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Un aragonés en la corte de Pep

El zaragozano Paolo Fernandes deslumbra en el equipo filial del Manchester City y ya ha entrado en la dinámica de entrenamientos de Guardiola en el primer equipo.

Pep Guardiola saluda a Paolo Fernandes en su primer día de entrenamiento con el City.
Un aragonés en la corte de Pep
Manchester City

Solo hay una cosa en la vida de Paolo Fernandes Cantín (Zaragoza, 19 de agosto de 1998) que le entusiasme tanto como el fútbol, jugarlo, verlo o sentirlo: su hermanita Valeria. En cuanto puede, acude al aeropuerto de Mánchester, atrapa un vuelo y una conexión desde Barcelona o Madrid y se planta en Zaragoza, en el barrio del Actur, como hace apenas dos semanas, para compartir cariño con ella, con su madre Arancha y con su padre Paulo, natural de Cabo Verde. "En mis primeros días en Inglaterra solo quería volverme. Pasé dos o tres meses muy difíciles, y no hacía otra cosa que llamar a mi madre diciéndole que me marchaba a Zaragoza. Pero bueno… el tiempo lo cambia todo". Y así ha sido. Paolo ya no es el niño de 15 años que enloqueció a los ojeadores españoles del Manchester City en su etapa cadete. Ya no es un tirillas que juega al fútbol a golpe de genialidad. Sigue siendo un pillo, con gracejo en el uso del balón y las palabras, pero con unas fuertes piernas y unos anchos hombros. "Se nota el gimnasio... y las judías del desayuno inglés", bromea.

Paolo ha crecido tanto que se ha metido en el lustroso vestuario de Pep Guardiola, rodeado de estrellas planetarias como Agüero, Silva, Gundogan o De Bruyne. No solo llama ya a la puerta del primer equipo, sino que está muy cerca de derribarla. Mánchester, la zona celeste de la ciudad industrial, se pregunta este otoño quién es ese mediapunta que vibra juego y escupe goles con tanto desparpajo en el equipo filial del City. Hace unos días, le entregaron el premio al mejor futbolista del mes de octubre de la Premier League 2, la liga inglesa de filiales, y el histórico e influyente Manchester Evening News le ponía el foco encima con elogiosas palabras: "Comienzo de temporada fulgurante de Paolo Fernandes. Saborea un papel principal y apunta a Guardiola". "Me va todo muy bien. Al premio le doy mucho valor porque lo eligen los entrenadores de los equipos rivales", describe un futbolista que no duda de referente: "El mejor es Messi, pero con quien más he disfrutado y disfruto yo es con Ronaldinho".

Desde finales de agosto, Paolo participa habitualmente en los entrenamientos del primer equipo. "Pep es un técnico que cuenta con los jóvenes y eso se nota en el club. Desde que llegó al City se percibe algo especial en el día a día. Ya ha contado con compañeros míos como Aleix García, Angeliño, Brahim o Maffeo, todos ellos también españoles. Eso anima a trabajar duro", explica.

Paolo salió del Real Zaragoza en junio de 2013. El City pagó casi 200.000 euros por él después de una temporada en el Cadete B, entrenado por Ramón Lozano, quien explotaba su calidad arriba, en zonas de finalización. Antes, se había forjado como joya prometedora en los campos del Balsas Picarral. "Al llegar a Inglaterra me usaron más en la banda derecha, a pie cambiado, pues soy zurdo, pero, con el tiempo, he ido participando más por dentro y ahora juego de 10, por detrás del delantero. Ya en pretemporada me fue bien, con ocho goles en pocos partidos". Ahora, mientras su equipo pelea el liderato en la Premier League 2, suma 7 tantos en 11 partidos, más otros dos en la Liga de Campeones juvenil, el último hace diez días al Borussia Monchengladbach.

A sus 18 años, Paolo se fabrica su propio sueño, y palpa vivencias extraordinarias. "El primer día de entrenamiento con Guardiola nos dio una charla táctica. Yo alucinaba con él: gesticulaba delante de la pizarra, explicaba todo muy rápido… Se nota que sabe lo que quiere. Es perfeccionista y detallado con todo", relata. "Cuando estás con él, recibes apoyo. Lo noto. Sus entrenamientos son como estar en casa. Nunca te abronca. Su objetivo, aunque te equivoques, es que aprendas", prosigue.

Ahora, Paolo vive en la Academia, un complejo deportivo, con 16 campos de fútbol, un pequeño estadio de 7.000 localidades, residencia, gimnasios, zonas de ocio… Un laboratorio para el futuro que a los jeques propietarios del Manchester City les subió la factura hasta los 300 millones de euros. "Si no es la mejor ciudad deportiva del mundo, es de las tres mejores. Todo comodidades para el futbolista. Al principio, vivía con una familia de Mánchester, ahí teníamos una segunda madre tanto Manu García (ahora cedido en el Alavés) como yo. Manu fue clave al principio porque yo apenas sabía inglés. Hasta hace poco, daba dos o tres horas diarias de clases, pero ya me desenvuelvo bien", detalla.

Ni el tiempo ni los kilómetros le han arrebatado el acento maño, ni tampoco su aprecio al Zaragoza: "Es el equipo de mi ciudad y procuro estar al día. No puedo verlo todas las semanas, pero estoy al tanto de cómo va". Quizá el futuro los vuelva a unir.Mientras, Paolo ejerce de príncipe aragonés en la corte de Pep Guardiola.

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