Fútbol

Operación Oikos

Íñigo López y Samu Sáiz, claves en el intento de amaño del Sariñena-Cariñena

Los exfutbolistas de la SD Huesca intermediaron entre Aranda y Bravo, y varios jugadores del conjunto monegrino.

Íñigo López, a su salida del juzgado.
Íñigo López, a su salida del juzgado.
Pablo Segura

Los exjugadores de la SD Huesca Íñigo López y Samu Sáiz, que en su declaración ante la Policía tras ser detenido el 28 de mayo aseguró no tener conocimiento de los hechos, habrían sido, según consta en el sumario de la Operación Oikos, parte fundamental en el intento de amaño del partido Sariñena-Cariñena del curso 2016-17 de Tercera División. El encuentro es uno de los tres sobre los que la investigación ha reunido numeroso material junto al Valladolid-Valencia de Primera División de la temporada recién acabada y el Huesca-Nástic de Segunda División de hace dos campañas. Según se relata en la documentación, los dos jugaron el papel de intermediarios entre Raúl Bravo y Carlos Aranda, los cabecillas de la presunta trama de arreglo de encuentros, y Carlos Martín Briones, futbolísticamente Charly, que sirvió como representante de los monegrinos, entre los que habría varios miembros de la plantilla involucrados.

"Como se extrae de las conversaciones, durante la Semana Santa del año 2017 prepararon y ejecutaron dicho amaño, concrétamente el que enfrentó al CD Sariñena (equipo de Carlos Martín)-CD Cariñena de fecha 13/04/2017, cuyo resultado acabó en 1-0 para el equipo local, no siendo finalmente éste el pactado previamente", se explica. El hecho de que el resultado convenido no se diese acarreó para los implicados una deuda de 15.000 euros que habían sido pactados inicialmente como contraprestación por los jugadores. "Que ponga tres menús a 3.500 y otros tres menús a 1.500" le indica en un mensaje Samu Sáiz a Íñigo López, que acostumbraban a comunicarse en clave (la operación es referida como ‘torneo de Call of Duty’, en referencia a un videojuego) y que se ponían en contacto con Aranda y Bravo mediante aplicaciones de mensajería y sistemas de encriptación.

El hecho de que la operación fallase forzó a que Aranda y Bravo reclamasen y presionasen a Íñigo López para que saldase la deuda. Éste trató de interceder, "es por los chavales, dadles tiempo", le solicitó a Aranda indicándole que le entregase a Bravo 7.000 euros que el malagueño le debía para dejar en el aire por el momento otros 8.000 euros, aunque también apremió a Sáiz, que tenía más relación con Martín: "Está el tema serio". De hecho, le llegó a sugerir que los jugadores pidiesen un crédito rápido y ellos habrían propuesto predeterminar otro duelo. “Na pues...claro, que no tiene el éste, que necesitan un tiempo para esto y que quieren hacer otra, ¿sabes?”, le explica López a Aranda, quién le responde “sí claro y ahora quién se lo cree” y añade también “quién es el listo que hace otra vez esto con ellos”. Finalmente, López y Sáiz decidieron desplazarse a Madrid para rendir cuentas a Bravo, pero, tras una conversación con el exjugador del Real Madrid a través de un dispositivo encriptado, el viaje quedó anulado por motivos que la Policía desconoce.

Los meses pasaron, la deuda seguía sin saldarse y los contactos entre López, Martín y Sáiz, especialmente entre los dos primeros, se intensificaron llegando a las amenazas dado que López, según se explica en el informe, acabó adelantando 12.500 euros, de los cuales solo le correspondería haber pagado 2.500, siendo cuatro los jugadores que debían entregarle otros 2.500 euros cada uno. En uno de los intercambios de mensajes Martín le interpela “espero que no le pase nada a los chavales”, en otro le comenta: “Figura ya está, comunicado a mi gente que si me pasa cualquier cosa que vaya donde tú vives y todo”. Por su parte, Íñigo López en una de esas conversaciones le advierte: “Ya esta hecho. Tengo los datos de los chavales y se dónde les localizan. Si quieres arreglarlo está en tu mano tío”.

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