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SEGUNDA DIVISIÓN

Exigente test para el Huesca

El equipo azulgrana visita hoy al Nástic, un aspirante al ascenso a la Primera División

La depresión semanal por las condiciones de trabajo del Huesca dan paso a ese empuje animoso que siempre muestra el equipo a la hora de competir. El Nástic de Tarragona, de nuevo con Roberto disfrazado de lobo con piel de cordero, espera en un magnífico estadio con hechuras de Primera División (17.00, Nou Estadi), la categoría que los de César Ferrando todavía sueñan con alcanzar este año.

 

Habrá lucha, porque el equipo azulgrana se ha transformado en un búnker de difícil acceso. Tiene pocas vías de escape y las disimula bien. Así se ha convertido en el segundo equipo menos goleado, solo aventajado por el Hércules, con un tanto menos recibido.

 

La temporada que está haciendo el Huesca tiene más mérito que la pasada. Porque sin tener apenas gol está cinco puntos por encima del descenso. El resto de escuadras ya lo tienen calado y aun con todo sigue siendo un equipo muy molesto por su espíritu corajudo y esa sensación de que le va la vida en cada partido, a pesar de tener profesionales que ya han hecho lo que tenían que hacer en el fútbol.

 

Calderón está demostrando madurez. El técnico andaluz se ha sabido amoldar a las carencias de la plantilla de este año para minimizar defectos y explotar virtudes. En realidad, este es el mejor piropo que se puede decir de un técnico, junto al hecho de llevar el vestuario con armonía, que tampoco es sencillo. Cuando esto se cumple, la temporada será lo que quieran los futbolistas.

Capacidad de sufrimiento

Eso no quiere decir que el año no vaya a ser durísimo. Lo normal es que el equipo azulgrana dispute la permanencia hasta el final. Porque los del pozo (Murcia, Cádiz, Castellón y Real Unión) llevan semanas amagando con espabilar. Quizá los gaditanos son los únicos que después del primer chispazo tras la llegada de Espárrago se han diluido en exceso.

 

Las bajas siempre marcan los encuentros. El Nástic de Tarragona anda más castigado que el Huesca porque debe recomponer buena parte de su sistema defensivo. Eso tira un poco por tierra el dossier del rival que manejaba Antonio Calderón. Pero ahí entran las pinceladas mágicas de las últimas horas.

 

Jugar con la ansiedad adversa es un recurso muy fructífero. Al conjunto catalán se le exige mucho y más en casa, donde ha tenido una trayectoria irregular. Media hora mala y sin gol encrespa al público y extiende la alfombra al visitante, que empieza a sentirse más cómodo en su rol. Son guiones muy repetidos en el fútbol, tanto como la capacidad para alterarse en un minuto y servir un escenario radicalmente distinto.

El Huesca ha ganado en agresividad con el brasileño Gilvan, un extremo vivaracho que tiene hambre de triunfo en España después de un acusado nomadismo por diversos continentes. Viene la primavera y el carioca promete emociones fuertes.

 

Antonio Calderón maneja algunas dudas en el eje del centro del campo, donde podrían aparecer Juanjo Camacho, Sastre, Sorribas o incluso Paco Borrego. Luis Helguera está sancionado (sale a una cartulina cada dos partidos) y Chechu Dorado también debe cumplir un partido tras la roja que vio frente al Murcia. En la demarcación de central zurdo es Neru el que tiene todos los boletos para debutar.

 

Enfrente la noticia vuelve a ser en buena medida el punta madrileño Roberto García Cabello, a quien la afición azulgrana no ha retirado el trato de ídolo. El goleador no ve puerta desde hace veinte jornadas. Su resurrección debería demorarse una semana más por el bien del Huesca.

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