Real Zaragoza
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Víctor Muñoz se olvida de Tarsi, Diego Suárez, Esnáider y Carlos Javier

Los jugadores más promocionables del filial, con experiencia ya en Segunda, han sido discriminados inesperadamente por el técnico.
Las repercusiones de esta atípica decisión son impredecibles

Tarsi, en un entrenamiento del Real Zaragoza
Víctor Muñoz se olvida de Tarsi, Diego Suárez, Esnáider y Carlos Javier

Tarsi, Diego Suárez, Esnáider y Carlos Javier, futbolistas del filial zaragocista, jugaron el año pasado con el Real Zaragoza en Segunda División. Tarsi, incluso había debutado un año antes en Primera División. Los cuatro, junto con el ruso Anton Shvets (que ha decidido marcharse este verano al Villarreal), fueron los alumnos aventajados del brillante equipo de Emilio Larraz en la pasada temporada. Todos ellos fueron habituales en los entrenamientos del primer equipo en infinidad de momentos de la temporada, tanto con Paco Herrera (hasta marzo), como después con Víctor Muñoz.

Tarsi y Suárez, de hecho, hicieron toda la pretemporada pasada con Herrera desde su mismo inicio en Alcalá de la Selva (Teruel) y hasta el último día. Eran considerados por el club como las dos piezas más promocionables del fútbol base a partir de ese momento.

Sin embargo, y pese a la enorme e histórica carencia de futbolistas profesionales en este atípico verano de cambio de propiedad y alboroto en la SAD, ni Tarsi, ni Diego Suárez, ni Esnáider, ni Carlos Javier están haciendo la pretemporada con el primer equipo blanquillo. Víctor Muñoz se ha olvidado de ellos. Los ha discriminado desde el primer día del regreso.

Por un criterio puramente personal, Muñoz ha seleccionado un grupo de chicos del filial y del juvenil diferente. Del Aragón (nueva denominación del Zaragoza B) ha querido contar con el portero Whalley –que también hizo la precampaña el curso pasado con Paco Herrera y llegó a jugar los dos últimos partidos de liga en Segunda por designio del actual entrenador–, los defensas Santigosa y Bonilla (solo la primera semana, pues el lunes pasado ya los devolvió con Larraz), el delantero centro Gabarre (recién fichado del Almudévar de Tercera) y Tierno, jugador que el propio Muñoz también hizo debutar al final de la liga en Segunda. En los últimos días, también Meseguer se ha incorporado con la primera plantilla.

Contra todo pronóstico, antes que seguir con la lógica progresión de Tarsi, Suárez, Esnáider y Carlos Javier, esta vez Muñoz ha considerado oportuno que sean varios juveniles los que participen en los atípicos entrenamientos de este arranque estival mientras la plantilla pueda ir tomando su forma definitiva con el discurrir de agosto. Y ahí han asomado Vallejo, Sergio Gil, Zalaya (cadete hasta junio), Guti, Muñoz y, al final, Jorge Guti.

Pero el olvido de Tarsi, Diego Suárez, Esnáider y Carlos Javier no se queda ahí en los criterios y la conducta del máximo responsable del vestuario zaragocista. Anteayer se acometió, en unas condiciones precarias sin precedentes en la historia, el primer amistoso de este verano, contra el Teruel en el campo de Pinilla. Y, ante las bajas previstas de los lesionados Ortí y Víctor Rodríguez, a las que se sumaron las de Álvaro y Montañés para preservarlos de cualquier incidente en las horas previas a su traspaso al Espanyol, Víctor Muñoz se vio obligado a completar el grupo con más gente de los escalafones inferiores del club. Y a la capital turolense se llevó a Roy y Nieto para completar la lista.

Cada día que pasa, el desconcierto aumenta entre los afectados y, por extensión, entre el resto de resortes de la Ciudad Deportiva. Imprevistamente, Tarsi, Suárez, Esnáider y Carlos Javier se están viendo ahogados en los entrenamientos del filial cuando al regreso de las vacaciones, sabidas de antemano las penurias y la escasez de efectivos del equipo profesional, todo el mundo daba por hecho, por pura lógica y sentido común, que los primeros refuerzos del filial serían los jugadores más curtidos. Los más consolidados en currículum y con mejores informes dentro del área deportiva del Zaragoza desde hace tiempo.

Víctor Muñoz no ha actuado con arreglo a esas coordenadas previstas y ahora se escrutan las posibles contraindicaciones de esta decisión en el futuro próximo.

El ánimo de Tarsi, Suárez, Esnáider y Carlos Javier está, inevitablemente, abollado sobremanera. También habrá que observar la reacción de los chicos que ahora están arriba y que, un día, tendrán que regresar a su verdadera realidad, tanto en el filial como en el juvenil. En algún caso, la presencia de ellos en la primera plantilla ya ha generado alguna reacción inusual que preocupa en los despachos.

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