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Fútbol

El Sevilla se acerca a Turín

Los valencianistas fueron de más a menos a lo largo de un encuentro marcado por el fuera de juego de Mbia en su gol de tacón.

Sevilla-Valencia
Sevilla-Valencia

Golpeó primero el Sevilla en la semifinal española que exigirá el sacrificio de uno de los dos clubes para que el otro pueda disfrutar de una final. Era un partido de tanteo, donde ninguno quería enseñar todas sus armas nada más comenzar y ambos sabían que la eliminatoria se iba a decidir en Mestalla. El Sánchez-Pizjuán sólo fue el prólogo de un duelo que se antoja difícil de predecir para la vuelta, aunque el 2-0 dé como claros favoritos a los nervionenses.

Salió mejor el Valencia, pese a que contaba con la condición de visitante, ante un Sevilla atenazado por los nervios. Beto tuvo que emplearse a fondo para mantener a sus compañeros en el choque y en la eliminatoria, porque un tanto tan temprano de los blanquinegros hubiera supuesto un jarro de agua fría en el graderío. Un estadio que vivió la mezcla de emociones aunque con menor intensidad que en otras ocasiones debido al alto coste de las entradas para los tiempos que corren y que hizo que no se viera el cartel de 'no hay billetes' como pretendía la directiva. Quizá fuese por quitarse ese hándicap de la presión ambiental, los valencianistas dominaron en la primera media hora sin inquietud. Hasta que en Nervión rugieron las gargantas de quienes veían que Turín peligraba, insuflaron ánimos a sus jugadores y éstos respondieron en cuatro minutos con dos tantos que daba la vuelta a una situación que se sospechaba peligrosa.

Primero Mbia y luego Bacca marcaron en un corto espacio de tiempo en jugadas de ensayo y categoría. El centrocampista lo hizo de espuela dejando boquiabierto a Guaita. Se reclamó por los defensas fuera de juego. Una situación que traerá mucha cola, toda vez que desde la capital del Turia se había pretendido aprovechar una supuesta presión mediática para evitar errores arbitrales.

Como si el colegiado leyera prensa nacional y se fuera a sentir intimidado. Puede que ahora en Valencia vayan a ampliar el libro de reclamaciones de la UEFA, pero esto no les exime a los de Pizzi del error al no evitar el ataque sevillista en el segundo tanto. Vitolo y Bacca jugaron como quisieron en campo che y el colombiano señaló el camino que llevaba hacia Turín con una perfecta definición. Era el gol número 21 del delantero esta temporada, siendo solo superado por Cristiano, Messi, Diego Costa y Benzemá en España.

La vuelta de los vestuarios deparó la sorpresa del cambio de Bernat, entrando al terreno Gayá. Buscó el técnico argentino una mayor profundidad. Unai Emery, experto en estas circunstancias, prefirió decir a los hombres que tenía delante que dejaran de lado el marcador y comenzaran la segunda mitad como si fuera el inicio del encuentro. No quería relajaciones quien veía muy cerca la gran final europea. Los jugadores le hicieron caso. Fazio y Bacca tuvieron la oportunidad en la reanudación de ampliar la ventaja. Fueron tan claras sus ocasiones que por la noche, ya en sus casas, seguramente seguirían pensando cómo pudieron errar de tal manera.

Veía el técnico guipuzcoano el momento ideal para acabar por la vía rápida aquella eliminatoria. Decidió apostar por enésima vez por el singular Marin. Profesional que no ha aportado lo que se esperaba pero siempre dando la sensación de que pudiera ser un referencia mundial con un poco más de trabajo. Pizzi no dejaba de preguntarse qué podía hacer para cambiar aquella situación. Metió a Piatti por generar un estímulo nuevo, una chispa que pudiera hacer despertar a once personas sobre el césped que deambulaban.

Los cambios no aportaron lo esperado. La pugna dejó el resultado de la primera parte aunque Vargas, con un palo, pudo acortar distancias al filo de la conclusión. Peor fue para Alcácer quien vio amarilla y no jugará la vuelta. El marcador deja vivo a los valencianos que pudieron encajar más goles y a los rojiblancos con sensación agridulce. Mestalla dictará sentencia.

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