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El caso de Zozulya y otras situaciones racistas en el fútbol español

La suspensión del Rayo-Albacete supone un antes y un después en España. Sin embargo, este episodio no es nuevo en los campos de fútbol.

El colegiado Esquinas Torres trata de sujetar a Eto'o, que amenazó con abandonar el campo.
El colegiado Esquinas Torres trata de sujetar a Eto'o, que amenazó con abandonar el campo.
José Miguel Marco/Juan Carlos Arcos

Este pasado domingo, el fútbol español ha vivido un desagradable momento para la historia: nunca un partido había sido objeto de suspensión por insultos a un jugador. El Rayo Vallecano-Albacete de Segunda División, tras los gritos de "puto nazi" al jugador visitante Román Zozulya, ha sido el primero en sentar este precedente en nuestro país.

En las últimas temporadas, LaLiga ha iniciado una encarnizada lucha contra los violentos, denunciando un sinfín de situaciones vejatorias que, según el organismo, incitaban a la violencia o tenían un contenido "insultante o intolerante".

Uno de los casos más sonados en Aragón tuvo lugar en 2006 en La Romareda, durante un Real Zaragoza-FC Barcelona. Aquel día, el delantero camerunés Samuel Eto’o amagó con abandonar el partido tras recibir algunos insultos racistas durante el transcurso del mismo. De hecho, el encuentro estuvo detenido durante varios minutos, en los que sus propios compañeros, rivales e, incluso, el propio árbitro trataron de convencer al futbolista de que continuase sobre el césped.

"No juego más" llegó a leerse en la boca de Eto’o, que finalmente cambió de opinión y terminó el choque con normalidad. Este, sin embargo, no es el único precedente que ha ocurrido en Aragón. Ya el año pasado, LaLiga denunció insultos al exfutbolista del Real Zaragoza Borja Iglesias durante su visita a El Alcoraz con la camiseta del Espanyol. "Borja Iglesias, hijo de p…" o "Borja muérete" fueron algunos de los cánticos denunciados por la institución.

Anteriormente, en el año 2000, Darío Silva, delantero del Málaga CF, agredió a un aficionado del Oviedo que le había llamado "negro". En 2004, durante la disputa de un amistoso entre España e Inglaterra, los futbolistas Defoe y Cole fueron increpados durante algunos minutos por los aficionados españoles del Santiago Bernabéu.

Pero el problema de la violencia en los estadios no se limita únicamente a territorio español. En 2005, el defensa del Messina italiano Marc Zoro también mostró su voluntad de abandonar el partido tras sentirse “humillado” por los cánticos de los hinchas del Inter de Milán.

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