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GOLF

Europa domina en el Masters

Jiménez, con cinco bajo par, se hundió en la primera jornada.

Eldrik "Tiger" Woods comenzó menos agresivo de lo que se esperaba en la ronda inaugural del Masters de Augusta, primer torneo de Grand Slam de la temporada. Doce pares consecutivos, dos bogeys y un eagle, más tres pares para acabar le llevaron a una tarjeta de 72 golpes (par del campo) en el puesto 231 de la tabla, a cuatro golpes de la cabeza. Nervioso, distante, enfadado en alguna ocasión, estuvo fallón en algunos greenes, acostumbrados a las afectividad 100 por cien del número uno del mundo.

El campo estaba en condiciones perfectas para el juego, según comentaba José María Olazábal, e incluso los greenes un poco blandos tras la lluvia caída la semana pasada. Pero Woods no fue el que se esperaba.

La ocasión la aprovecharon muy bien la joven promesa británica Justin Rose que terminó con 68 golpes (-4), líder empatado con el surafricano Trevor Immelman.

Ellos se hacían con los mandos del torneo, en una jornada que se hizo desear, ya que empezó con más de una hora de retraso debido a la intensa niebla que cayó sobre la pequeña localidad sureña de Augusta. El más madrugador fue la leyenda Arnold Palmer que dio el saque de honor cerca de las 8 de la mañana y cuyo golpe simbólico se diluyó entre las sombras y las nubes bajas.

Al cierre de esta edición, una doce de jugadores estaban separados por tan sólo dos golpes, entre ellos, el inglés Ian Poulter, el defensor del título Zach Johnson y el veterano escocés Sandy Lyle, ganador de una Chaqueta Verde en 1988, en la época dorada de "La Quinta de Seve".

Los ojos del mundo estaban puesto en Tiger Woods, el hombre que quiere conquistar el Grand Slam en una sola temporada. El número 1 del mundo no logró derrotar el campo de Augusta, que en esta ocasión se le presentó duro y eaquivo; y nadie sabe si es que se está reservando para dar más emoción al torneo o que el Augusta National está más duro que de costumbre.

Quien más notó su dureza fue Miguel Ángel Jiménez, el primer español en pisar el campo. Su partido con Gary Player, una de las leyendas del golf y triple ganador aquí (1961, 1974 y 1978), no fue todo lo agradable que el malagueño hubiera deseado. Juego lento, esperas interminables, 83 golpes de Player (+11) que desesperaron un poco el juego del de Churriana. Desde 1999 no ha pasado un corte, pero aún así quiere igualar el récord de Nickalus de vueltas jugadas en Augusta. 72 años ya son muchos para seguir el ritmo de Augusta. Jiménez terinó con 77 golpes (+5).

"Estaba muy bien de juego, preparado para Augusta, pero ya sabemos que este campo no te perdona ningún fallo y entre el 9 y el 11 me ha dado como una pájara y me he venido abajo. También estoy un poco cansado, llevo muchas semanas a cuestas, aunque eso no es excusa. Mañana voy a tener que estar más fino si quiero pasar el corte", comentó el malagueño.

José María Olazábal, que tras la crisis en McGregor (la casa que le esponsorizaba) es uno de los pocos jugadores que ha salido a Augusta sin marcas en gorra y bolsa, se iba agarrando al campo como un gato: arañando pares terminó con uno más los nueve primeros hoyos, y salvando situaciones comprometidas como la del hoyo 1, donde envió su bola al bosque. Salió del hoyo 10 con un doble bogey, pero encaró bien el Amen Corner, del que salió indemne.

"Sigo teniendo molestias en la espalda, no precisamente cuando juego, pero sí al adoptar algunas posturas como agacharse, sentarme, etc. No puedo hacer muchos planes de futuro ni a medio ni a largo plazo. Si paso el corte en Augusta ya es todo un logro. Después volveré a casa y a ver qué me dicen los doctores; dependo de ellos para planear mi temporada", comento el vasco que tras su nueve meses de parón ha descendido a los infiernos de la clasificación mundial y de momento está fuera del Open de Estados Unidos y del Británico, para los que tiene que clasificar.

El vasco terminó con 76 golpes (+4) en el puesto 69º de la tabla, el mismo número que su caddie Martin Gray llevaba en el dorsal.

"He estado mal con el drive; no consigo enderezarlo y así no hay manera de coger calles, que aquí es fundamental. Es lo que más me preocupa. El putt ha estado flojo, pero eso es cuestión de ir cogiendo confianza y de jugar más torneos. Tengo que emplearme a fondo con el drive o no saldremos de ésta", comentó el vasco un tanto desanimado.

Al cierre de esta edición, el tercera español, Sergio García, parece que sigue con sus problemas de putt y tras 12 hoyos de recorrido, en su entrada al Amen Corner, no había conseguido aún un sólo birdie, por tres bogeys, que con un parcial de +3 le colocan en el puesto 57º de la tabla.

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