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ESQUÍ

Familiar y divertida

Personal de la estación de Panticosa ayuda a descender a unos niños en la pista exclusiva para trineos.
Familiar y divertida
ARAMóN PANTICOSA

El corazón de Panticosa late en Petrosos. Es el músculo de esta estación del valle de Tena, hermana pequeña de Formigal. Panticosa ha abierto brecha como estación familiar. Y lo ha hecho no solo en Aragón. También en España. Petrosos es un bullicio, un ir y venir de esquiadores que se entremezclan con quienes vigilan a los más pequeños en sus primeras bajadas. A 1.900 metros de altitud y con la majestuosa Peña Telera como silencioso gigante, Panticosa surge como centro invernal para quien le guste esquiar tranquilo, sin agobios, capaz de disfrutar de la montaña en su máxima expresión, de parase a ver los picos cercanos o los ibones de Asnos y Sabocos cubiertos de nieve. Es una estación que permite progresar sobre las tablas y crecer en el deporte blanco, porque progresar con paso firme agrada a todo deportista. Dejar Petrosos para acudir a Sabocos, al fondo de la estación, o 'bajar' a Selva Verde son zonas a conquistar para los iniciados.

Petrosos 'vive' rodeado de pistas que permiten crecer al esquiador mientras los más pequeños tiene su primer contacto con el deporte blanco. El jardín de nieve -de 2 a 7 años- y la pista de trineos conviven en el centro neurálgico de Panticosa. Y es que por encima de todas las cosas, esta estación es familiar. Así, en la zona de los trineos no es extraño ver cómo algún padre aprovecha las ganas de un pequeño por coger un trineo -los hay modernos y los que evocan al abuelo de Heidi- y descender con él, o hacer un requiebro al pequeño para hacerlo solo. La zona es completamente segura. Está perfectamente acotada y personal de la estación permanece atento ante cualquier solicitud. Son 15 minutos por un euro donde se puede disfrutar con los más pequeños o retornar a la infancia. Y sin cansarse. Una cinta facilita el acceso de forma cómoda a la cabecera de la pista.

El jardín de infancia permite a los más pequeños mantenerse a refugio haciendo todo tipo de actividades o abrirse por primera vez al esquí. Por monitores no será, y por la atención que les prestan a los menores, aún menos. Para todos los precoces esquiadores hay palabras de ánimo, una sonrisa y, cómo no, la ayuda ante cualquier contingencia.

En esta línea de estación familiar, la animación no es solo en pistas. El pasado 6 de diciembre, Panticosa puso en marcha su piscina de bolas, repitió el pasado 27 y tiene previsto volver a hacerlo el 4 de enero.

Muchas veces se achaca a esta estación su escasa dominio esquiable y su facilidad. Sus 35 kilómetros quizá desmienten lo primero y el diverso grado que se puede encontrar en un recorrido, sirve para aparcar lo segundo. La más pequeña de las estaciones del Pirineo aragonés, a su plenitud, ofrece un importante descenso como es partir desde el Mirador de los Valles (2.200 metros) -desde donde los días claros se puede ver el Moncayo- a la base de la estación, en Panticosa pueblo (1.150 metros) que lleva al esquiador a encadenar pistas, si opta por ellas, con todos los grados de dificultad. Si es de los que apuesta por el esquí sin más pretensión que el de hacer deporte sin estresarse, Panticosa lo cumple.

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