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La nueva estructura del Real Zaragoza

La entidad blanquilla tiene que dejar definida cuanto antes su perfil institucional. Junto al recién llegado García Pitarch cobra fuerza la figura del exzaragocista Isidro Villanova.

Paco Herrera, con el presidente del Real Zaragoza, Fernando Molinos
Cuestión de retos
OLIVER DUCH

La llegada de Jesús García Pitarch a lo que supondría la Dirección General del Real Zaragoza supone el primer cambio importante en un organigrama que ha de experimentar otras importantes mutaciones. El desembarco de Paco Herrera garantizó el primer movimiento en el área deportiva; García Pitarch viene a reordenar la jerarquía institucional.

El desembarco del valenciano es el primer paso de una remodelación más profunda. Llega el nuevo dirigente acompañado de otras figuras, como el exzaragocista Moisés García León y posiblemente otro hombre de su confianza, Paco Ors; y a lo largo de la semana se han de llevar a cabo otros movimientos de calado en el seno de la entidad.

Es ya inminente la salida, de forma natural, de Fernando Molinos. Hace ya unos días –a mediados del mes de junio- que el todavía presidente cumplió su contrato –y por tanto su compromiso- con el Real Zaragoza. Molinos ha aguantado unos días como cabeza del proyecto para garantizar un cambio ordenado, una entrega de poderes que no ahonde en la delicadísima situación por la que atraviesa la entidad blanquilla.

El tiempo, sin embargo, se ha cumplido y es preciso entregar el testigo, cumplir con un relevo que planteó el propio Fernando Molinos cuando Agapito Iglesias comenzaba a edificar el proyecto deportivo en Segunda División.

Tiene el propietario soriano varias opciones para apuntalar la estructura de la entidad. Destaca entre ellas la del exfutbolista Isidro Villanova, buen conocedor del fútbol, con contactos en el deporte y completa formación profesional y deportiva. Como García Pitarch, Villanova es abogado y cuenta además con el título del Máster en Dirección Deportiva, ofrecido por la Federación Española de Fútbol.

Hace ya semanas que Agapito baraja esta alternativa. Nadie duda de su capacidad y compensa una necesidad imperiosa en la nueva estructura: la de garantizar la presencia de un zaragocista reconocido.

Villanova ha militado durante 14 campañas en las distintas categorías de la entidad blanquilla y su figura destaca y es valorada en el ámbito del zaragocismo. No es la única opción, pero sí una de las más sólidas.

Un estructura más sólida

Serían los desembarcos de una estructura más sólida, de más peso que la que mantiene hasta ahora el club. No se puede perder de vista que el Real Zaragoza cuenta con un adelgazado Consejo de Administración, del que ahora se va Fernando Molinos. Guerra, Cuartero y Paco Checa, además del propio Agapito, conforman un organigrama escueto para las necesidades de un equipo, por mucho que, de momento, se encuentre en Segunda.

La llegada de un nuevo equipo directivo ha de suponer, de hecho, la ‘desaparición’ de Agapito Iglesias. El soriano ya perdió protagonismo la campaña pasada, cuando quiso dar un paso atrás entregando el testigo a Fernando Molinos y a Manolo Jiménez. Aquel gesto, sin embargo, resultó un fracaso y apenas un año después quienes debían tirar del carro blanquillo van a estar fuera del Real Zaragoza. La nueva apuesta de Agapito Iglesias debe ir en la misma línea.

Muchas cosas deben estar ya encima de la mesa, aunque la más importante es, sin duda, la confección de la plantilla. El técnico Paco Herrera ya anunció cuál iba a ser el perfil del vestuario con el que tiene la obligación de subir a Primera División, tras el descalabro de la campaña pasada. Es la hora de que los nuevos dirigentes pasen de las ideas a los hechos.

Cuando queda una semana para que se inicie la pretemporada resulta imprescindible que el zaragocismo pueda conocer las líneas básicas de la escuadra a la que se le exige, de forma ineludible, el ascenso a Primera División.

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