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Fútbol

España golea a Francia y jugará la final del Europeo sub'21

La selección remontó un tanto inicial en contra y venció por un contundente 4-1 en semifinales. Se enfrentará a Alemania en la final.

La selección española sub-21 ya tiene su octava final de un Europeo en las manos. A pesar de haber conseguido el billete para los Juegos Olímpicos de Tokio con su presencia en semifinales, el equipo dirigido por Luis de la Fuente goleó sin piedad a Francia con remontada incluida para citarse con Alemania en una final que además tendrá mucho de revancha después de lo ocurrido en 2017, cuando ambos equipos también se disputaron el título con triunfo germano.

El gran partido de España ante Polonia influyó en que el seleccionador español, Luis de la Fuente, no tocase el esquema del centro del campo y del ataque, introduciendo sólo dos cambios en defensa con el regreso del capitán, el aragonés Jesús Vallejo, por Jorge Meré en el centro de la defensa y de Junior Firpo por Aarón Martín en la posición de lateral izquierdo. Por lo demás, de nuevo un 4-2-3-1 con Marc Roca y Fabián Ruiz en la medular, y Dani Olmo, Ceballos y Fornals por detrás de Oyarzabal como falso '9'. Por parte francesa, con Moussa Dembélé en el banquillo, Jean-Philippe Mateta asumía la responsabilidad del gol galo.

Con estos ingredientes, el partido comenzó con el guión previsible, con España tocando pacientemente y con Francia replegada, confiada en su gran capacidad física para hacer daño al contraataque o en el balón parado a pesar de ser dominada. Con los seleccionadores absolutos de ambos países, Didier Deschamps y Robert Moreno, siguiendo de cerca la evolución de sus jóvenes promesas, Junior Firpo fue el encargado de llevar las primeras sensaciones de peligro al equipo francés, con una arrancada por el carril izquierdo que acabó con un centro que no pudo rematar Oyarzabal por el despeje galo. Más allá de la verticalidad de Junior por el carril zurdo, fue Ceballos el primero en probar fortuna con un remate desviado.

España dominaba y dominaba, e incluso reclamó un posible penalti por mano de Ballo-Touré en el área francesa, pero fue Francia la que se encontró con una pena máxima a favor tras un leve agarrón de Junior a Reine-Adelaide. Mateta no perdonó semejante oportunidad y adelantó en el marcador a los franceses, que con la inesperada ventaja se desataron. Sólo una intervención de enorme mérito de Sivera en un mano a mano frente a Mateta evitó el 0-2.

España tardó unos cuantos minutos en recuperarse del golpe, pero llegó de nuevo con Junior de carrilero, aunque el centro raso del bético no halló rematador. Fue un aviso antes de un minuto de locura, con Bernardoni salvando dos remates a bocajarro de Fornals y Marc Roca antes de que el propio Roca hiciese el empate a uno aprovechando el balón rechazado por el portero francés. A partir del empate, el partido se fue diluyendo en mitad de una sucesión de faltas e interrupciones del juego, un escenario más favorable al despliegue físico de Francia que al talento español.

Se acercaba el descanso cuando la tuvo Junior en otra internada más que acabó con un remate que se fue rozando el poste del arco galo. Cuando la primera parte parecía consumida, el arbitro búlgaro Georgi Kabakov volvió a tomar el protagonismo para cobrar un penalti de Konaté sobre Dani Olmo que Oyarzabal convirtió en el 2-1 sin que hubiera tiempo para nada más. Era lo justo a tenor de lo visto sobre el césped, con una Francia temible en lo físico pero muy menor en lo futbolístico.

El regreso de vestuarios no pudo arrojar mejores noticias, ya que sin tiempo a desperezarse, Dani Olmo ya había puesto tierra de por medio con el tercer gol de España después de una contra llevada con precisión por Ceballos y Fabián, que asistió a la perfección. El tanto acercó a Francia a la capitulación, que pudo firmar Fornals en un remate salvado 'in extremis' por Bernardoni. A tenor del panorama, el seleccionador galo, Sylvain Ripoll, decidió quemar sus naves con la entrada de un '9' como Moussa Dembélé por un centrocampista como Tousart. Ni por esas, esta selección francesa es un equipo demasiado plano, sin un gramo de imaginación, ante el que España respiraba tranquila, más aún después del gol de Borja Mayoral, que había sustituido pocos minutos antes a Oyarzabal y se encargó de poner la sentencia a un partido que ya no tuvo historia a partir del definitivo 4-1.

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