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Real Zaragoza

Ángel sale al rescate del Zaragoza con un doblete

Por fin llegó el primer penalti a favor de la temporada. El Oviedo recortó distancias a 5 minutos del final.

El Real Zaragoza vuelve a la órbita de las victorias un mes después. Ganó 2-1 al Real Oviedo en un mal partido de fútbol gracias a dos goles de Ángel, el segundo en el primer penalti a favor de los aragoneses en todo lo que va de liga. El triunfo debió ser más cómodo para los de Agné, pero su falta de destreza en el área rival y su escasa ambición para atacar a un rival que jugó medio partido con un hombre menos propició un final de partido lleno de nervios.

El entrenador zaragocista, que revolucionó el equipo tras la hecatombe del partido anterior en Cádiz, logró así disolver la sensación de depresión que envolvía al equipo en los últimos días y devuelve cierta calma al entorno a falta de un solo partido para las vacaciones de Navidad, el domingo que viene en Vallecas.

Irureta volvía a la portería. Bagnack a la titularidad, esta vez como lateral derecho (su presencia era compatible también con una defensa de tres centrales). Y Xiscu debutó desde el inicio como extremo por la izquierda. También regresaron al once Marcelo Silva y Javi Ros después de superar sus dolencias físicas. Medio equipo nuevo, con Ratón, Fran (ni convocado, con molestias en un tobillo), Morán, Barrera y Muñoz como damnificados del desastre del Carranza una semana antes. Una metamorfosis sin precedentes en lo que va de curso. Le costó entrar en juego al equipo, como era de suponer. El Oviedo salió mejor asentado y tuvo la pelota durante el primer cuarto de hora con cierta soltura, con el Zaragoza metido atrás a la espera de salir a la contra.

No pasó nada reseñable en ese tiempo. Solo los piques, en progresión, de Lanzarote con su marcador, Christian Fernández, con golpes y palabras que auguraban un final súbito para los dos. Y, de repente, llegó el 1-0. Irureta despejó con el pie largo un balón apurado sobre el área zaragocista. El central asturiano David Fernández (uno de los tres Fernández de la zaga carbayona) controló defectuosamente y Ángel, en su permanente labor de presión, le robó la pelota y se fue solo hacia la portería. Encaró a Juan Carlos y le cruzó el remate en perfecta rosca. Un tanto bello en su ejecución y balsámico para los nervios de los blanquillos en el arranque de tan importante duelo, que arrancó el equipo aragonés en el puesto 16º en la tabla.

El Oviedo casi empató nada más sacarse de centro. Un balón en el área que dejó Toché a Jonathan Pereira (sustituto del lesionado Michu en el minuto 4, tras lesionarse en un disparo lejano), casi lo empalmó el menudo punta astur, pero se cruzó providencialmente Silva para enviar a córner en el área chica. Fue la única reacción real de los visitantes tras el gol inicial. A partir de ahí, todo volvió al estado primigenio. El Zaragoza atrás, el Oviedo con el balón de lado a lado, pero sin cuajar una sola jugada de peligro. Y, entremedias, salidas al contragolpe de los aragoneses en busca de la velocidad del debutante Xiscu (muy descarado y ágil) y de los desmarques de Ángel.

En una de esas acciones, en el minuto 36, Xiscu le puso un centro precioso a Ángel que estuvo cerca del 2-0, pero su remate en carrera lo tapó Juan Carlos enviando a córner bajo palos en una gran parada. Y, en otra salida rápìda desde atrás, en el 43, Lanzarote forzó la expulsión de Héctor Verdés junto al córner, fruto de la desesperación de los defensores ovetenses en ese tipo de encares. Roja directa por una entrada peligrosísima a la altura de la rodilla, que dejó al Oviedo en inferioridad numérica al borde del descanso. Todo se ponía de color de rosa para el Real Zaragoza de cara al segundo tiempo, que abordó con esas ventajas que, en Segunda División, deben ser siempre definitivas para hacerse con los 3 puntos.

Fue un primer tiempo con poco fútbol, muy reñido en términos tácticos, decantado por una reacción de astucia de Ángel en un balón perdido que el canario convirtió en oro molido. Un Oviedo decepcionante ante un experimental Real Zaragoza que, con sus limitaciones, supo encontrar la forma de mandar en el marcador desde muy pronto y administrar minuto a minuto esa prevalencia en el tanteador. Un choque del perfil de tantos en la categoría de plata, cuya única belleza es el marcador final si es favorable.

