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Real Zaragoza
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Opinión

Volver a los principios

No era éste el Real Zaragoza que esperábamos en el Vicente Calderón. Sobre el papel, el mejor equipo en casa se enfrentaba una escuadra poderosa a domicilio. Pero falló la segunda parte del axioma; un Real Zaragoza desconocido, timorato, desacertado, brindó la victoria a un Atlético de Madrid que no dio la impresión de apretar a fondo el acelerador.

Tenía Manolo Jiménez la obligación de tapar los huecos, muy serios, que dejaban Movilla y Álvaro. Pero el sevillano, como ya hizo ante el Levante al dar entrada a Goni para reconstruir la defensa, movió demasiadas piezas, revolvió el equipo sin obtener el resultado que buscaba.

El conjunto blanquillo se resintió de las mutaciones y, en contra de lo que ha sido habitual en lo que va de temporada, no se pareció a sí mismo. No fue el Zaragoza firme, sólido, convencido, entregado y serio que ha merecido hacerse respetar a domicilio. Fue flojo y enclenque; y apenas si pudo frenar el vendaval de juego rojiblanco en los primeros minutos.

Cuando el técnico sevillano quiso reaccionar, tras el descanso, al Atlético ya no le convenía jugar y el Real Zaragoza no fue capaz de entrar en el partido.

No es el partido del Manzanares uno de esos en los que se contaba con sumar. Se esperaba, sin embargo, mayor resistencia, más consistencia, un Real Zaragoza de verdad.

Acaba la primera vuelta con los 22 puntos con los que quería contar Manolo Jiménez. El nuevo Zorrilla de Valladolid es el punto de arranque de la segunda mitad de la Liga. Borrón y cuenta nueva. El estadio pucelano ofrece no sólo la oportunidad de resarcirse de esta derrota, también es una ocasión para recuperar la línea de buenos resultados cosechados a domicilio.

Deberá Manolo Jiménez volver a reestructurar la alineación. Lo importante es que el equipo no pierda sus propios principios.

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