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Real Zaragoza

Cañones de corto alcance

La plantilla no tiene buenos rematadores a media distancia en el juego corrido. Todos sus goles en combinación, menos uno, han llegado desde dentro del área.

Captura de televisión en la que se recoge el momento en el que Juan Muñoz golpea el balón en vaselina para anotar el 0-1 en el Real Mallorca-Real Zaragoza de hace dos meses en Son Moix. Lo hizo desde más de 52 metros de distancia.
Captura de televisión en la que se recoge el momento en el que Juan Muñoz golpea el balón en vaselina para anotar el 0-1 en el Real Mallorca-Real Zaragoza de hace dos meses en Son Moix. Lo hizo desde más de 52 metros de distancia.
LFP/HA

El Real Zaragoza es el 18º en la clasificación estadística de disparos a puerta en las 19 jornadas de liga que se llevan disputadas hasta el parón navideño, con 152. Solo hay, por lo tanto, cuatro equipos peores en ese vital ejercicio futbolístico del que nacen los goles y, por ende, los puntos en una competición. Son el Cádiz (150), el Elche (149), el Oviedo (139) y el Alcorcón (140). Por arriba de este escalafón que define la capacidad ofensiva de cada escuadra de Segunda División caminan el Girona (216) -próximo rival zaragocista-, el Rayo Vallecano (204) y el Mallorca (196), por citar los tres primeros. ¿Por qué el cuadro zaragocista está tan lejos de los que percuten las porterías contrarias con mayor profusión en esta liga?

Una carencia ya fue descrita en este mismo lugar de HERALDO.es: el Real Zaragoza actual apenas remata de cabeza (solo 15 testarazos en 19 jornadas), pues el perfil de sus jugadores no le permite la generación de juego cuyo fin sea un centro culminado por alto. No hay delanteros, ni segundas líneas, ni llegadores desde el centro del campo que sepan meter goles de cabeza. Esa faceta del juego está despreciada, por lo tanto, en la pizarra del entrenador (antes Milla, ahora Agné).

Otra mácula en la estructura del equipo desde el verano es el disparo desde fuera del área en jugada corrida, como colofón a una acción ligada que concluya con el remate duro de algún futbolista zaragocista desde media distancia. No hay tampoco especialistas en esta disciplina. Nadie destaca por ser un buen artillero desde 20 o 25 metros, por lo que es reiterativo el método de ataque del Real Zaragoza a la hora de buscar combinaciones que acaben siempre dentro del área, próximas a la portería rival.

En el paso por el microscopio de los 27 goles que ha anotado el Real Zaragoza en las 19 primeras jornadas, solo aparece un gol marcado desde fuera del área en jugada. Y, por su formato, no cabe incluirlo en lo que sería la normalidad de los tantos conseguidos desde media distancia a través de un golpeo duro de un futbolista que decide concluir así una acción combinativa. Fue el extraordinario gol que marcó Juan Muñoz en Mallorca (el 0-1 del 2-2 final), al borde del descanso, mediante una vaselina de largo recorrido aéreo, pues el golpeo del balón fue desde campo propio, aproximadamente desde 52 metros. Algo atípico, inusual, que se sale de cualquier análisis común.

Además de este gol, el Real Zaragoza ha consumado 4 goles más desde fuera del área, los correspondientes al golpeo del balón parado que firmó Lanzarote en su magnífico inicio de temporada. Tres de falta directa (dos en el campo del Levante, inútiles, y uno al Alcorcón) y uno de córner directo (también al Alcorcón). Pero, cabe insistir y subrayar, los cuatro con el balón detenido, de estrategia. Es decir, ninguno como consecuencia de que el remate desde lejos sea el mecanismo útil para batir las porterías adversarias. 

En resumen, que el repertorio ofensivo del actual Real Zaragoza carece de dos armas que, en circunstancias razonables de su estructura de plantilla, deberían estar presentes en su polvorín: el remate de cabeza y los disparos desde media distancia. Por ninguno de esos dos flancos de su vanguardia puede jugarse los triunfos porque, si lo hiciera, estaría abocado al fracaso. Solo le queda una vía por desarrollar lo mejor posible a la hora de concluir su fútbol combinativo: llevar balones al área para buscar remates cercanos, por raso, de sus delanteros y los pocos llegadores de segunda línea que, de vez en cuando, merodean las áreas contrarias. 

A ese reducido prospecto atacante, en lo que va de torneo, solo ha logrado unirle el apoyo del balón parado, la estrategia, en el primer tramo liguero, cuando Lanzarote estuvo inspirado de manera sobresaliente. Y nada más. El Real Zaragoza es un equipo de vía única en sus capacidades atacantes. Al menos eso dice su rendimiento y modo de operar durante los primeros cuatro meses de competición. Otra derivada de estos problemas tácticos que plantea la estructura de la actual plantilla es que, para los rivales, el Real Zaragoza es un contrincante que no genera demasiados problemas para ser defendido.

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