El segundo periodo arrancó de la mejor manera posible en tales circunstancias para el equipo de Agné. Una jugada del activo Xiscu acabó con un pase de Cani en el área en busca del remate a gol de Ángel, que fue derribado claramente por Gil en el momento culminante. Era el minuto 4 y llegó el primer penalti de la temporada a favor del Real Zaragoza. Prieto Iglesias, navarro, tuvo el honor de señalarlo para regocijo de la grada y alegría de los jugadores blanquillos, que lo celebraron casi como un gol por lo extraño del caso. El propio Ángel se pidió el privilegio de lanzarlo y anotó el 2-0 con suavidad y engaño. El partido estaba definitivamente encarrilado en una enorme labor de mínimos.

El Oviedo, capitidisminuido, apenas pudo reaccionar. Aun así, Susaeta rozó el tanto en una jugada por la banda de Christian Fernández que Bagnack, el más flojo de los zaragocistas en su rol de lateral diestro, no supo taponar. El remate del ovetense, solo en el área, se fue cerca del palo por muy poco y La Romareda suspiró de alivio.

El partido avanzó sin ninguna vistosidad, con el Zaragoza mandón como exigía el guión de su superioridad en todos los ámbitos. Ángel rozó el triplete en un pase al hueco de Ros en el 58, pero el portero se interpuso en su remate, casi fuera del área, y lo evitó. Los de Agné tocaban la pelota, combinaban con comodidad, pero les fallaba siempre el último pase. Un mal sabido y reiterado. Xiscu acabó fundido y sustituido por Dongou en medio de una merecida ovación. Se alcanzó la recta final sin demasiadas ganas de hacer sangre por parte aragonesa y con los asturianos de brazos caídos. Para los de Agné, la tarea mayor era ganar de nuevo y salir de la crisis. Y esa tarea estaba hacía rato resuelta. Lo demás era esta vez accesorio.

Por eso, los últimos 10 minutos del Zaragoza fueron deficientes. Un pasar el rato. Y el Oviedo amagó el tanto casi sin quererlo, en un cabezazo de Toché en el 81 y lo logró en el 85 en una falta directa que Varela clavó junto al palo sin que Irureta pudiera llegar a rechazar. Algo de difícil justificación estando con uno más sobre el campo y con todo resuelto. En el 90, una falta volcada al área zaragocista, casi generó el 2-2 en una mala defensa colectiva del equipo aragonés. Increíble sufrimiento.

El pitido final de Prieto Iglesias fue jaleado como era menester en el momento de apuro que esta vez vivió el Real Zaragoza en la clasificación, salvado con más apuros de los que se preveían mediada la segunda mitad. El equipo de Agné evita caer a la parte más baja de la tabla y se ubica en el 11º puesto, todavía lejos de su lugar natural. Pero el primer paso, disolver el estado de emergencia, lo dio ante el Real Oviedo.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Irureta; Bagnack, Marcelo Silva, Cabrera, José Enrique; Zapater, Javi Ros (Morán, 83), Cani; Lanzarote (Casado, 88), Xiscu (Dongou, 73); y Ángel.

Real Oviedo: Juan Carlos; José Fernández, David Fernández, Héctor Verdés, Christian Fernández; Erice, Torró; Susaeta (Varela, 75), Michu (Jonathan Pereira, 4), Linares (Gil, 44); y Toché.

Árbitro: Prieto Iglesias (Comité Navarro). Expulsó a Héctor Verdés (43) por juego violento sobre Lanzarote. Amonestó a Christian Fernández (27), Gil (49) y Torró (87).

Goles: 1-0, min. 17: Ángel. 2-0, min. 50: Ángel, de penalti cometido por Gil sobre él mismo. 2-1, min. 85: Varela.

Incidencias: Noche gélida en La Romareda, con 4 grados y niebla alta al inicio del choque (20.00). Césped en buen estado. En las gradas de La Romareda, la entrada más floja de la temporada, apenas 12.000 espectadores. En el palco, junto a Martín González (actual director deportivo ovetense) estuvo Pedro Herrera, también ex ejecutivo del área deportiva del Real Zaragoza en tiempos pretéritos. Se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del atentado terrorista en Estambul, a puertas del estadio del Besiktas.

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