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Una pesadilla vestida de negro

El equipo aragonés no ha tenido suerte con los arbitrajes en el comienzo de su deambular por la Segunda División.

Ocón Arraiz, al fondo, en el partido entre el Real Zaragoza y la Ponferradina
Partido en la Romareda_4
FOTOS TONI GALáN / A PHOTO AGENCY

«Todo el mundo me dice que el gol de ellos es fuera de juego por un metro. Este árbitro ya nos quitó un gol a favor en Alicante. Y fue clarísimo que no era fuera de juego. El gol de hoy -por el domingo- es exagerado. Hay un momento en el que hay que decir algo por que tenemos una situación negativa de gol. Nunca a favor nuestro. Lo digo desde el razonamiento. No porque seamos el Zaragoza nos deben pitar de una manera. Ahora somos un club igual de humilde que la Ponferradina y quiero el mismo trato».

El entrenador del Real Zaragoza, Paco Herrera, estalló el domingo por fin por el trato que recibe el equipo aragonés de los colegiados de Segunda. El cuadro blanquillo ha de resolver los encuentros por sí mismo, sin ocuparse de los árbitros. Sin embargo, el comportamiento de Ocón en La Romareda se une a una lista llamativa de singulares actuaciones.

Se refiere de Paco Herrera a un claro gol marcado por Cidoncha en Alicante, ante el Hércules, anulado por fuera de juego que no fue de jugador zaragocista. En el siguiente partido, ante el Mirandés, un defensa sacó con la mano bajo palos un envío a puerta de Víctor Rodríguez. Ni el colegiado ni el línea vieron el claro penalti y la expulsión del defensor burgalés. En ese partido extraño jugado en Son Moix, el colegiado andaluz Melero López cometió un buen puñado de errores de bulto, aunque el más grave, sin duda, fue la expulsión de Abraham al filo del descanso, que complicó la disputa del duelo a los aragoneses, al obligar al Real Zaragoza a jugar toda la segunda parte con un jugador menos.

De nuevo el riojano Ocón, en el partido de La Romareda, se mostró desafortunado en jugadas puntuales, pero lo más grave fue, sin duda, conceder el gol de la Ponferradina, logrado en un muy claro fuera de juego de los leoneses. Su actuación estuvo jalonado, además, por imprecisiones y desafortundas señalizaciones.

No ha de refugiarse el Real Zaragoza en las actuaciones arbitrales, pero, como explica Paco Herrera, ha de solicitar que actúen con la mayor equidad posible. Algo que no parece suceder en este complicado desepgue del equipo aragonés.

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