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Real Zaragoza

Pasado, presente y ¿futuro? en la Ciudad Deportiva

Jesús Vallejo, Alberto Zapater y Ander Herrera se han entrenado juntos este miércoles en la Ciudad Deportiva con Andrés Ubieto.

César Laínez, Ander Herrera, Andrés Ubieto, Jesús Vallejo y Alberto Zapater, este miércoles en la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza.
César Laínez, Ander Herrera, Andrés Ubieto, Jesús Vallejo y Alberto Zapater, este miércoles en la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza.
Twitter A. H.

La fotografía es del final de la mañana de este miércoles, 15 de junio. Junto al preparador físico y recuperador Andrés Ubieto (en el centro) y al entrenador del RZD Aragón, César Laínez (a la izquierda), posan Ander Herrera, Jesús Vallejo y Alberto Zapater. Se trata de la imagen de un entrenamiento atípico, fuera de temporada, vacacional, de mantenimiento, de rehabilitación.

Una sesión preparatoria para la que Herrera -que ha colgado la foto en su cuenta de Twitter-, de vacaciones con su club, el Mánchester United, ha pedido permiso al Real Zaragoza. Un permiso concedido a gusto y del que goza hace más de dos meses y medio Alberto Zapater, que acaba contrato con el Lokomotiv de Moscú el 31 de julio y, tras más de dos años de sufrimiento por una latosa lesión de pubis, espera poder continuar con su carrera futbolística a partir de la nueva temporada. Por su parte, Jesús Vallejo ha vuelto de Madrid, donde ha estado tratándose con los médicos del Real Madrid -el club propietario de sus derechos desde el pasado verano- para concluir la recuperación de su segunda lesión muscular antes del parón de las vacaciones previo a la pretemporada.

Es una imagen alegórica del pasado (Herrera y Zapater), el presente (Vallejo) y, quién sabe, si del futuro más inmediato del nuevo Real Zaragoza 2016-17: el propio Zapater cuenta con posibilidades ciertas de volver a jugar con la camiseta del equipo zaragocista siete años después de su salida del club rumbo a diferentes destinos europeos.

La presencia de estos jugadores en la Ciudad Deportiva en esta simbólica mañana de suave entrenamiento apuntala, si cabe, un poco más la intención del club de 'aragonesizar' en la medida de lo posible la plantilla del año venidero. La catástrofe sufrida por el Real Zaragoza en Palamós en el cierre de la liga ante el descendido Llagostera, aquella deshonrosa goleada por 6-2 encajada en la fecha más sonrojante del zaragocismo moderno, ha desembocado en la legítima y necesaria decisión de los regentes de la SAD de dotar a la nueva plantilla de futbolistas con carácter, garra y sentimiento en cada partido. Tipos que sepan el valor de lo que representan y no arrastren el escudo y la camiseta del octogenario club por los campos de Segunda División, categoría impropia donde volverá a competir el Real Zaragoza por cuarto año consecutivo la próxima campaña.

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