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Real Zaragoza - Temporada 2016-2017

Valladolid 0 - Real Zaragoza 0

Ratón salva un insuficiente punto en Valladolid para un paupérrimo Real Zaragoza

El debutante portero sujeta son sus intervenciones el 0-0, máximo premio al que podía aspirar el equipo de Milla, que no sale de su crisis.

Paco Giménez. Valladolid Actualizada 23/10/2016 a las 14:16
El Real Zaragoza se enfrenta al Valladolid en Zorrilla

Pues menos mal que era una final y que los jugadores iban a jugar a muerte para salvar el puesto del entrenador. No respondió a ese guión, ni mucho menos, el partido que llevó a cabo el Real Zaragoza en Zorrilla. Apáticos, de nuevo pusilánimes en momentos en los que hacía falta genio, lentos, sin ideas… Así se mostraron los muchachos de Luis Milla en Valladolid, ante un adversario que, por sus hechuras, hubiese sido muy vulnerable a poco que el Zaragoza hubiese estado con un poco de chispa.

El técnico aragonés revolucionó el once inicial, dejando en el banquillo a Lanzarote y Morán, apostando por Juan Muñoz con Ángel en punta (un 4-4-2), metiendo a Casado como extremo-interior zurdo… aunque en defensa, realmente fue un 5-3-2 al incrustarse el madrileño como lateral y basculando José Enrique como tercer central. Dio igual. No hubo revulsivo. Nada cambió para bien respecto de las cinco jornadas previas, las del hundimiento general del equipo.

El inicio del partido fue terriblemente malo por parte de los zaragocistas. Atenazados con el balón, pendientes únicamente del posicionamiento. Muñecos de futbolín. El Valladolid jugó a placer desde el pitido inicial. Los de Milla no dieron tres pases seguidos jamás. Los balones divididos, siempre fueron para los blanquivioletas. Hubo incluso blandura en defensa, como en la primera acción del choque cuando Balbi se fue de Fran con inexplicable facilidad para rematar al palo con el debutante Ratón batido. Luego, el remache de Míchel, por fortuna, se le fue alto a puerta vacía.

Fue el aviso de lo que venía. Un desastre futbolístico de los zaragocistas. Viéndolas venir siempre, sin iniciativa, sin personalidad. Flotando permanentemente sobre el césped al son que tocaba el Valladolid. En el minuto 10, Jose tuvo la siguiente ocasión clara para abrir el marcador. Fue en un desajuste aéreo de los centrales y José Enrique, que dejó solo al punta local en el segundo poste. Su remate lo sacó bajo palos Marcelo Silva cuando se colaba.

Los zaragocistas no reaccionaron nunca. Ni tampoco Milla en el banquillo. La inoperancia era evidente, pero no se vio rasmia por ningún sitio. Ni dentro del campo, ni en los alrededores. Nadie supo sacar la pelota desde atrás. Zapater, muy fallón esta vez, y Javi Ros fueron un doble pivote ciego. Los laterales, retenidos atrás por el nuevo consejo táctico, eran vías muertas. El Valladolid llegó de nuevo en el minuto 13 a las puertas del gol. Un balón largo a la espalda de los centrales dejó solo a Jose, que fue parado al alimón por Marcelo Silva y el portero Ratón, fuera del área. Este se libró de la expulsión por muy poco. La falta la botó Jordán alta, cerca del larguero.

Menos mal que el Valladolid de Paco Herrera tampoco es un dechado de creatividad futbolística. Eso alivió sobremanera las enormes y graves carencias zaragocistas en este infumable tramo inicial del partido. El choque cayó en lo tosco, con un equipo, el Zaragoza, que nunca sabía qué hacer con la pelota y la regalaba enseguida, y otro, el pucelano, con serios problemas de llegada arriba en combinación. Los locales se empeñaron el lanzar centros al área aragonesa que fueron restados con más o menos agilidad uno tras otro. El bloque de Milla, se metió atrás como una concha y no tuvo rubor en esperar las acometidas castellanas sin aspirar a nada más.

La siguiente advertencia de gol del Valladolid llegó a balón parado, en el 38. Villar cabeceó un córner a placer -imperdonable la pasividad de la zaga- y Ratón respondió con una parada abajo, pegada al palo izquierdo, que salvó un gol cantado. Lo mejor de un zaragocista en la primera parte.

