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Fútbol

Alemania '74, Beckenbauer: "No es mejor ser local"

Beckembauer celebra el título.
Alemania '74, Beckenbauer: "La tensión es doble si juegas en casa"
DPA

Nunca estuvo claro lo que sucedió en la concentración de la República Federal Alemana en Malente tras la humillante derrota por 1-0 frente a sus hermanos del Este, pero todo apunta a que el capitán, Franz Beckenbauer, destronó a partir de ese momento al entrenador Helmut Schoen como jefe del equipo.

"Hasta aquí jugamos de manera muy ofensiva porque tuvimos oponentes sencillos y todo el mundo quería que atacásemos", dijo Beckenbauer después de la debacle contra la República Democrática de Alemania. "A partir de ahora esto cambiará, porque todos los contrincantes van a ser duros", advirtió.

Dos semanas más tarde, el 'Kaiser' levantaba la Copa del Mundo en Múnich, en el estadio que fue siempre su casa, después de ganar por 2-1 a Holanda. La estrella del Bayern Múnich tuvo la autoridad para cambiar el estilo de juego de la selección sencillamente porque fue el capitán más poderoso de la historia de Alemania.

Sin embargo, es algo irónico que el inventor del líbero ofensivo, que había hecho presión para asumir ese papel frente a la inicial oposición de Schoen en 1971, llamara en aquella ocasión a la precaución. Tras la sonada derrota, Schoen -o Beckenbauer- cambió la alineación para la siguiente fase y el éxito fue inmediato. Los alemanes se clasificaron para la final frente a la Holanda de Johan Cruyff tras derrotar a Yugoslavia por 2-0, a Suecia por 4-2 y a Polonia por un agónico 1-0, sobre un terreno de juego inundado por la lluvia.

Los holandeses tenían el mejor equipo del torneo y habían dado espectaculares muestras prácticas de su concepción del 'fútbol total'. Johan Neeskens adelantó a la "naranja mecánica" en el primer minuto, gracias al famoso penal provocado antes siquiera de que los alemanes pudieran tocar el balón.

Sin embargo, Paul Breitner empató el partido y Gerd Müller, justo antes del descanso, marcó el gol que dio vuelta al marcador y, a la postre, entregó el título mundial a los alemanes.

El éxito llegó justo en el mejor momento de la carrera de Beckenbauer, pocos meses después de lograr un nuevo título de liga con el Bayern y la primera de sus tres Copas de Europa, logradas entre 1974 y 1976. "El era quien manejaba las marionetas, quedándose atrás y tirando de los hilos que hacían ganar a Alemania Occidental y al Bayern de Múnich los mayores trofeos", escribió una vez en la revista 'World Soccer' Keir Radnedge.

El equipo alemán de 1974, en el que jugaban cinco compañeros de Beckenbauer en el Bayern, era menos convincente que el de 1972, que se impuso en la Eurocopa de manera impresionante, después de vencer en cuartos de final en Londres por 3-1 a Inglaterra, la primera vez que Alemania lograba batir en su feudo a los inventores del fútbol.

Jugar de local

Beckenbauer admitió que el torneo en casa fue realmente duro de jugar. "Uno está siempre bajo presión en un Mundial, pero la tensión es doble si uno juega en casa y todo el mundo espera que gane el título", aseguró. "Tampoco es tan bonito jugar el Mundial en el propio país, porque uno siempre es el centro de atención. No se puede ir a ningún sitio sin que alguien te siga", comentó Beckenbauer.

El segundo título mundial para Alemania desde 1954 confirmó a Beckenbauer como uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. Sin embargo, el 'Kaiser' se convirtió en una leyenda en su país cuando también ganó como entrenador el Mundial de 1990 en Italia.

En 1974, Beckenbauer, que entonces tenía 29 años, llevaba ya nueve años en la selección y había jugado otros dos Mundiales, en Inglaterra 1966 y México 1970, en el que Alemania quedó tercera. Aunque siguió jugando hasta 1984, el de su país fue el último Campeonato del Mundo que disputó.

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