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El auténtico fin de ciclo del Barça

Se anunció muchas veces de forma precipitada, pero este año fue real en lo deportivo, resumido en el 8-2 ante el Bayern, institucional y económico.

Champions League - Group G - FC Barcelona v Ferencvaros
Imagen de archivo del FC Barcelona.
ALBERT GEA

El FC Barcelona llevaba tanto tiempo retrasando la crisis definitiva que cuando por fin ha llegado ha sido a lo bestia y con consecuencias muy peligrosas a corto y largo plazo. Puede que 2020 haya sido el peor año en la historia del club a todos los niveles: sin títulos, pésimos resultados, tres entrenadores, voto de censura y dimisión del presidente, caos institucional con la junta gestora, sin dinero para fichar ni para pagar lo que tenían firmado, el burofax de Messi pidiendo que le dejaran marcharse gratis, la mala gestión de situaciones como el 'despido' de Luis Suárez o de Quique Setién, el patético caso de las redes sociales con el club pagando perfiles que criticaban a opositores y hasta a los jugadores...

La lista es interminable y no se salva casi nadie. Los efectos de la pandemia del coronavirus han tenido su influencia, claro, especialmente, en cuestiones económicas. Pero no es la única causa. La tormenta se veía venir desde hace años, pero como no acababa de descargar, principalmente porque Leo Messi hacía de paraguas, no se tomaron las medidas adecuadas. En 2020 aparecieron los rayos, los truenos, el diluvio y hasta tembló la tierra en el club. Y esta vez el argentino, harto de hacer milagros, ya miró hacia otro lado.

Hay que hacer un viaje en el tiempo para intentar entender esta sorprendente falta de previsión. El periodismo, en general, suele abusar de titulares cortos y catastrofistas. Por eso el concepto fin de ciclo ha convivido con el equipo azulgrana desde que no ganó la Liga 2011-12 que le arrebató el Real Madrid de José Mourinho. Pero no fue así. Se precipitaron en hablar de fin de ciclo porque el Barça de Tito Vilanova ganó la Liga 2012-13 con 100 puntos.

Por aquel entonces coincidieron los antibarcelonistas y los culés apegados al 'cruyffismo' que, tras disfrutar con la indudable excelencia futbolística de Guardiola, ya no aceptan otra cosa. El año del 'Tata' Martino, llegado con urgencia por la enfermedad y la muerte de Tito, y una apuesta por un fútbol más directo del Barça de Luis Enrique en la temporada 2014-15, ya con Xavi de suplente, fue valorada como otro fin de ciclo por la hecatombe que se avecinaba. Pero, sorpresa, aquel equipo ganó el triplete y otra Liga y una Copa antes de la llegada de Ernesto Valverde en 2017. Otra vez aplazado.

Aquel mes de agosto de 2017 sí que tenía mala pinta. Neymar se fugó al PSG y Bartomeu se precipitó a gastar los 222 millones que dejó el brasileño en operaciones ruinosas como las de Dembélé y Coutinho, a las que en 2019 se sumó la de Griezmann. El Real Madrid le dio al Barça un repaso en la Supercopa de España. Fin de ciclo, se volvió a titular. Pero ni así. Llegaron dos Ligas más y otra Copa para despedir a lo grande a Iniesta. También se vivieron dos decepciones mayúsculas y dolorosas como las eliminaciones europeas en Roma y Liverpool. Pero comenzaba la temporada 2019-20 y el equipo seguía vivo. El 4-0 de Anfield, eso sí, hizo mucho daño. Tanto que ya nada fue igual.

El tercer año de Valverde comenzó con altibajos. Y en enero de 2020 el entrenador fue despedido tras caer ante el Atlético en la semifinal de la nueva Supercopa. Bartomeu lo hizo sin tener al relevo deseado, Xavi Hernández, garantizado. Su negativa le dejó desnudo y contrató a Quique Setién por su pasión 'cruyffista', pero la plantilla no creyó en él y Messi ya no fue el mismo. El 8-2 del Bayern en los cuartos de final de la Champions a partido único en Lisboa fue un insulto.

Bartomeu contrató a Ronald Koeman e inició una limpieza del vestuario que se quedó a medias porque no había dinero para liquidaciones. Huérfano sin sus fieles escuderos Luis Suárez y Arturo Vidal, Messi recurrió a una interpretación muy personal de su contrato, que acaba en junio de 2021, para solicitar su marcha a través de un burofax. Bartomeu se salió con la suya y no le dejó marchar, pero se acabó marchando él. Quedó un jugador de 33 años triste, enfrentado a algunos compañeros, muy alejado de su mejor versión futbolística.

Con Koeman sí hubo de inicio un cambio de actitud y una apuesta por los jóvenes, pero los resultados no acompañan y 2020 acaba con la sensación de que esta vez sí llegó el fin de ciclo, el auténtico, y que para salir del pozo hará falta tiempo, cordura y hasta mucha suerte. Messi, con permiso por supuestas molestias de tobillo, alarga sus vacaciones en Rosario y se perderá el último partido liguero del año ante el Eibar.

Laporta y Font, favoritos en las elecciones a la presidencia

2020 acaba para el Barça en pleno proceso electoral. Aunque es señal de club democrático, que sean nueve los precandidatos refleja el caos en el que vive instalado el club. No todos pasarán el corte de las firmas y el 24 de enero llegará el momento de votar. Joan Laporta, expresidente entre 2003 y 2010, cuando se inició el ciclo de éxito, ha sabido esperar el momento para impactar con su regreso al primer plano de la actualidad y ya es el favorito pese a que Víctor Font llevaba meses informando de un proyecto más trabajado que tiene a Xavi Hernández como gran reclamo en el banquillo. Los dos suponen un regreso a la esencia de Johan Cruyff. Y ya se sabe que tras un tiempo de ruptura con ese modelo, siempre acaba volviendo.

El técnico egarense, listo como siempre, viendo que ahora Font ya no es tan favorito, ha corrido a desmarcarse públicamente de cualquier precandidatura. Con Pep Guardiola harto del entorno azulgrana y sin ningunas ganas de volver, Xavi será seguro el próximo entrenador. Falta el cuándo. Koeman sabe que tiene fecha de caducidad, pero está borrosa. No se descarta que ni siquiera acabe la temporada si peligra entrar en la próxima Champions. En cualquier caso, no estará una segunda temporada salvo algún gran título en la actual.

Jordi Farré, impulsor del voto de censura a Bartomeu; Agustí Benedito, Xavi Vilajona, Toni Freixa, Emili Rousaud, Lluís Fernández Alá y Pere Riera son los otros siete precandidatos. Con los problemas económicos que tiene el club, son muchos. Hay más a perder que a ganar.

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