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Fútbol

crisis del coronavirus

El fútbol europeo echa el cerrojo

La crisis del coronavirus ha obligado a detener todos los campeonatos del Viejo Continente a excepción de Bielorrusia, que se resiste. La Champions y la Europa League también están suspendidas 'sine die'.

Barça y Real Madrid empataron tras un partido jugado al ataque
Imagen del partido entre Barça y Madrrid
Agencias

La crisis del coronavirus ha paralizado el fútbol europeo. Las principales ligas del Viejo Continente ya se detuvieron la pasada semana y, en la presente, se han ido sumando otras competiciones de menor calado que se resistían a la cancelación. La Serie A italiana abrió el carrusel de suspensiones el 9 de marzo, tras haber disputado algunos encuentros a puerta cerrada. Al día siguiente (10 de marzo), La Liga anunció que los encuentros de Primera y Segunda División española se disputarían sin público durante dos jornadas, pero, tras una reunión a tres bandas con la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y el sindicato de futbolistas, se acordó la detención de ambos torneos mientras dure el Estado de Alarma, que muy probablemente se extenderá más allá de la fecha aprobada inicialmente por el Gobierno (28 de marzo).

Con todo, Javier Tebas, tal y como explicó a los representantes de los 42 clubes profesionales este jueves, ya ha diseñado una nueva fórmula de calendario para completar los torneos. Aprovechando el aplazamiento de la Eurocopa al verano de 2021, el presidente de La Liga pretende que, cuando se pueda reanudar la competición (23 de abril, 2 de mayo o 14 de mayo, en el peor de los casos), se comiencen a disputar dos partidos a la semana. En ningún caso contempla que la Primera y la Segunda División queden canceladas de forma definitiva, eludiendo hablar, por el momento, de los escenarios que se presentarían en ese caso.

Sí lo han hecho los dirigentes de la Bundesliga alemana, campeonato que el pasado fin de semana bajó la persiana tras disputar la jornada 26 a puerta cerrada. Inicialmente el diario ‘Express’, citando fuentes oficiales, avanzó que todo quedaría como está en estos momentos, con el Bayern de Múnich como campeón y Borussia Dortmund, Leipzig, Borussia Monchengladbach, Bayern Leverkusen, Schalke 04 y Wolfsburgo clasificados para las competiciones europeas. Sin embargo, tras una reunión mantenida el pasado lunes entre Christian Seifert (presidente de la federación liguera) y delegados de los 36 clubes profesionales, se acordó no suspender la temporada y esperar a que se desarrollen los acontecimientos.

Allí, en Alemania, donde el citado Christian Seifert lamentó que la industria del fútbol había generado una “burbuja” que ahora es amenazada por el coronavirus (temen pérdidas de 750 millones), el Monchengladbach fue pionero en la bajada de sueldo de jugadores, técnicos y ejecutivos. Todos aceptaron voluntariamente el recorte de sus nóminas, con objeto de que la entidad pueda hacer frente a impacto negativo de esta situación.

Horas después, el Olympique de Lyon francés anunció una especie de ERTE que afecta a las plantillas femeninas y masculinas, así como al cuerpo técnico y los profesionales de la academia. Con ello, este club puntero de la Ligue One se convertía en el primero en mandar al paro a sus futbolistas.

La competición gala está detenida de forma “indefinida”, al igual que la Superliga portuguesa. Otros torneos como la Eridivisie holandesa (1 de abril) o la Premier League inglesa (30 abril) sí pusieron fecha culminante al parón y, aunque no se descarta que el vacío futbolístico pueda prolongarse más de lo establecido inicialmente, los dirigentes garantizan que la temporada se acabará completando.

Últimas ligas suspendidas

En Europa del Este, son varios los países que, mientras las grandes ligas ya habían sido suspendidas, se resistieron durante varios días a interrumpir el desarrollo competitivo. Hasta el pasado martes, la Unión de Fútbol de Rusia no aplazó la disputa de su campeonato hasta el próximo 10 de abril, siguiendo las recomendaciones de las autoridades locales y de la UEFA. Seguidamente, la Asociación Ucraniana de Fútbol hizo lo propio con el balompié de su país hasta nueva orden. Y a finales de semana, debido a la presión ejercida por los jugadores, Turquía fue una de las últimas ligas de peso que apostó por la suspensión, dejando a federación de Bielorrusia sola ante las críticas.

Lo que ocurre allí es surrealista. Mientras todos los torneos domésticos, desde el Cáucaso hasta Islandia están cancelados, ellos acaban de emprender el suyo. El Energetik-Bate Borisov inauguró el jueves esa liga, que cuenta con 16 equipos en su división de honor. La pasada semana ya se habían disputado partidos de Copa con público en este país, donde hasta ahora apenas se han registrado medio centenera de positivos por coronavirus.

Ni Champions ni Europa League

Las dos grandes competiciones continentales de fútbol, la Champions y la Europa League, quedaron suspendidas hace ya más de una semana. La UEFA anunció el 13 de marzo que todos los encuentros quedaban cancelados debido a la propagación del coronavirus. Los primeros equipos españoles afectados fueron el Real Madrid -jugaba contra el Manchester City el martes 17- y el Barça, que tenía que medirse al Nápoles al día siguiente (18 de marzo).

Los dos choques restantes de la Liga de Campeones eran el Juventus-Lyon y el Bayern de Múnich-Chelsea. El primer enfrentamiento también había sido aplazado antes de este último auncio de la UEFA, ya que Daniele Rugani, futbolista del conjunto transalpino, había dado positivo.

Asimismo, todos los partidos de vuelta de los octavos de final de la UEFA Europa League, programados para el 19 de marzo de 2020, con el Getafe y el Sevilla como representantes españoles, también quedaron cancelados ‘sine die’. Los sorteos de estos torneos se celebrarán cuando la situación se resuelva.

Pérdidas económicas

La crisis del coronavirus causará importantes estragos económicos en el fútbol europeo. Según un estudio de ‘KPMG’, solo la suspensión de las cinco grandes ligas (España, Inglaterra, Italia, Alemania y Francia) acarreará un perjuicio total de entre 3.500 y 4.000 millones de euros. 

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