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La Federación Española sobrevive a un 2019 en el ojo del huracán

Las polémicas, sobre todo la Supercopa en Arabia Saudí, han salpicado la hoja de ruta de Rubiales, que afronta 2020 con muchos retos y unas elecciones a la presidencia.

Luis Rubiales, presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles.
Luis Rubiales, presidente de la RFEF
Efe

El pasado 5 de enero, desde la Federación Española de Fútbol (FEF) escribieron una carta pública a los Reyes Magos con sus deseos para 2019. Orgullosos de su aportación para que el fútbol femenino sea "un valor que cotiza al alza" y de que "el deporte de base" tenga "los cuidados que merece y necesita", solicitaban a "Sus Majestades" una buena organización de la final de la Champions, algo de ayuda para obtener el pase para la Eurocopa 2020 y éxito en el Mundial femenino de Francia, dado que «necesita de toda vuestra ayuda» para que siga creciendo y "en cada pequeño campo de España las niñas sigan disfrutando del balón en las mejores condiciones posibles".

Aunque aún hay mucho por recorrer, al menos se logró cerrar un nuevo convenio femenino "digno", según el sindicato de futbolistas (AFE), tras una huelga que llegó meses después de vivir un gran tirón mediático con el Mundial femenino y una final de Copa a la que acudió la reina Letizia. El nuevo modelo de competición es consecuencia de que campos como el Metropolitano o San Mamés rompieran récords de asistencia semanas después del histórico triunfo en el Mundial sub-17. Las chicas ganaron también el Europeo de fútbol sala y Guadalupe Porras se convirtió en la primera asistente en Primera, dos primeros pasos para asentar el Plan de Deporte para la Igualdad.

Revisando la lista de deseos de la FEF, no se puede decir que haya sido un mal año aunque todo sucedió en medio de una vorágine de emociones y polémicas que, posiblemente, modifican la percepción de todo el trabajo realizado. Lo cierto es que la Federación Española de Fútbol ha pasado de ser un ente casi invisible para el gran público a convertirse en una fuente informativa. Quizá la mayor del país en materia deportiva. Por esa mayor transparencia de la que pretende hacer gala se ha vuelto al plano de la actualidad y se ve involucrada en muchos frentes.

Unas batallas que involucran especialmente al presidente Luis Rubiales. Desde que llegó al cargo, busca que la FEF recupere el control de algunas competencias y su carácter le ha provocado tensiones institucionales, sobre todo con LaLiga de Javier Tebas, igual de dispuesto a la confrontación por no perder su espacio en el fútbol nacional. Al aficionado medio le han sobrado enfrentamientos en un año en el que varios de esos tira y afloja han tenido consecuencias para la competición. Además de no disputarse los partidos de los lunes por la noche, pese a que Tebas insiste en que "es el momento en el que más gente hay sentada frente a la televisión", ha regresado para alegría general la Copa a partido único, que descarga el calendario y aporta una participación de los clubes de todas la categorías que engancha. Eso sí, su primera ronda tuvo menos foco informativo por la disputa del clásico aplazado del Camp Nou, otro tema judicializado.

El calendario copero está vinculado a la nueva Supercopa, un formato innovador que generó polémica por su sede (Arabia Saudí), donde los ingresos serán tan superiores a otros mercados como mínimos los derechos para algunos de sus ciudadanos, como las mujeres o la comunidad LGBTI+, perseguida por su condición. La Federación presume de un acuerdo con las autoridades saudíes para el libre acceso de las féminas al estadio King Abdullah, donde podrán vestir como estimen oportuno. En medio de esta polémica, varios operadores televisivos adelantaron que no pugnarían para emitir el torneo, mientras algunos clubes como el Valencia se han quejado del reparto económico. LaLiga criticó la elección, pero sobre todo por ser un lugar en el que la piratería perjudica más que en ningún otro mercado los intereses económicos de la competición en derechos audiovisuales.

Ahí también se ha librado una dura batalla, ya que Mediapro -aliado estratégico de Tebas- tiene varios frentes abiertos con la FEF y Rubiales en los tribunales, donde también se han presentado querellas contra Tebas por injurias. Aunque ambas organizaciones se pusieron de acuerdo a la hora de zanjar los casos de posibles amaños junto a la Guardia Civil y el Comité de integridad, se revivieron episodios a modo de 'deja vu': los horarios -incluso el protegido por cuestiones de salud- o el partido de Miami -imposible de celebrar con la legislación actual y la negativa de UEFA- mutaron en asuntos menores y, algunos, surrealistas, como que el trofeo de la Liga, con un logo grande de la FEF en su base, fuera sustituido virtualmente en la emisión internacional por otra copa distinta.

Otro terremoto en el banquillo

La polémica también rodeó a la selección, que vivió otro cambio de banquillo traumático, esta vez por motivos radicalmente distintos al cese de Julen Lopetegui en 2018. Luis Enrique tuvo que abandonar su cargo por la enfermedad de su hija; Robert Moreno le suplió con éxito, completando la clasificación para la Eurocopa 2020, pero en noviembre el asturiano volvió al puesto con todo su equipo menos el que había sido su mano derecha, al que acusó de no ser "leal" por una "ambición excesiva".

Al menos parece garantizada la continuidad de 'Lucho' hasta 2022, con independencia de que el torneo europeo, cuya primera fase tendrá como una de las sedes Bilbao, termine en éxito o fracaso. Esa experiencia organizativa servirá para avanzar en la candidatura conjunta con Portugal para el Mundial 2030 en la que trabaja Rubiales.

La institución, que aprobó un presupuesto histórico de 316 millones y tiene previsto acometer elecciones en el primer trimestre de 2020 para llegar con tranquilidad a la Eurocopa y los Juegos Olímpicos, disfrutó además de los éxitos de la sub-21, renovó a los técnicos de las inferiores y prolongó acuerdos de patrocinio que parecían rotos, como el de Adidas.

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