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La Eurocopa sale de la cuarentena

El primer gran torneo de selecciones con público desde el inicio de la pandemia comienza este viernes en el Olímpico de Roma.

Vista del estadio Olímpico de Roma, preparado para albergar el Italia-Turquía de la Eurocopa.
Vista del estadio Olímpico de Roma, preparado para albergar el Italia-Turquía de la Eurocopa.
Eduardo Padilla/EFE

Ha llegado el día. Comienza la Eurocopa. Todo preparado en Roma para acoger, tras la ceremonia de inauguración, el primero de los encuentros del torneo que enfrentará a las selecciones de Turquía e Italia. Desde este viernes, y hasta el 11 de julio, fecha en la que se disputará la gran final en Londres, podrás seguir desde la portada de heraldo.es cada partido: minuto de juego, resultado... para que no te pierdas nada.

Hace ya más de 14 meses, el 17 de marzo de 2020, el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, celebró una reunión telemática con los responsables de las 55 federaciones que integran este organismo y, tras pedir permiso a la FIFA, que tiene potestad para el calendario internacional, adoptó una decisión sin precedentes: aplazar la Eurocopa hasta 2021 y finalizar sus competiciones de clubes, Liga de Campeones masculina y femenina y Liga Europa, hasta que la pandemia del coronavirus permitiera su reanudación. Las fechas del certamen continental se liberaban así para poder retomar las competiciones nacionales.

En ese momento, el impacto de la pandemia del coronavirus en estos países dejaba más de 51.000 afectados, de los que 2.700 habían fallecido. Los Estados donde se situaban las doce sedes de la Eurocopa no superaban la tasa de diez contagiados por cada 100.000 habitantes, excepto en los casos disparados de Italia, España y Dinamarca. Hoy, pese a la excelente marcha de la vacunación, la situación sigue siendo inquietante.

La histórica decisión provocó un torrente de consecuencias deportivas y sobre todo económicas. La última Eurocopa, celebrada en Francia en 2016, generó ingresos por valor de 2.000 millones de euros. Hoy, en cambio, todo es extraño en el Europeo más largo de la historia. Se va a jugar en 2021 y será el primer gran acontecimiento deportivo de selecciones con público desde la pandemia, torneos de tenis al margen, pero cuando se busque en los libros de historia del fútbol aparecerá como la Eurocopa 2020.

A partir del 11 de junio, cuando Italia y Turquía alcen el telón en Roma, por fin las 24 selecciones clasificadas desde hace año y medio entrarán en liza para luchar por el título. Once sedes, de San Petersburgo a Sevilla o de Glasgow a Bakú. El sueño cumplido de Michel Platini, el ideólogo de este plan pero a quien el 'caso Qatar' se llevó por delante al ser detenido por un presunto caso de corrupción en junio de 2019. Como legado, este ambicioso proyecto a modo de homenaje a un torneo que el 6 de julio de 2020 cumplió 61 años de vida.

La UEFA, asesorada por el doctor Daniel Koch, antiguo jefe de enfermedades transmisibles de la Oficina Federal de Salud Pública (FOPH) de Suiza, ha salvado la Eurocopa, pero nada será igual. Las selecciones, concentradas en sus burbujas; los estadios, con público pero sus aforos muy reducidos. San Petersburgo y Bakú han confirmado un 50% de capacidad. Budapest quiere permitir un 100%, pero con estrictos requisitos para el acceso de espectadores. Ámsterdam, Bucarest, Copenhague, Glasgow, Roma y Sevilla tendrán entre un 25% y un 33%. En concreto, 16.000 espectadores podrán ver en La Cartuja los partidos de España en la primera fase ante Suecia, Polonia y Eslovaquia. Londres ha confirmado una capacidad mínima del 25% para los tres primeros partidos de la fase de grupos y los octavos de final. Múnich pretende acoger un mínimo de 14.500 seguidores, lo que corresponde aproximadamente al 22% del aforo.

Bilbao, reemplazada por la capital hispalense, y Dublín, se cayeron por no poder cumplir con los requisitos exigidos por la UEFA en función de la proyección de una mejora de la situación sanitaria en los países, el despliegue de la vacunación a nivel local, sus planes de reapertura de la economía y la esperada ralentización del virus debido a las temperaturas más cálidas.

Es un éxito que los hinchas puedan congregarse en los estadios, pero los efectos de la pandemia por la covid-19 dañarán gravemente la economía de las ciudades sede. Un estudio efectuado por Pitchinvasion.net estima que dejarán de ingresar en torno a 200 millones de euros. Se calcula que obtendrán 117 millones por alojamiento, restauración y ocio de los seguidores que acudan, una cifra que está muy lejos de las previsiones iniciales.

Se espera que Londres reciba la mayor cantidad de dinero durante el torneo, 27,3 millones de euros, seguida de San Petersburgo (25,7 millones) y Budapest (20). Londres también encabeza la lista en recorte de ingresos, con un déficit de 65,8 millones de euros en comparación con lo que obtendría bajo circunstancias normales con Wembley a plena capacidad. En el caso de Sevilla, los ingresos rondarán los 5,5 millones.

Una gran incertidumbre

Para los aficionados, la incertidumbre es enorme debido a las restricciones de entrada a los países y los requisitos exigidos en el momento de viajar, sin excepciones en general para los poseedores de entradas. Obligación de estar en cuarentena, presentar un resultado negativo en una prueba PCR o un test de antígenos, un límite en la duración de la estancia y en algunos casos prohibición total de viajar desde el extranjero. No hay una regla fija porque variará en función de la evolución de la crisis hasta el inicio del certamen. A quien supere todas las trabas y tenga la fortuna de asistir a algún partido, se le asignará un horario de entrada al estadio. También tendrá que llevar mascarilla en todo momento. Otras medidas pueden incluir controles de temperatura o pruebas rápidas de covid-19, pero en cada recinto será un poco diferente.

Los periodistas que cubran el torneo no estarán incluidos en ninguna burbuja y, por lo tanto, les afectan como al resto de ciudadanos las restricciones. La UEFA no pondrá a su disposición los habituales centros de prensa en los aledaños de los estadios. Las comparecencias serán telemáticas. A día de hoy, por ejemplo, un periodista español que viaje a Múnich para informar sobre un apasionante Alemania-Francia se encuentra el siguiente panorama: si consigue entrar en el país con su PCR negativa 72 horas antes de la llegada, tendrá que pasar una cuarentena de diez días, no obtendrá su credencial y tendrá que seguir la Eurocopa desde su hotel. Son tiempos de pandemia.

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