipo. Es difícil medirlo", advierte de cara al futuro inmediato. Los futbolistas y los marcadores de las próximas jornadas irán poniendo negro sobre blanco respecto de la evolución de este naciente Real Zaragoza, que todo el mundo ansía verlo en lo más alto, como hace años no se disfruta en La Romareda.

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