Real Zaragoza

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Un proyecto envuelto en la incertidumbre

El equipo aragonés inicia este lunes la pretemporada con pocas caras llenas y un buen puñado de dudas en torno a la apuesta deportiva que va a afrontar en Segunda División.

Un proyecto envuelto en la incertidumbre
OLIVER DUCH

Echa a andar este lunes un nuevo proyecto del Real Zaragoza; uno de los más difíciles, de los más duros. El equipo aragonés ha dado de nuevo con sus huesos en Segunda después de una desafortunadísima campaña, en la que completó una lamentable segunda vuelta que condenó al equipo aragonés al último puesto de la clasificación.

Afronta el equipo aragonés, como es natural, la temporada con un único objetivo, el ascenso a Primera. Y, sin embargo, el proyecto tiene el aroma de la incertidumbre y la improvisación.

Porque si bien es verdad que existe un cierto consenso en torno a la llegada de Paco Herrerapara hacerse cargo de la parcela técnica, las dudas se han apoderado de los seguidores en cuanto a la confección de la plantilla, el desembarco de nuevos jugadores y las salidas de aquellos que deben afrontar su futuro profesional fuera del paraguas zaragocista.

Han desembarcado, casi sobre la bocina, Barkero y David Cortés, que vienen a sumar al proyecto. Pero es fundamental que Herrera cuente cuanto antes con el esquema de lo que ha de ser el Real Zaragoza, la columna vertebral; y pueda comenzar a trabajar con ella de inmediato. Sin embargo, no parece que ese bloque fundamental vaya a estar definido con prontitud.

Está claro que ha de ser una formación sólida y firme, que infunda temor desde el inicio del Campeonato. Y, por tanto, ha de llegar muy bien engrasada al inicio de la Liga, el fin de semana del 17 y 18 de agosto.

Genera dudas la resolución institucional de Agapito Iglesias. Cuesta entender el desembarco de Jesús García Pitarch como director general, sin anclaje zaragocista ni demasiados galones en los equipos por los que ha pasado. Es fundamental que ni uno ni otro fallen, porque supondría un varapalo aún mayor para una entidad que parece navegar a la deriva.

La falta de asideros e ilusiones, sin embargo, también pasa factura a una afición que está cansada del proyecto, de los dirigentes y, sobre todo, de sufrir. Resulta muy complicado a estas alturas implicarse con firmeza en los avatares de este Real Zaragoza de Agapito Iglesias, nacido de las intrigas políticas del partido socialista que han contaminado de forma esencial el alma de la entidad.

Es verdad que el zaragocismo es capaz de sobreponerse incluso a estas circunstancias. Pero también es cierto que agota y desmoraliza ver el desprestigio injusto en el que se encuentra sumido un equipo que no merece soportar semejantes varapalos.

Vuelve el Real Zaragoza, envuelto en dudas y en sombras; de la mano de un técnico que aporta experiencia y un discurso de sensatez; y con toda la inquietud que envuelve al Real Zaragoza de Agapito Iglesias. Por más que el soriano sea sólo un responsable más –no el único- de la situación por la que atraviesa la entidad.

Regresa el fútbol. Comienza la pretemporada.

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