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REAL ZARAGOZA

Examen de septiembre

El Real Zaragoza visita Anoeta con el objetivo de alterar su inercia negativa (20.00, A TV).

Septiembre. Territorio de urgencia y excitación para el estudiante. Última estación hasta el aprobado. Todo lo contrario sucede en el fútbol. La temporada apenas se despereza y se atisba en el horizonte un océano de oportunidades por desprecintar. La calma y la indulgencia anestesian los errores. Pero no para el Real Zaragoza, que afrontará esta tarde en Anoeta (20.00, Aragón Televisión) un examen selectivo.

Debería ser un partido más, exento de una sobredosis de presión. Pero el paisaje se adivina muy diferente. La penitencia del descenso, las dudas de la pretemporada y, sobre todo, la puñalada que supuso la visita al Levante, obligan al conjunto de Marcelino García Toral a comenzar a emitir sensaciones positivas. En la antesala del estreno en La Romareda el próximo sábado (curiosamente contra la Real Sociedad), sería conveniente insuflar confianza al vestuario y a la afición. Una eliminación arrojaría sal sobre unas heridas demasiado recientes.

El objetivo irrenunciable de la campaña nace y muere en el regreso a Primera. La Copa del Rey, otrora torneo fetiche de la entidad, queda reducida a una nota a pie de página. Sin embargo, los antecedentes que envuelven el choque en el estadio donostiarra abocan al triunfo como terapia y bálsamo.

El Real Zaragoza no puede demorarse para subir al vagón del triunfo y coleccionar victorias que alimenten la fe colectiva. Encontrar la puerta a ese círculo virtuoso pasa por Anoeta. No es casualidad que el técnico asturiano apueste por su once más competitivo, a excepción del recién fichado Jorge López y del lesionado Ricardo Oliveira. No reserva nada.

La línea defensiva, vulnerable y frágil en el Ciudad de Valencia, sufrirá una reforma severa. Stephane Pignol desbanca a Chus Herrero en el lateral derecho. De más calado cabe calificar la introducción de Rubén Pulido, que debutará como blanquillo, por Roberto Fabián Ayala. El argentino ni siquiera figura en la convocatoria. El central madrileño tratará de tapiar el agujero negro que engulló al equipo en Valencia. Una tara que contribuyó al descenso y que no promete mayor fiabilidad en el nuevo curso.

También se estrenará Juan Pablo Caffa, un plus por la izquierda. El santafesino comulga con el juego de bandas por el que aboga Marcelino. Un aporte que robustecerá una medular en la que Alberto Zapater recuperará los galones dejados por Peter Luccin.

La vanguardia reposará en los pies de una pareja inédita. Los contratiempos físicos de Oliveira y Braulio situarán a Ewerthon y Arizmendi en la punta de ataque. El ex del Valencia se retrotraerá a sus inicios como ariete en la cantera del Atlético de Madrid. Un binomio hispano-brasileño con el imperativo de suministrar gol y laurel.

De nuevo Lillo

Enfrente, una Real Sociedad en franca decadencia en todas las facetas. En la institucional y económica, el club se ha acogido a la ley concursal (antigua suspensión de pagos). Dificultades en el cobro de las fichas, dudas sobre el futuro y fichajes discretos son el abecé blanquiazul.

En el ámbito deportivo, el principal atractivo para el zaragocismo será el reencuentro con Juanma Lillo, un viejo conocido. El guipuzcoano no se había enfrentado al conjunto aragonés desde que fue cesado hace ocho años tras la humillante eliminación frente al Wisla de Cracovia en la Copa de la UEFA.

A pesar de las penurias, conviene no confiarse. El Levante ya avisó.

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