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Un soldado llamado Verdasca

El defensa portugués, pese a su juventud, se ha consolidado en la retaguardia del Zaragoza con una línea creciente y buenas actuaciones

Verdasca, en un entrenamiento de pretemporada
Verdasca, en un entrenamiento de pretemporada
Daniel Marzo

Llegó al Zaragoza medio de puntillas, principalmente, al venirse abajo la desvinculación de Bruno Perone, con quien estaba todo acordado para su fichaje, del Nástic de Tarragona. A Lalo Arantegui se le cerró una puerta, pero se le abrió otra: Diogo Verdasca. Respondía a un perfil distinto, más inexperto y joven, aunque prevalecieron otros rasgos: su crecimiento potencial. Desde meses atrás, la dirección deportiva le venía siguiendo, atenta al fútbol portugués, uno de los países más accesibles y preferenciales del actual mercado del Real Zaragoza, y allí, en el filial del Oporto, destacaba, con sus 20 años, por una personalidad impropia de su edad y una contundente técnica defensiva Diogo Verdasca. Pero era imposible sacarlo del histórico club luso. Lo fue en mayo, lo fue en junio… pero en julio la situación cambió. El Zaragoza volvió a mover el teléfono y sonó la campana. En apenas 48 horas se cerró la contratación. Y así Verdasca aterrizó en La Romareda, generando, por su procedencia, juventud y trayectoria, varios de los mismos juicios precipitados de siempre en el entorno del club. Nadie le había visto jugar, pero aquello daba igual: Verdasca sonaba a fichaje caprichoso e innecesario. Los lógicos problemas de adaptación de un jugador de 20 años, en un país nuevo, en sus primeros días en un club y un fútbol diferentes alimentaron esas dudas. Hasta que a Verdasca se le ha podido ver jugar con cierto margen para el análisis: y, así, ahora, representa una de las figuras más sobresalientes del equipo de Natxo González. Su asociación con Mikel González y su traslado al perfil izquierdo de la defensa han acabado por descubrir a un futbolista aún con mucho margen de mejora, con pequeñas irregularidades aún dentro de los partidos, pero cada vez más sólido, serio y efectivo. Sus tres últimos partidos, desde su fallo en Oviedo, han marcado una línea ascendente y vigorosa. “Estoy muy contento, muy tranquilo y con confianza. Mi situación ha cambiado con trabajo y esfuerzo, así todo llega”, explica el defensa portugués.

Sus números defensivos son notables, mejores incluso de los de Mikel González en las últimas citas. Con bastantes menos minutos que Álex Muñoz (Sevilla Atlético), Verdasca ya es el segundo futbolista de la categoría que más disparos del rival bloquea (10). Contra Osasuna presentó una cartilla impecable de 8 despejes, 3 tiros bloqueados, 1 intercepción, 3 duelos ganados de 6 y 6 recuperaciones. Son estadísticas de central dominante, no muy alejadas de las forjadas contra el Lorca (1 despeje, 3 tiros bloqueados, 1 intercepción, 4 duelos ganados de 6 y 3 recuperaciones) o frente al Numancia (3 despejes, 1 tiro bloqueado, 3 intercepciones, 3 entradas buenas y 4 recuperaciones). “Era una semana importante y pudimos conseguir dos victorias y no perder. Queríamos la tercera frente a Osasuna, pero lo importante era no salir derrotados. Hemos empezado a dejar la portería a cero y eso es fundamental, así resulta más fácil ganar”, admite el jugador portugués.

Verdasca ha mejorado y se está consolidando como un central de eficientes prestaciones en la defensa del área. Ahí, es donde luce su sociedad con Mikel. También en la fase ofensiva: los números de Verdasca en los últimos 3 partidos le convierten en la segunda pieza organizadora del juego del equipo tras Eguaras. Su índice de acierto en el pase es muy elevado. En los tres últimos partidos, promedia un 90,3% de pases buenos, sobre un total de 144 -por ejemplo, 40 frente a Osasuna y 68 contra el Numancia-. Además, 12 de sus 19 balones largos fueron buenos.

Estos datos con balón hablan de la relevancia estratégica de Verdasca en la construcción del juego en el sistema de Natxo González. Verdasca, como Mikel González, es referencia a la hora del pase atrás de los centrocampistas y de digerir bien el fútbol, premisas básicas con el técnico vitoriano. También le proporciona al entrenador un recurso que se está infiltrando en el modelo de juego del Zaragoza: sus envíos diagonales y aperturas a banda, desde el sector izquierdo al derecho, un modo de girar al rival y atacar su lado débil.

Según Verdasca, su progresión está muy determinada por su buena adaptación. Cada vez se maneja con mayor desenvoltura en español: “Estoy muy cómodo en la ciudad. Me gusta mucho. También su gente. En La Romareda, hay un ambiente muy bueno. Contra Osasuna, me gustó mucho”.

De momento, pese a su juventud, dentro del campo se expresa con vehemencia, sacrificio, valentía y pundonor. Así defiende Verdasca, como un soldado. Le quedan muchas cosas por corregir, deberá ser capaz de mantener este nivel, pero lo principal es que él es el primero que lo sabe: “Aquí aprendo todos los días un poco de todos. Soy muy joven, tengo mucho que mejorar”.

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