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CANTERA

Filial contra filiales

Celebración de un gol del Real Zaragoza B
Filial contra filiales
ANTONIO GARCÍA

Escasean los jugadores aragoneses en la primera plantilla del Real Zaragoza. El hecho de que el filial zaragocista milite en la Tercera División tampoco ayuda demasiado. La Tercera no parece suelo fértil para el crecimiento de un futbolista. Mucho menos la Tercera aragonesa, una de las más débiles de España. Solo hay que contrastar los datos de las últimas cinco fases de ascenso a la Segunda División B: solo un ascenso en cinco años. Es decir, de 20 equipos que lo han intentado, solo el Barbastro de David Navarro logró subir. En este contexto desfavorable navega en la actualidad el Real Zaragoza B, que persigue la Segunda B como estancia más adecuada para sus futbolistas en formación. Con esa meta tomó las riendas del equipo Manolo Villanova el pasado verano. Ahora, el proyecto de la Liga de Filiales abre un nuevo horizonte, un futuro todavía no confirmado que, en cualquier caso, alimenta la esperanza, pues el presente para el futbolista joven en Aragón pinta más bien de gris.

La que puede ser la primera Liga de filiales estará compuesta por los 42 equipos que forman la Liga BBVA y la Liga Adelante (Primera y Segunda). Los dirigentes de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) han querido buscar un espacio vital para que los jugadores continúen su formación si una vez concluida su etapa juvenil no encuentran acomodo en los primeros equipos de sus respectivos clubes.

La propuesta defiende un formato competitivo para 42 equipos, que se dividirán en tres grupos de 14 por proximidad geográfica. El torneo se disputará en tres fases. La primera se dirimirá a una sola vuelta. Los cinco mejores de cada grupo y el mejor sexto se clasificarán para la Superliga, que se celebraría a doble vuelta, determinando el campeón.

Los otros grupos los formarían los peor clasificados. Los dos mejores de cada grupo obtendrían como premio la participación en la Copa, junto a los ocho primeros de la Superliga. La Copa se jugaría en sede única y a eliminatoria directa. La idea contempla que puedan competir jugadores a partir de los 16 años y menores de 21, con un cupo de cinco fichas destinadas a futbolistas con un máximo de 23 años. Los jugadores lesionados de larga duración de los primeros equipos también podrían participar para completar su periodo de recuperación.

La competición también servirá para que los árbitros desarrollen su formación. La LFP garantiza la divulgación del torneo a través de un canal de televisión que, a su vez, significará la principal fuente de ingresos para que la Liga de Filiales tenga un coste mínimo para los clubes. El objetivo es, ante todo, la promoción del futbolista nacional joven, valor cada vez menos frecuente en el fútbol profesional español.

Carne de Segunda B y Tercera

En estos momentos, en la Segunda División B se encuentran censados 16 equipos filiales. De ellos, tan solo el Real Murcia B, el Villarreal B, el Deportivo de La Coruña B, el Atlético de Madrid B y el Real Betis B se hallan en estos momentos en posición de 'play off' de ascenso a Segunda División A o zona próxima. Por contra, cuatro filiales coquetean con los puestos de descenso a la Tercera: Sporting de Gijón, Racing de Santander, Valladolid y Las Palmas.

El modelo español propuesto por la LFP ofrece diferencias respecto al de otros países. En Francia, los equipos dependientes juegan en cuarta categoría, sin ascensos. Inglaterra idea una Liga auxiliar en la que se disputan 18 partidos para dar minutos a los que no juegan. Italia programa la Liga Primavera sub 19. En Alemania, los 12 equipos dependientes de clubes de la Bundesliga militan en Tercera, llamada Oberliga.

El Real Zaragoza B se encuentra en estos momentos en una situación peor que los filiales señalados anteriormente: compite en la devaluada Tercera División aragonesa, categoría que lidera con holgura. Su hegemonía no equivale necesariamente a la progresión del futbolista. De ahí el anhelo con el que se busca la Segunda B. Difícilmente puede ofrecer un futuro peor la Liga de Filiales, ese proyecto que abre un nuevo horizonte para los talentos aragoneses.

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