Y, de la nada, al borde del descanso, surgió como una palmera en un recóndito oasis la única ocasión avispa (así vistió esta vez el Real Zaragoza). Ángel, el único que mostró maneras y nivel en medio del caos, ganó la espalda a la defensa local en un pelotazo de Xumetra y Becerra midió mal la salida fuera del área. El ariete canario lo regateó, se escoró y disparó a gol. Lamentablemente para el zaragocista, el central Alex Pérez llegó a tiempo con la puntera de la bota derecha para echar a córner el que iba a ser el 0-1 y nunca fue. Hubiese significado una morrocotuda sorpresa esa ventaja zaragocista. Algo totalmente injusto por lo visto durante los primeros 45 minutos.

Y llegó la segunda parte. De entrada, sin cambios, ni físicos, ni en sensaciones. Nada más empezar, Míchel rozó el primer gol local con un derechazo desde la frontal del área que Ratón rechazó como pudo y Jose no llegó a remachar. En el minuto 10, el citado Jose cabeceó a placer en el área pequeña y obligó al portero zaragocista a hacier otra estirada meritoria sobre la raya. Era como si el descanso no hubiese ocurrido. No se apreció ningún cambio, ninguna reacción diferente.

El Real Zaragoza se enfrenta al Valladolid en Zorrilla

En apenas 7 minutos, Milla movió el banquillo y metió a dos piezas técnicamente superiores: Cani y Lanzarote, en el puesto de Juan Muñoz y Xumetra, los dos apagadísimos toda la mañana. Pero por este lado tampoco se apreciaron mutaciones inmediatas. Al contrario, Villar estuvo de nuevo a punto de poner en marcha el marcador, pero se encontró por enésima vez con Ratón. Arriba, Ángel no veía un balón potable. En el centro, Zapater seguía impreciso a más no poder y Ros ido por completo de la onda del juego. Cani lo intentó con varios caracoleos, con algún pase al hueco… pero nadie lo entiende, nadie lo sigue (cuestión de calidad, de entendederas futbolísticas).

El envite alcanzó el último cuarto de hora enmarañado. El Zaragoza, feliz con su puntito, aunque fuese insuficiente para lo que necesita y, su imagen, fuera harto deficiente una vez más. Y el Valladolid, desesperado por su falta de acierto ante Ratón y sus pocas luces en el último y penúltimo pase delante del área aragonesa. Todo quedó para un cara o cruz cuando, de repente, Casado perdió el oremus, soltó una patada a destiempo y sin balón junto a la banda a Moyano, y provocó su tarjeta roja directa. El Real Zaragoza quedó con uno menos a falta de 16 minutos. Por si faltaba alguna excusa más para no mirar el área rival.

El Real Zaragoza se enfrenta al Valladolid en Zorrilla

Encerrados atrás, sin otro ánimo que ver pasar los segundos, los zaragocistas sufrieron todo lo que le dio de sí al Valladolid para asustar. Poco, apenas nada. Solo hubo dos acciones de verdadero peligro. Una, a falta de 7 minutos, en un centro cerrado de Balbi que no logró rematar a bocajarro Ibán Salvador, cuando la gente cantaba ya victoria en Zorrilla. Y la otra, ya en tiempo de aumento, en un cabezazo de Guitián tras una falta lejana que, para rubricar su perfecto estreno, rechazó Ratón en una gran intervención.

Y silbó el árbitro. Y se consumó el 0-0. Un marcador que, aunque suene a positivo, es insuficiente para el actual Real Zaragoza. No solo porque hacía falta ganar y no se hizo. Sino porque el juego del equipo fue sencillamente deplorable en líneas generales. Ya son seis las jornadas seguidas en las que los aragoneses no huelen el triunfo. Sigue el despeñamiento en la clasificación. Y, lo que es peor, el equipo no sale del bache, no emite señales de prosperidad. Al revés, las carencias van en aumento.


 

Ficha Técnica


Real Valladolid: Becerra; Moyano, Guitián, Alex Pérez, Balbi; Leao (Luismi, 51), Jordán, Alex López, Míchel (De Tomás, 67); Villar (Ibán Salvador, 78) y Jose.

Real Zaragoza: Ratón; Fran (Bagnack, 82), Marcelo Silva, Cabrera, José Enrique; Xumetra (Lanzarote, 57), Zapater, Javi Ros, Casado; Ángel y Juan Muñoz (Cani, 50).

Árbitro: Pulido Santana (Comité Las Palmas). Expulsó con roja directa a Casado (74) por una patada a Moyano. Amonestó a Ratón (12), Javi Ros (42), Villar (55) y Cani (91).

Goles: No hubo.

Incidencias: Mañana fría en Valladolid, con 9 grados al mediodía, cuando comenzó el partido. Llovió durante la madrugada previa, aunque no mientras se jugó el choque. El césped estuvo, por ello, mojado y rápido, pero en un estado aceptable. En las gradas del estadio de Zorrilla, 8.106 espectadores, menos de un cuarto de entrada.




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