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La austeridad también llega al fútbol español

La Liga, con más ingresos que gastos en fichajes, cae al cuarto puesto en materia de inversión, por detrás de la Premier, la Serie A y la Ligue 1.

Luis Suárez firma su contrato con el Atlético por dos temporadas
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Atlético de Madrid

La austeridad ha llegado a la Liga. Se acabaron los tiempos de fichajes galácticos e incremento exponencial de presupuestos y salarios. Al menos por ahora. El fútbol español no es ajeno a la situación económica provocada por la covid-19 y los clubes han optado por apretarse el cinturón en un mercado veraniego más otoñal que nunca, en cuanto a fechas pero también en cuanto a esplendor.

El gasto total en materia de fichajes entre los 20 clubes de la LigaSantander asciende a 410,5 millones de euros, una cifra que es más de tres veces inferior a la de la ventana veraniega de 2019 y la más baja desde 2012. En materia de ingresos por ventas la tendencia es similar, pues el registro se sitúa en 494 millones, la mitad respecto al verano de 2019 y también el volumen más bajo desde 2016. Pese a ello, el balance del mercado resulta positivo en 83,5 millones, algo que ya ocurrió en 2018 y que habla a las claras de la necesidad de cuadrar los números en el mercado, algo necesario junto a las revisiones salariales para compensar las pérdidas de ingresos en conceptos como marketing, 'merchandising' y taquillas.

En este sentido, el Real Madrid no ha sumado gasto alguno en refuerzos por primera vez en cuarenta años. El regreso de tres cedidos como Odegaard, Lunin y Odriozola cerró un capítulo de novedades sin inversión en fichajes, algo que no ocurría desde el verano de 1980, previo a aquella final de la Copa de Europa del equipo de 'los García' frente al entonces intratable Liverpool en el Parque de los Príncipes de París. Por contra, el club de Chamartín ha logrado ingresar casi cien millones de euros por traspasos de jugadores, un alivio notable en los números de un curso complejo. También resulta favorable el balance para el Barça, que fichó por valor de 124 millones y vendió por un total de 126,5. Entre los grandes, el Atlético sí invirtió más de lo que ingresó en caja -92 y 72,80-, aunque en esos registros se incluya la operación de recompra de Carrasco, cedido desde el fútbol chino en la segunda parte del curso pasado. En este sentido, el Sevilla de Monchi y Lopetegui, un club tradicionalmente vendedor, es el gran agitador del mercado, con 64,5 millones de euros de gasto en refuerzos y apenas 9,5 en concepto de ingresos por traspasos.

Lo realmente preocupante ya no es sólo esta situación, que se podría asociar a una circunstancia coyuntural, sino que a pesar de que la afectación de la pandemia es global, otras grandes ligas europeas no han notado en la misma medida sus efectos económicos. Al menos en el mercado. Ya viene siendo habitual en los últimos años que la Premier League inglesa esté muy por encima en músculo financiero, derivado de un jugoso contrato televisivo y de la expansión previa de la imagen de la competición a otros mercados. Los 20 clubes de la máxima categoría del fútbol inglés han situado su gasto en fichajes hasta los 1.423 millones de euros, casi cuatro veces más respecto a la Liga. Cierto es que se trata del registro más bajo del último lustro, muy lejos de la astronómica cifra de 2.177 millones del verano de 2017, pero sigue valiendo para pescar buenos jugadores de otros grandes campeonatos con una facilidad pasmosa.

Que se lo digan al Valencia, pues Ferran Torres se fue al Manchester City pero lo que resulta más inquietante: Rodrigo Moreno, un puntal de un equipo a priori importante en la Liga, fichó por el Leeds United, un histórico inglés pero que no deja de ser un recién ascendido y que llevaba 16 años lejos de la élite. Esa condición de recién llegado a la Premier no le ha impedido invertir más de cien millones de euros en fichajes, al estilo de lo que hizo el Aston Villa hace un año pero en plena recesión económica derivada de la situación sanitaria. También dice mucho de la diferencia de capacidad económica entre ambos campeonatos que el Arsenal haya podido pagar la cláusula de Thomas, un jugador valorado en el Atlético. Es más, sólo el Chelsea ha gastado casi 250 millones este verano, bastante más de la mitad de la inversión de toda la Liga. De hecho, de entre los clubes del 'big-six' inglés, el Liverpool, vigente campeón, es el que ha optado por una inversión más modesta, pero que se sitúa en 80 millones.

Que Inglaterra esté por delante en gasto es algo lógico teniendo en cuenta la hegemonía de la Premier en la cuestión financiera, pero lo que sorprende es que también hayan adelantado a la Liga la Serie A italiana, en crisis durante más de una década, y especialmente la Ligue 1 francesa, sobre todo si se tiene en cuenta que ha sido uno de los mercados más moderados del París Saint-Germain. En el 'calcio', la Juventus y el Inter de Milán, los grandes candidatos al título, han liderado una inversión en fichajes que asciende a 763,64 millones, casi el doble respecto a la Liga. Italia, otro país muy castigado por el coronavirus, cambió en 2019 el tipo impositivo aplicable sobre la renta de aquellos que trasladen su residencia al país a un 30 %, muy inferior a la media del 50 % en España, lo que ofrece a los clubes una situación fiscal muy favorable, pues son los que pagan esta retención del fisco, ya que negocian con los futbolistas en términos de salario neto y no bruto.

Respecto a Francia, los 20 clubes de la Ligue 1 han gastado un total de 444 millones de euros en fichajes, con lo cual superan el total de inversión en la Liga, lo que a tenor de la tradicional superioridad del campeonato español comienza a ser una noticia alarmante. Lo curioso es que esta vez el PSG no lidera el capítulo de inversión en refuerzos, pues el Stade de Rennes destinó 71 millones de euros en compras, diez más que el gigante parisino.

Por último, la Bundesliga se quedó en 322 millones en fichajes y es junto a la Liga el único gran campeonato que presenta un balance en números verdes, aunque sea de menos de un millón. Esta contención se explica en gran medida por la escasa necesidad del gran dominador del fútbol germano, un Bayern de Múnich que viene de firmar el segundo triplete de su historia e invirtió 62 millones en incorporar jugadores.

Pese a lo contundente de las cifras, sólo el tiempo dirá si se trata de un paso atrás coyuntural o por contra, comienza a ser un problema estructural del fútbol español, que ante una cierta debilidad financiera deberá seguir basando su competitividad en los torneos continentales en una gran escuela de entrenadores, la buena labor de cantera y la tradición.

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