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Real Zaragoza

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Protagonistas del naufragio

Muchos son los factores que han contribuido a empujar al Real Zaragoza a Segunda División. La situación señale a algunos de los responsables.

Imagen del Real Zaragoza-Atlético de Madrid
Partido entre el Zaragoza y el Atlético de Madrid_3
JOSE ANDRES SANCHEZ/ A PHOTO AGENCY

Es natural que el desastre deportivo exija responsabilidades personales. Y el descenso del Real Zaragoza señala a los principales responsables de las distintas áreas de la entidad.

Agapito Iglesias. Es verdad que el soriano ha dado un paso atrás en la representación y la gestión de la entidad. Sin embargo, la estela de los años en los que ha permanecido al frente de la entidad ha pasado una factura indiscutible a la formación blanquilla. La huella del empresario en las distintas facetas del club: tanto en la dirección de la entidad como en el área deportiva, ha contribuido a la zozobra del conjunto blanquillo.

Fernando Molinos. Un presidente bajo la sombra de Agapito Iglesias. Molinos, en el que el zaragocismo tenía depositadas muchas y fundadas esperanzas, apenas si ha desempeñado papel relevante en la entidad. La falta de representatividad institucional, ante la desaparición de Agapito Iglesias y la incertidumbre del presidente, han creado una situación de duda permanente, de vacío de poder, que ha afectado al club.

Manolo Jiménez.Asumió el papel de manager deportivo y aquello le ha pasado factura. Ha fallado en algunas de sus apuestas fundamentales, como la del costamarfileño Ndri Romaric, que de ninguna forma ha cumplido con las expectativas. La falta de una referencia por encima del técnico le ha supuesto también un enorme desgaste personal y deportivo.

Consejo de Administración. Junto a Agapito Iglesias y Fernando Molinos, figuran también en el Consejo Paco Checa, José Guerra y Luis Carlos Cuartero. A ninguno se les puede exigir más responsabilidad que la de formar parte de una directiva de escasa funcionalidad y con muy escueta capacidad de maniobra.

Plantilla. Atenazados seguramente por los nervios, sobre todo en el tramo final de la temporada, no han sabido estar a la altura de las circunstancias. Muy pocos jugadores han rendido la nivel que se esperaba. Ha naufragado buena parte de la columna vertebral sobre la que se construía el proyecto. El recurso a jugadores jóvenes, con futuro, aunque sin experiencia, ha resultado sólo a veces. Los jugadores no han sabido estar, en términos generales, a la altura de las circunstancias.

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