Despliega el menú
Real Zaragoza

Empate en un duelo equilibrado entre Real Zaragoza y Osasuna

Los aragoneses dejaron escapar su ventaja inicial tras un buen primer tiempo, en una segunda parte donde los de Natxo abusaron de un planteamiento defensivo.

Papunashvili en el último Real Zaragoza-Osasuna en La Romareda.
Real Zaragoza - Osasuna
Tony Galán

Ganaba el Real Zaragoza a falta de 18 minutos, tras un buen primer tiempo y un gol de penalti de Borja Iglesias al borde del descanso. Pero el Osasuna empató finalmente después de todo el segundo periodo presionando el área aragonesa, fruto de un planteamiento demasiado conservador de Natxo González. No pudo así bordar la semana de los tres partidos el equipo zaragocista, y sumó únicamente un punto en un duelo muy equilibrado que lo deja en mitad de la tabla, sin poder remontar tanto como pretendía con un nuevo triunfo.

Enorme de tensión, aplicación e igualdad resultó la primera parte. Un partido de Primera en Segunda. El Osasuna, respondiendo a sus hechuras de gallito de la categoría, salió mandando y con poderío. Hasta el minuto 13, el Real Zaragoza debió pertrecharse atrás y aguantar las acometidas de los navarros, decididos a decantar la balanza enseguida hacia su lado. Quique González, volcado a la izquierda, percutía la zona de Delmás, con el apoyo de Roberto Torres, y los blanquillos sufrían. David Rodríguez, en el minuto 5 disparó al larguero, tras un exceso de confianza de la defensa. Ahí, la cosa pintaba gris oscura para los de Natxo González. Pero, obviamente, aquello tendía a escampar con el paso de los minutos.

Y así sucedió a partir del primer ataque serio de los blanquillos. Oyarzun, de nuevo lateral largo, penetró hasta el fondo para recibir un pase de un hiperactivo Febas y su centro, despejado mal por los zagueros rojillos, lo intentó rematar de chilena Buff. Resultó fallido, pero elevó el tono de presión de la grada, con aires de los viejos tiempos en la élite. Ahí cambió el capítulo del guión. Un par de minutos más tarde, Papunashvili pudo abrir el marcador al romper la línea de centrales en carrera después de un pase al espacio de Borja Iglesias. Corrió como un gamo, se fue de Unai y Oier y, solo ante la salida del portero Sergio Herrera, llegó algo forzado a tocar el balón y el remate lo desbarató el arquero visitante. El diapasón del graderío alcanzó la cota de la emoción intensa y el equipo lo agradeció.

El duelo se equilibró. Los osasunistas, que seguían presionando arriba del todo, ya no tenían tanto el balón en su poder. Al contrario, lo perdieron muchos minutos. Lástima que Eguaras no tenía su noche en la distribución y que Buff, en la mediapunta, se metía demasiado dentro, marcándose solo en demasiadas acciones donde se necesitaban diagonales y ofrecimientos. Aun así, las llegadas de los laterales, Oyarzun y Delmás, secundados por Papu y Febas, forzaron varios córners y gestaron centros que mostraron a un Sergio Herrera demasiado nervioso por alto.

No podía descuidarse el Zaragoza atrás. Los ataques del Osasuna siempre llevaban del ramal a cinco o seis rojillos en aluvión. David Rodríguez, de nuevo, amagó el gol en una penetración larga que acabó desde la frontal con una rosca que se le marchó fuera por dos metros. Era el minuto 23 y el partido seguía sin romper. Un duelo de tanteo, de miradas fijas entre unos y otros. Con entradas duras abajo, con amarillas, con el ya clásico serial de faltas sobre Febas que el árbitro, Díaz de Mera, tardó en frenar con las tarjetas.

Los últimos 10 minutos previos al descanso elevaron el tono del juego zaragocista y llegó el gol. Zapater avisó, de falta directa, en el 37. Lanzó el golpe franco como en Oviedo, pero se le marchó un palmo por encima del larguero. Y en el 42, Buff forzó un penalti clarísimo de Fran Mérida por zancadilla en el área en la segunda jugada tras un centro de Oyarzun al segundo palo. Borja Iglesias superó a Herrera por el centro, por alto, y acabó con la estela de héroe del portero osasunista, que venía de parar tres penas máximas en Cádiz hace unos días. El Real Zaragoza se iba al intermedio en ventaja. Una gran noticia en un día de tanto tira y afloja en el que anotar primero era pasaporte hacia el éxito.

Como era lógico, el Osasuna salió espoleado en la segunda mitad. Ya no le servía la actitud especulativa, el verlas venir. Enseguida, Diego González hizo un doble cambio, ofensivo, metiendo todo en ataque con Xisco y Mateo. A la vez, Natxo insuflaba aire con Pombo en vez de un cansado Febas (la semana intensa ha pasado facturas). Al Osasuna se le torcieron los planes porque, en un minuto, cayó lesionado Torró y debió agotar las sustituciones con Arzura. Los navarros ya tenían todas sus fichas sobre el tapete, sin más cintura para la última media hora larga que restaba. El Real Zaragoza, con el 1-0 como escudo protector, manejó el balón en la medular pero sin buscar con demasiado interés el área rival. Jugaba con el crono en la mano.

