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FÓRMULA 1

Ferrari regala el Mundial

Alonso perdió el título debido a la mala estrategia de su equipo, que se precipitó al hacerle entrar en boxes. Tras la carrera, Domenicali reconoció que tomaron una decisión errónea.

El alemán Sebastian Vettel se convirtió ayer en el campeón del Mundial más joven de la historia.
Ferrari regala el Mundial
ALI HAIDER/EFE

Decepción en Maranello y lágrimas en Asturias. En la última carrera, en el desierto de Abu Dabi, bajo los potentes focos del trazado de Yas Marina, Ferrari cayó en la trampa de Red Bull y regaló el Mundial a Sebastian Vettel, el niño mimado de un equipo que le dio alas en detrimento de Webber.Con solo 23 años y cuatro meses, el alemán se convirtió en el piloto más joven en coronarse. Lloró de emoción. Ha conseguido diez 'poles' y cinco triunfos, los mismos que Alonso, al que le faltó potencia en su 'cavallino rampante' y decisiones de equipo más adecuadas. Un coche de seguridad en la primera vuelta trastocó todos sus planes. La temprana parada de Webber llenó de dudas a Ferrari, que en lugar de permitir que Fernando siguiera lanzado, ordenó al español pasar por el 'pit lane' para cubrir al australiano. Se quedó detrás de Petrov y ahí certificó un subcampeonato de lo más amargo. Renault, ese equipo en el que Alonso logró sus dos títulos anteriores, fue un coche maldito. El asturiano solo pudo ser séptimo.

Webber se quedaba por detrás, pero poco le importaba a un Red Bull campeón de todo y soberbio en la jugada final. El podio era para Vettel, Hamilton y Button. La carrera era larga en ese 'océano de arena', casi interminable, pero se quedó corta para Alonso, víctima de Hamilton en McLaren y ahora del mayor potencial de los Red Bull y de la estrategia de Ferrari. En realidad, llegar de líder a la última carrera ya era un milagro.

Tras la carrera, Stefano Domenicali, jefe del equipo Ferrari, reconoció que tomaron una mala decisión. "Estuvimos marcando a un rival con dos coches, nos preocupamos demasiado por la tasa de desgaste de los neumáticos y no tuvimos en cuenta la dificultad de adelantar a otros coches en la pista", explicó Domenicali, quien calificó la carrera de ayer como "la peor de la temporada".

Alonso, frío y calculador, ya había avisado que debía mantener la calma en la salida, en esa primera curva en la que de ninguna forma iba a ganar el Mundial pero sí podía perderlo. Y no arriesgó lo más mínimo. Como en condiciones normales el cuarto puesto le servía, dejó pasar a Button para evitar cualquier toque. El primer momento clave se superó con una posición perdida, pero sin sustos.

Pero los incidentes no tardaron en llegar. Michael Schumacher hizo un trompo y Liuzzi le embistió con tal fuerza que se subió literalmente encima. Primera imagen espectacular cuando ya caía el sol en Abu Dabi y coche de seguridad en pista. Una especie de 'coitus interruptus'. De nuevo, todos pegados y suma importancia de las paradas en boxes.

Elegir el momento adecuado para cambiar neumáticos definiría el signo del campeonato. Webber fue el primero de los favoritos en parar, aparentemente más por necesidad que por gusto. Había rozado una barrera, cambió las gomas en la vuelta 12 y salió como loco, con derrape incluido en la curva del túnel. El asturiano se la jugó al detenerse cuatro vueltas después.

Tenía que volver a pista por delante de Webber. Si no, el título se le iría. Entró a tope y salió con un ritmo bestial del 'pit stop'. Por poco, pero vio por el retrovisor a Webber. Tenía que aguantarle al menos un par de vueltas, hasta que las gomas se pusieran a tono. Desgraciadamente, el problema estaba por delante.

Webber beneficia a Vettel

Con esa parada, Webber hacía un favor enorme a Vettel, que provisionalmente era campeón del mundo. Alonso era duodécimo, aunque todavía debían parar varios pilotos por delante. Pero ya no valía con aguantar. Había que adelantar y eso siempre es arriesgado. Después de su paso por boxes, Hamilton quedaba 'emparedado' entre Kubica y Sutil. Era el momento de Vettel, quien se detuvo en la vuelta 25 y entró por delante del británico. Solo le superaba Button, pero su McLaren todavía tenía las ruedas del principio. Otra mala noticia para Alonso, que ya dejaba de ser favorito en las apuestas.

Superado el ecuador de la carrera, la situación adquiría tintes dramáticos. Alonso tenía que rebasar a Petrov, Rosberg y Kubica. Hamilton, conocido devorador de neumáticos, sufría problemas de adherencia. Resquicios de esperanza. Sin embargo, Vettel encontró el camino tras la parada de Button. Con asfalto por delante, un bólido imparable y Alonso fuera de juego, el alemán saboreó el Mundial.

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