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BALONCESTO

Estreno a medias

José Luis Abós hace un gesto de desesperación durante un encuentro en el Príncipe Felipe
Estreno a medias
ESTHER CASAS

La mala suerte se está cebando con el CAI Zaragoza. Justo en el momento en el que, con la llegada del pívot nacional Oriol Junyent, parecía que el equipo rojillo se iba a enderezar con el retorno del capitán Matías Lescano, un inoportuno golpe en el pie del gran capitán le deja fuera del choque de esta noche ante el Clínicas Rincón Axarquía, filial del Unicaja de Málaga. De esta manera, este duelo, en el que los aragoneses están obligados a sumar un nuevo triunfo en casa y seguir invictos en el Príncipe Felipe, será un estreno a medias. Junyent entra, Lescano, no; y, de momento, Kiefer y Elonu siguen en el grupo a pesar de sus molestias físicas. Desde luego no es la mejor noticia de cara a un encuentro de los denominados 'trampa', ya que la gran superioridad del equipo de José Luis Abós sobre una plantilla joven e inexperta se reduce por el descaro y la ausencia de presión que tendrán los andaluces. De hecho, eso es lo que le costó el partido de la primera vuelta a los rojillos. Una derrota que dolió mucho y que ahora hay que recordar pero solo para no volver a tropezar en la misma piedra.

 

Con la acumulación de tropiezos a domicilio el CAI necesita seguir sumando triunfos como local para continuar a la estela de sus rivales directos por el ascenso. El juego efectivo que se despliega en el pabellón zaragozano no puede bajar el listón y para ello, una vez más, la concentración será fundamental. Si los aragoneses no afrontan el partido con la intensidad y agresividad necesarias podrían recibir un susto inadmisible a estas alturas de temporada.

 

Lejos de las lesiones, el CAI cuenta con dos bases mucho más expertos que los malagueños (quienes ya no tienen a Fuentes -ahora en el Xacobeo-), un perímetro corto pero con la gran calidad de Quinteros y Barlow y un numeroso aunque 'tocado' juego interior. En todos los frentes salen ganando los rojillos sobre el papel. Pero eso hay que trasladarlo a la cancha.

 

En primer lugar porque el descaro y el atrevimiento con el que juegan los chicos de Paco Aurioles les convierte en un rival impredecible y potencialmente dañino para los intereses locales. Tiradores como Servera, Movilla o Zamora no temen el error y, como ya se vio en la ida, pueden ser letales.

 

Pero quizá el mayor peligro de los andaluces esté en el juego interior, con dos pívots destacados. Por un lado, el joven Lima, un jugador físico y versátil que ya ha jugado con el primer equipo, y por otro el gigantón Sinanovic, quien con sus centímetros marca las diferencias en esta liga.

En la pintura se toparán con muchos jugadores rojillos, pero no todos al cien por cien. Se espera mucho del último en llegar, un Oriol Junyent que ha encajado bien en el equipo y que confía en ayudar desde el primer encuentro. Y le vendrá bien a un Abós que sigue teniendo lesionados tanto a Kiefer como a Elonu, aunque ambos estarán presentes.

 

El que también estará es un Phillip que, junto a Quinteros, tratará de tirar del carro como en las últimas citas. De esa anotación y de que la defensa vuelva a dejar al rival en pocos puntos dependerá la necesaria victoria zaragozana.

 

Los fallos cada vez se pagan más caros y, ahora y en casa, el CAI no se los puede permitir aunque sus planes no se hayan podido llevar a cabo todavía.

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