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Fortaleza rota

La defensa del CAI Teruel intenta bloquear un remate del Roeselare, en el partido de ayer en Los Planos
Fortaleza rota
ANTONIO GARCÍA

La plantilla del CAI Teruel se fue esta semana a la peluquería. Top Belén es la encargada de dejar guapos a los chicos que prepara Óscar Novillo, que también lució nuevo 'look'. No se debieron de acordar de lo que le pasó a Sansón, la figura hercúlea que usaba su extraordinaria fuerza para combatir contra sus enemigos y llevar a cabo actos heroicos. La pasión que sentía por Dalila le llevó a revelar su gran secreto: perdería toda su fuerza si le cortaban el pelo. A Sansón le arrancaron los ojos. Al CAI Teruel, el Knack Randstad Roeselare profanó su templo, de Los Planos, con una fortaleza increíble. El conjunto aragonés dobló la rodilla como aquel 9 de diciembre en el Hal Schiervelde belga, con el mismo resultado pero a la inversa (1-3). El CAI tiene garantizada su continuidad en Europa. El sueño naranja es seguir creciendo en la 'Champions'. Todavía el Roeselare no le ha apartado de la segunda plaza del Grupo D de la Liga de Campeones (el cociente entre los sets a favor y en contra le mantienen en la privilegiada posición). Aunque la confirmación de si sigue en el torneo de los grandes llegará la próxima semana: en la pista, si es capaz de asaltar el feudo del Belchatow polaco, y el Roeselare cae en su casa ante el Kragujevec; o por vía federativa, si la Confederación Europea de Voleibol comunica si hay sede oficial para la 'Final Four', o, en caso contrario, designa una ciudad neutral. Así, el CAI, como tercero (si lo resultados son adversos), podrá continuar haciendo historia.

Novillo se acordará para siempre, como la peor de sus pesadillas, del Roeselare del imperturbable Dominique Baeyens, que ayer mutó la elegante americana por un chándal de andar por casa. Si algo le quedó claro al técnico del conjunto naranja es que había que bordar el balance saque-recepción que le hundió en Bélgica. En ello perseveró en los escasos tres días que tuvo para preparar el duelo. El Roeselare sí que traía la lección bien aprendida: tenía que triunfar si quería prolongar su inmaculado palmarés en la competición europea. Y lo dejó claro desde el primer punto.

El encomiable trabajo y sacrificio de los jugadores del CAI en los entrenamientos, según el técnico, no tuvo traslación en la pista de Los Planos, que se volcó con el equipo de sus amores. El Roeselare sabía que con su poderoso saque sería capaz de desarmar el mejor planteamiento táctico de Novillo. Como Sansón, capaz de luchar contra el más fiero león, el equipo belga se aplicó con seriedad y orden, desnudando la recepción del CAI. La segunda clave para entender el éxito del Roeselare está en el bloque que prepara Baeyens: siete hombres dirigidos por un inconmensurable Depestele, el más peligroso, el más letal cerca de la red. El balón salía de sus manos a una velocidad endiablada y, al ataque, esperaba el killer Contreras.

El CAI fue capaz de empatar un partido que nunca tuvo el convencimiento de ganar. En el segundo set, cuando todo salió bien: el saque, la recepción y el ataque. Los tres fundamentos del voley. Pero el CAI no se contagió del brío de los aficionados. Su fortaleza se quebró. Y al Roeselare no le entraron las dudas para sentenciar el duelo.

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