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Real Zaragoza

El caso de Cuartero, o multa económica o archivo

Figueroa denunció en el acta un abordaje verbal del director general del Real Zaragoza en la zona de vestuarios. Es la tercera vez que el ejecutivo se ve involucrado en un hecho similar.

Luis Carlos Cuartero, en las desaparecidas oficinas del Real Zaragoza durante la pasada temporada.
El caso de Cuartero, o multa económica o archivo
Guillermo Mestre

Luis Carlos Cuartero repite episodio por tercera vez. Que el árbitro del Real Zaragoza-Nástic de Tarragona, el renombrado Figueroa Vázquez, le dedicara una denuncia en el epígrafe final de su acta "Otras observaciones" por un abordaje verbal del director deportivo aragonés en la zona de vestuarios a la conclusión del polémico partido, resulta un caso conocido para Cuartero y para el Real Zaragoza en los últimos años. Es como si el colectivo arbitral le tuviera tomada la matrícula al ejecutivo de Pradilla de Ebro y, en cuanto surge la más mínima posibilidad, lo pone en evidencia por circunstancias que suceden en infinidad de túneles de acceso a las caseta de los estadios del fútbol profesional, incluidos los de los grandes equipos de élite, y jamás salen a la luz por considerarse de consumo interno entre los diferentes actores del circo del balompié.

Cuartero se expone, de nuevo, a una multa económica como castigo. Aunque, en el anterior precedente, un caso similar (en Soria con López Amaya) acabó archivado por los comités y sin ninguna desembocadura punible.

El primer encontronazo oral con un árbitro lo tuvo Luis Carlos Cuartero en La Romareda, exactamente igual que el pasado domingo. Fue, aún en Primera División, tras un Real Zaragoza-Betis. Fue el 4 de enero de 2013, en la última campaña zaragocista en la máxima categoría. El equipo blanquillo acababa de perder 1-2 ante el Betis y el árbitro de turno, el cántabro José Antonio Teixeira Vitienes, expulsó al central Álvaro González una vez acabado en partido por gritarle en el túnel de vestuarios "eres muy malo, tío". En el trayecto de ese largo túnel del estadio zaragozano, que cubre los bajos de media tribuna hasta llegar al rincón de las casetas, la tensión fue ese día máxima. Y Teixeira (junto con su hermano Fernando, otro de los árbitros marcados como non gratos por el zaragocismo en la época moderna), escribió en el acta un sorprendente epígrafe que acarreó consecuencias inmediatas.

Teixeira Vitienes contó lo siguiente: "Una vez finalizado el encuentro y ya en el túnel de vestuarios se dirigió a mi una persona, posteriormente identificada como el Director Deportivo del Real Zaragoza SAD, Luis Carlos Cuartero Laforga, en voz alta en los siguientes términos: 'Eres un puto sinvergüenza, siempre nos la lías' en repetidas ocasiones teniendo que ser retirado por personal del club y por la fuerza pública allí presente". El Comité de Competición castigó al ejecutivo aragonés con 1.400 euros de multa económica y con una inusual prohibición de cuatro partidos sin poder acercarse a la zona de césped, de los banquillos y de los vestuarios.

El siguiente eslabón, mucho más reciente, fue el referido de Soria. En Los Pajaritos, en mayo de 2016 (únicamente han pasado 14 meses), el Real Zaragoza solo acabó empatando 2-2 un partido que ganaba 0-2 a los 20 minutos y que era crucial para pelear por el ascenso. El andaluz (éste es de Granada) López Amaya, había expulsado injustificada y decisivamente, antes del descanso, a Dorca. También lo haría después con el entrenador, Lluís Carreras, que se quejó en la banda del infame arbitraje de otro de los ogros con silbato para el Real Zaragoza del último lustro. El colegiado granadino redacta en el apartado final que "una vez finalizado el partido, cuando nos dirigíamos a los vestuarios, dentro del túnel de acceso al mismo, se dirigió una persona hacia mí diciéndome "¡Nos estamos jugando mucho, nos estamos jugando mucho!", todo ello a viva voz y con los brazos en alto. Siendo identificado por las fuerzas del orden público como Director General Deportivo del Real Zaragoza SAD, Luis Carlos Cuartero Laforga (sic)", e indicaba finalmente el número de su DNI.

En esta ocasión, los jueces de los comités federativos no tuvieron a bien considerar el caso, pues en sus indagaciones previas y accesorias no hallaron claridad sobre lo que López Amaya escribió en el acta. Y se archivó, sin sanción para Cuartero ni daño económico para él ni para el Real Zaragoza. Por cierto, López Amaya, cuarentón también como Figueroa Vázquez y con el arroz pasado para subir a Primera, fue descendido el verano pasado a Segunda B por la calidad de sus actuaciones.

Ahora, el paisano de Amaya, el sevillano Figueroa, ha repetido denuncia contra Cuartero. En este caso, en contra de lo que le suele gustar a él, Figueroa Vázquez no es pionero ni iniciador de nada original en el mundo del arbitraje. Está copiando a otros. No es como cuando expulsó a un portero (Ratón, del Real Zaragoza) por doble amarilla por supuesta pérdida de tiempo en los saques. O como cuando expulsó a un jugador por salir al campo sin las espinilleras tras ser atendido en la banda (Barreiro, del Nástic), ambas incidencias acaecidas el año pasado. En lo de Cuartero no puede plantar su bandera como hicieron los estadounidenses en la Luna. Otros ya lo hicieron antes.

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