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Real Zaragoza

Cabrera dice que el equipo tiene "ganas, hambre y rabia" por salir de la crisis

El central uruguayo lanza un nuevo guiño hacia la afición en busca de encontrar el asidero necesario para lograr la necesaria reacción ante el Nástic.

Cabrera, en la puerta de vestuarios de La Romareda.
Cabrera, en la puerta de vestuarios de La Romareda.
Raquel Labodía

Leandro Cabrera, uno de los pesos pesados del actual equipo del Real Zaragoza, ejerció de portavoz este jueves en la previa a otro partido clave para que el equipo zaragocista pueda engancharse a uno de sus últimos asideros para auparse a la zona alta de la tabla en la recta final de la liga. Y, como es natural, el charrúa emitió señales positivas hacia el exterior en busca de la necesaria comunión que ayude al grupo a retornar a la senda del triunfo el próximo domingo ante el Nástic de Tarragona.

"Nos duele la situación, pero no hay tiempo para rendirse y venirse abajo. Yo veo muy bueno que ahora tengamos dos partidos seguidos en casa. El último partido dejó muy buenas sensaciones pese a perder. La afición lo reconoció y seguro que nos va a apoyar ante el Nástic y el Numancia", comenzó valorando Cabrera.

El defensor sudamericano subrayó que, pese a que el equipo ha perdido su pujanza en la clasificación en los dos últimos meses, no se respira en la caseta un aire de desazón que haga pensar que ya es imposible la reacción. "No veo un vestuario pesimista. Es más, yo lo veo con muchas ganas, con hambre y con mucha rabia. No lo veo sumido en ese pensamiento de decir 'no ganamos' o 'si no ganamos nos metemos abajo'. El equipo está más en pensar '¿y si ganamos estos dos partidos, qué?'. Predomina más este pensamiento que el otro", remarcó.

Eso sí, los jugadores del Real Zaragoza están inmersos en un proceso de autoanálisis que necesita, cuanto antes, de resultados positivos para ganar en autoestima. La trayectoria de los últimos tiempos ha hecho brotar dudas tanto fuera como dentro del grupo por motivos inevitables, los que originan los malos resultados y la caída en la tabla clasificatoria hasta la 14ª posición. "El equipo trabaja y se esfuerza cada día, por eso nos duele encajar goles todos los partidos desde hace tanto tiempo. Fastidia que nuestro portero solo tenga que hacer una o dos paradas por partido y que, en una jugada aislada o a balón parado, al final siempre nos marquen. Es una pena que con tan poco nos hagan tanto daño, del mismo modo que nosotros hacemos mucho y no lo convertimos en goles", lamentó en voz alta el uruguayo con franca sinceridad.

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