Real Zaragoza
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El proyecto de Natxo

El Real Zaragoza inicia esta noche (22.00) en Tenerife una nueva temporada en Segunda. El mando deportivo lo marca Natxo González, técnico al que se ha confiado el equipo.

Eguaras, Alain Oyarzun y Javi Ros, ayer, poco antes de partir la expedición del Real Zaragoza hacia Tenerife.
El proyecto de Natxo
José Miguel Marco

Como es uso y costumbre en los albores de cada temporada, el zaragocismo ha renovado el abono y las ilusiones, en la esperanza de que el fútbol depare mejores nuevas que en campañas inmediatamente anteriores y que en esta ocasión, por fin, vuelvan a reverdecer ciertos laureles, sea, sobre todo, el regreso de la escuadra aragonesa a Primera División, espacio donde el Real Zaragoza adquiere viabilidad desde el punto de vista económico y donde de alguna manera se hace honor a su poso histórico y valor simbólico.

Sin embargo, en esta fecha, cuando está ligeramente sobrepasado el ecuador del mes de agosto, nada puede reclamarse en verdad al bloque que han confeccionado Lalo Arantegui, director deportivo, y Natxo González, nuevo entrenador. El Real Zaragoza ha experimentado a lo largo del presente verano una profunda metamorfosis. No se parece al bloque del pasado ejercicio. Tampoco al del anterior. Es casi completamente nuevo, sin nexos con los patrones precedentes. Pueden observarse a este respecto diferentes aspectos, que dan idea del notable giro: los nombres propios de los futbolistas, la tipología del jugador contratado, la composición de la dirección deportiva, el entrenador, los métodos de trabajo o la filosofía de juego, por citar a vuela pluma y sin ánimo de ser exhaustivo algunas variables que influyen en el fútbol que finalmente se ve plasmado sobre el césped. Se trata, en definitiva, de un proyecto renovado en sus raíces, al que habrá que dar márgenes y acaso tiempo.

De los distintos exámenes realizados en la pretemporada no cabe extraer demasiadas conclusiones definitivas, salvo algunas cuestiones evidentes, en las que está trabajando la dirección deportiva del club con el ánimo de realizar las últimas operaciones del verano antes de que se cierre el mercado.

A la espera de qué dicta el fútbol de competición a partir de esta misma noche, habrá que convenir que, en principio, al Real Zaragoza de este ejercicio no se le puede incluir en los vagones del favoritismo, lustre o de máximas exigencias por razón del techo de gasto. Las claves del proyecto son otras. Descansan en las fórmulas austeras sobre las que ha cimentado su carrera Natxo González: defensa hermética, máximo rigor táctico, pocos goles encajados y rentabilidad elevada sobre los tantos anotados. Éste es el reto y relato primero: que el Real Zaragoza responda al ideario de su técnico. Dicho en román paladino, con un registro de menos de un gol encajado por partido, como logró Natxo González la pasada campaña con el Reus, el Real Zaragoza podría aspirar a cotas elevadas, porque hay que dar por sentado que la capacidad artillera del equipo de La Romareda le permitirá perforar las porterías rivales con mayor cadencia. El Tenerife se convierte en este sentido en la primera prueba de contraste seria para el Zaragoza, realizada no en el laboratorio de los encuentros amistosos, sino bajo las condiciones del fútbol más real, el que se disputa en competición. La alineación que presente Natxo González esta noche aún tiene carácter coyuntural, sin restarle importancia como declaración.

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