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Fútbol

Una década del debut de Aragón como selección

5.000 personas acudieron a La Romareda para ver juntos a Cani, Zapater o Arbeloa.

La selección de Aragón, en el partido disputado en La Romareda en 2006.
La selección de Aragón, en el partido disputado en La Romareda en 2006.
Esther Casas

Una década ha pasado desde aquel 28 de diciembre de 2006 en que Aragón se estrenó como selección en el panorama futbolístico internacional. En plenas vacaciones navideñas, Chile aterrizó en Zaragoza para disputar un amistoso tan insólito como alejado de las proclamas políticas que se daban en otros territorios. 5.000 personas (1.000 de ellas andinas) acudieron al estadio de La Romareda para ver a los máximos exponentes de nuestro balompié compartir camiseta.

Víctor Fernández, que ejerció de míster, compuso una lista de convocados que tuvo el mantel como punto de encuentro y la charla táctica como único preparativo. Rubén Pérez, Arbeloa, Chus Herrero, Pablo Alfaro, Rodri, Zapater, Longás, Lafita, Cani, Víctor Bravo y Moisés fueron los 11 hombres que saltaron al césped de inicio. Rubén Falcón, Javi Suárez (autor del único gol), Machote, Gibanel, Seba, Héctor Bosque, Capdevila y Linarés intervinieron en la segunda mitad.

Por parte de Chile jugarón: Johnny Herrera; Rieloff, Riffo, Marcos González, Eros Pérez; Iturra, Figueroa (Garrido, minuto 46); Villanueva (Gamardiel García, minuto 73), Arrúe; Gonzalo (Monje, minuto 77) y Sebastián González. Formación condicionada por las ausencias, criticadas antes y después de una cita que se resolvió en el tiempo de descuento. Suárez, por aquel entonces central del Huesca, cabeceó a las mallas un centro puesto desde el córner.

"Hasta ahí, el duelo -disputado sobre un tapete escarchado que aconsejaba la adopción de enormes precauciones por parte de los futbolistas- apenas tuvo dos minutos de continuidad en el juego. Era lo previsto y, lamentablemente, se cumplió a pies juntillas. Un tostón que solo pudo haber tomado otro camino en un par de acciones sobresalientes de Aragón antes del intermedio, ya que Chile fue un equipo flojísimo que apenas pisó el área local con peligro", reza un extracto de la crónica de HERALDO, que en los días posteriores prosiguió con el análisis de los interrogantes que dejó el 'bolo'.

¿Por qué el Gobierno de Aragón -que sí colaboró con partidos de la selección de baloncesto o balonmano- estuvo al margen? ¿Por qué desde la Federación Aragonesa de Fútbol se dijo que se habían vendido 10.000 entradas y al campo acudieron solo 5.000? ¿Por qué Chile se presentó con tantas bajas? Lo que pudo ser una gran fiesta derivó en decepción. Y la mejor prueba está en que no se ha vuelto a repetir.

La Comunidad saludó y despidió una moda iniciada por Cataluña en 1998, que se extendió por otras regiones hasta tocar techo en 2006. Siete compromisos internacionales -incluido el mencionado debut de Aragón- se programaron ese año. La selección catalana se midió a Costa Rica y País Vasco; Andalucía se impuso (3-1) a un combinado de israelíes y palestinos; Valencia hizo lo propio ante Perú; Murcia goleó (3-0) a un equipo integrado por jugadores sudamericanos; y Galicia empató (1-1) con Ecuador.

Ahora la situación es distinta. Tan solo Cataluña y País Vasco -Galicia juega en otras fechas y Andalucía frente a las estrellas de Primera y Segunda en favor de Unicef- mantienen la costumbre de unirse a la rueda internacional en plenas fiestas. Ambas selecciones han escogido como rival a Túnez, que el miércoles congregó a 9.000 personas en Montilivi (Gerona); esta tarde le llega el turno a San Mamés, con un encuentro que no ha generado la expectación de antaño.

Atrás quedan los tiempos en que las visitas de las estrellas de Brasil, Argentina o Venezuela llenaban el Olímpico de Barcelona, el Camp Nou o el propio San Mamés de sentimiento nacionalista. Ese que no primó aquella noche de los Santos Inocentes en La Romareda. Lo que vino después se traduce en espera. 10 largos años para unos e intrascendentes para otros.

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