Habían transcurrido ya 20 minutos del segundo periodo y solo cabía anotar un disparo mordido del luego relevado Quique, que paró bien abajo Cristian Álvarez, con su habitual flema. No sufría el Real Zaragoza, aunque le faltaba empuje arriba. Natxo indicó cien veces a los suyos que no se aculasen tanto. Mateo, en el 66, metió el primer susto en el cuerpo a los locales. Solo en el área, remató duro y Cristian Álvarez sacó a córner por encima del larguero. Algo había de cambiar. El técnico zaragocista aportó músculo con Raúl Guti en el lugar de Buff. El campo empezaba a volcarse hacia el área aragonesa.

Hasta el minuto 69 no pudo desahogarse algo el cuadro zaragozano. Pero el disparo de Papunashvili, tras una dejada de Borja Iglesias, lo atrapó bien abajo Sergio Herrera. Era la primera vez que la pelota llegaba con peligro al área navarra. Pero fue algo eventual. El 1-1 llegó 3 minutos después, como se barruntaba hacía rato. Había amagado Roberto Torres con una falta directa segundo antes, rechazada bien por Cristian Álvarez, y sería el central Oier, a la salida de un córner, quien cabeceó cruzado anticipándose a todo el mundo en el área pequeña. A Natxo le había salido mal el plan de manejar el 1-0 como premisa básica en vez de seguir buscando el ataque con mayor profusión tras el descanso.

Toquero fue el último retoque táctico del técnico vasco. Casta y bravura en busca de la reacción en el último cuarto de hora. A la fuerza ahorcan. Lo primero era recuperar la sintonía, porque el equipo se había ido del partido al fallar en la jugada del empate. Eguaras intentó coger el timón, ya sin Febas ni Buff en el campo, los que rompen las líneas en estático. El Zaragoza lo intentaba, pero daba síntomas de dificultades para llevar la pelota arriba con criterio. Se trataba de encontrar un balón de oro, donde fuera. Pombo abusaba de individualismo. Borja Iglesias no llegó a una contra lanzada larga. Y, entremedias, Mateo casi le da el triunfo a los osasunistas, solo en el área, pero su disparo lo atajó bien Álvarez ya en el 86.

Esa pelota mágica la tuvo Raúl Guti en el 89. Ahí estuvo el 2-1, pero al canterano, mano a mano ante Herrera, se le hizo de noche y decidió no disparar él. Dio un pase atrás de improviso y no halló compañero. Una pena muy grande. Una lástima de decisión que, además, en la continuidad, tras un remate franco de Pombo que golpeó sin querer en Borja Iglesias, acabaría provocando la expulsión del aragonés por un pisotón a Fran Mérida al perder el balón. Se esfumó la ocasión invocada. Y, con ella, la opción de redondear la semana fantástica.

El resultado final, visto lo visto, cabe considerarlo justo. Pero también es natural colegir que el Real Zaragoza no jugó bien la segunda mitad. No supo aguantar su ventaja, abusó de un procedimiento defensivo cuando, al contrario que el día del Nástic en el que debió jugar con solo 10 jugadores, no era necesario. Dejar escapar puntos en La Romareda de este tenor no es un buen camino en el largo plazo. En cualquier caso, se trató de un empate ante un adversario de enjundia. Una nueva suma. La quinta consecutiva. Por este lado, no es del todo malo. Pero, ciertamente, quedó un paladar agrio al final del choque por todo lo bien que se había trabajado el juego durante la primera mitad, algo que no tuvo la continuidad que requería la noche.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Delmás, Mikel González, Verdasca, Oyarzun; Zapater, Eguaras; Papunashvili (Toquero, 74), Buff (Raúl Guti, 67), Febas (Pombo, 55); y Borja Iglesias.

C. At. Osasuna: Sergio Herrera; Lillo, Unai García, Oier, Clerc; Fran Mérida, Torró (Arzura, 59); Coris (Xisco, 55), Roberto Torres; Quique González (Mateo, 56) y David Rodríguez.

Árbitro: Díaz de Mera Escuderos (Comité Castellano-manchego). Expulsó a Pombo, con roja directa, por un pisotón a Fran Mérida. Amonestó a Mikel González (4), Lillo (25), Oier (44), Toquero (79) y Mateo (92).

Goles: 1-0, min. 42: Borja Iglesias, de penalti cometido sobre Buff. 1-1, min. 72: Oier.

Incidencias: Noche calurosa en Zaragoza, con 26 grados y una leve brisa. El césped de La Romareda presentó un aspecto excelente. En el cierre de las fiestas del Pilar, el estadio presentó una entrada magnífica, casi 30.000 espectadores.

Etiquetas
Comentarios