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Real Zaragoza

Máxima expectación ante el once inicial de Carreras

El técnico, hermético sobre la alineación de Dorca, el estado físico de Culio, la vuelta de Vallejo o la apuesta por los tres extremos juntos, Hinestroza, Lanzarote y Pedro.

Las horas previas a este Real Zaragoza-Real Mallorca de la matinal de este domingo 10 de abril son las más expectantes en los últimos meses entre el zaragocismo en relación a la alineación que finalmente disponga Lluís Carreras en las filas del equipo aragonés. El desencanto que han generado las dos derrotas consecutivas ante el Girona y el Elche, ambas acompañadas de un juego deficiente o insuficiente en términos globales y, en particular, en la figura de varias individualidades, deriva en las ansias por parte de la afición de observar cambios en el once inicial del Real Zaragoza.

Lluís Carreras, fiel a su libreto, no ha dado pistas sobre cuál es su intención última para afrontar el decisivo partido frente a los mallorquines. El sistema táctico que utilice, así como los once nombres que compongan la alineación del Zaragoza en La Romareda a partir de las 12.00 de la mañana del domingo, no los comunicará a los futbolistas citados hasta hora y media antes del partido, ya en la caseta del estadio. El hecho de que el técnico barcelonés no concentre al equipo en la noche previa a los partidos -cuando se juega como locales- desemboca en esta circunstancia que se da así cada 15 días: ni los propios jugadores saben con mayor antelación cualquier cambio en el equipo respecto del choque anterior. Es un modo de mantener el ánimo del grupo siempre vivo y en permanente estado de alerta.

Carreras sigue contando con las bajas por lesión de dos hombres con vitola de titularesMorán y Cabrera. Ello limita sus opciones de mutar el equipo en profundidad en busca de un revulsivo por la vía de la revolución en la alineación. Aun así, el zaragocismo sugiere gestos de cambio, detalles que manifiesten en la puesta en escena una intención de revitalizar un equipo que aparece alicaído en las últimas cuatro semanas, cada vez más obturado ante el gol y más vulnerable en defensa. ¿Cómo reaccionará Carreras ante esta línea de pensamiento del entorno del equipo?

Varios nombres propios centran la incertidumbre en las horas previas al partido ante el Mallorca. El primero, por encima de todos, Culio. El medio argentino ha estado inmerso toda la semana en problemas físicos con su rodilla derecha, que le molesta al golpear la pelota y desplazarse en el campo. No se entrenó dos días. El viernes lo hizo con limitaciones. En la última sesión, la del sábado, lucía un aparatoso vendaje en la zona dañada. ¿Carreras apostará por él como titular pese a estos antecedentes? Esta es una primera gran duda por resolver.

¿Qué ocurrirá con Vallejo? ¿Volverá a la titularidad después de diez semanas de baja por una seria lesión muscular? El equipo lo demanda pero, en condiciones normales, el joven central seguramente iría entrando en el equipo poco a poco, sin prisas ni demasiados minutos de golpe. ¿Qué piensa hacer Carreras al respecto? Lo tiene guardado bajo su almohada.

¿Repetirá con Dorca en el puesto de pivote defensivo por el centro? El experimentado jugador catalán no ha estado bien en los últimos partidos donde, la ausencia forzosa de Morán, lo ha devuelto al once base. Es uno de los focos de acumulación de mayores críticas desde el exterior, aunque dentro del vestuario se le defiende a capa y espada, incluso con vehemencia. Carreras ha incurrido incluso en alguna contradicción sobre sus prestaciones futbolísticas en las últimas fechas, lo que no ha ayudado a digerir la situación en los alrededores. "Yo, a Dorca, lo veo como interior, como volante izquierdo; no es un pivote puro", llegó a exponer el entrenador hace 15 días, justo antes de ubicar a Dorca precisamente como pivote único. "Ha estado bien y es un ejemplo en el vestuario, por lo que no tengo nada más que decir", afirmó el entrenador tras el fiasco ante el Girona y las incipientes críticas negativas que fluyeron en torno al jugador zaragocista. La figura de Dorca es, asimismo y junto a la de Culio, otra de las que más interés previo suscita en la antesala de este partido contra el Mallorca.

Y, por último, ¿cómo diseñará finalmente la pizarra táctica Carreras? ¿Insistirá en su tesis central del 4-3-3 o, como ya ordenó en buena parte del partido de Elche, apostará por un 4-2-3-1? Traducido en nombres propios, ¿tendrá que dejar de nuevo a uno de los tres extremos en el banquillo o, por el contrario, se verá a Lanzarote, Hinestroza y Pedro juntos en la alineación? Nada ha querido destilar al respecto el entrenador blanquillo en las últimas horas.

Es, por todas estas indefiniciones y, también, por la trascendencia de los puntos en juego después de tres semanas seguidas sin ganar, la previa al partido más tenso desde que Lluís Carreras llegó al Real Zaragoza en Navidad. La liga se acaba, los muchos rivales por los puestos de la pugna por el ascenso aprietan cada vez más y, mientras tanto, el Zaragoza ha entrado en una situación de crisis que necesita ser erradicada inmediatamente. El entrenador y los jugadores tienen en sus manos la respuesta a este difícil momento. Su pulso ante la exigencia, su capacidad de reacción sobre el césped y la psicología individual y colectiva para sobrellevar la presión van a pasar en este partido ante el Mallorca un examen de alto rango.

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