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BALONMANO

España toma la salida en el Mundial

El renovado equipo nacional de Valero Rivera arranca ante Kuwait.Croacia, anfitriona, parte como favorita. Francia defiende el título olímpico.

Europa gobierna el balonmano. Egipto, Corea y Túnez apenas significan honrosas excepciones en una lucha en la que solo la picardía latina ha sido capaz de cuestionar la indiscutible hegemonía eslava y escandinava. La estadística abruma. Ahí están los resultados, los títulos mundiales, los olímpicos y, por supuesto, los europeos, tierra de los amos del balonmano. La verdad verdadera del balonmano es esta y no otra. Yo lo era cuando se jugaba a 11. Incluso muchos antes, desde hace más de dos milenios, cuando los romanos (gente inteligente para todo, sin duda) decidieron proteger sus fronteras con los más robustos soldados. Los terrícolas de este suelo fronterizo, los hijos de los Balcanes, los venidos de Germania, los bárbaros escandinavos, eran y son los más fuertes. Salvo que el druida vuelva a cocer una pócima mágica que estimule a los galos o la guerrilla de Viriato tienda una trampa, eslavos o vikingos levantarán el título del Mundial que ayer arrancó en Croacia.

España toma la salida hoy (16.30, Spaladium Arena de Split) frente a Kuwait. Según la argumentación anterior, el partido representa una excelente terapia antiestrés para el equipo nacional. La Roja se colgó la medalla de bronce en los pasados Juegos de Pekín. La referencia es válida para calibrar el potencial hispano, a pesar de las muchas novedades que ofrece el equipo nacional. La renovación ha sido profunda en el balonmano español, que en apenas un mes ha cambiado de presidente de la federación y de seleccionador. Juan de Dios Román y Valero Rivera aparecen como rostros de la renovación. Sus caras nos remontan a décadas atrás. Así están las cosas en el balonmano español.

Valero Rivera ha ejercido en los últimos años de asesor de clubes y de jugadores (y de ambos a la vez). Como entrenador exhibe un palmarés extraordinario, aunque lo ha obtenido como técnico de un club, el FC Barcelona, no de un equipo nacional.

 

Bálsamo kuwaití

Las distancias entre kuwaitíes y los españoles son siderales. Probablemente, hoy no habrá historia que contar, excepto que el equipo español se sacudirá el eterno problema del estreno en una gran competición. Esa preocupación es, para la ocasión, especialmente delicada. La mitad del equipo español (ocho hombres) desplazado a Split hará su debut en un Mundial. Sin duda, las dificultades hubieran crecido frente a otra selección del Grupo B en Split (Suecia, Croacia o incluso Corea del Sur).

Rivera lleva más de cuatro años alejado de los banquillos. Vivió otro Campeonato del Mundo en su debut como seleccionador, en Suecia 93. En esa cita de 1993, Valero Rivera tenía 39 años, y no dejó el Barça. El técnico nacido en Zaragoza regresa cargado de ilusión y un bagaje excepcional: fue el creador del ‘Dream Team’ barcelonista, y el entrenador más laureado en el ámbito de clubes, con más de 70 títulos (seis Copas de Europa y doce Ligas) después de 21 temporadas consecutivas.

Como entrenador de selección, quizá Rivera necesite un reencuentro progresivo en este Mundial. El calendario ha sido benévolo en ese sentido: primero Kuwait, y el domingo Cuba, las dos selecciones más flojas del grupo.

Split vibra ya con el torneo, la ciudad del renqueante Ivano Balic, el ídolo de la selección croata. El Spaladium Arena, un pabellón moderno para 12.000 espectadores, ha vendido todas sus entradas para los encuentros del equipo anfitrión. España no jugará frente a Croacia hasta el próximo miércoles. El equipo de Valero estará para entonces totalmente rodado.

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