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CAI BM ARAGÓN

Escalada alpina

Fredrik Larsson, la gran estrella del CAI Aragón, trepa por la cuerda del gimnasio del Bregenz
Escalada alpina
R. LAHOZ

El camino se ha torcido. No se ha extraviado el CAI Aragón, pero necesita enderezar un rumbo que anunciaba un puerto precioso. Tres derrotas consecutivas en la Liga Asobal han encendido las primeras alarmas. Es necesario un viraje, un cambio radical que permita reiterar que la apuesta renovadora del club era la acertada. En este contexto aparece hoy el encuentro de vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa EHF, la competición favorita de la entidad naranja, el torneo en el que se sintetiza lo esencial de su patrimonio físico y emocional, la copa con la que sigue conservando el firme propósito de que algún día festejará algo gordo.

 

En Bregenz, en las faldas de los Alpes, a orillas del lago Constanza, el CAI Aragón todavía lamía ayer las heridas de la reciente derrota en Cuenca. "Duele perder. No hubo demasiada suerte. Tenemos que romper esta dinámica cuanto antes. El equipo está muy implicado para reaccionar ya", aseguraba ayer Mariano Ortega sobre la dura pista del Handballarena Rieden-Vorkloster de Bregenz. El escenario es pequeño, coqueto, con aspecto de gimnasio de colegio, con espalderas y cuerdas detrás de la portería. Las gradas permanecían ayer recogidas. Hoy, a las 19.00 aparecerán extendidas y repletas de aficionados. Los Alpes quedan muy cerquita, y el lago también; pero ni uno ni otro pueden ser contemplados. Los esconde una pegajosa niebla que cala los huesos. Desde luego, la cancha de balonmano resulta el rincón más acogedor en una noche de otoño vestida de invierno.

 

Ayer desarrolló el CAI Aragón su última sesión de entrenamiento antes del choque de esta tarde. Mariano Ortega cuenta con todos los jugadores disponibles a excepción de Gabor Grebenar, lastimado el pasado miércoles en el choque disputado en El Sargal. Ortega repasó las ideas esenciales que había expuesto durante la sesión matinal de video, que tuvo lugar a las 12.00 en el hotel Scharzler de Bregenz. La sensación que destila el pensamiento del grupo es que el Bregenz probablemente no jugó su mejor partido en Zaragoza, y que el conjunto naranja sí se esmeró para poner tierra de por medio y asegurar su presencia en la siguiente eliminatoria (39-22).

Los recelos de Mariano

El técnico aragonés se mostró tajante en este aspecto. "No son tan vulnerables como vimos en el pabellón Príncipe Felipe. Es un equipo con experiencia en la Champions. El problema es que su portero paró poco en Zaragoza, y que nosotros jugamos con mucha intensidad. Mañana -por hoy-, posiblemente, puede ser distinto. Nosotros intentaremos ganar y, sobre todo, no tener ningún problema para pasar la eliminatoria. En Europa y en casi todas las competiciones no es igual jugar en casa que fuera. Sabemos que jugamos a domicilio y que tenemos que asegurar el pase por todos los medios. La EHF siempre ha sido importante para el club", reiteró Mariano Ortega.

 

A las 18.30 saltó a la pista el Bregenz para desarrollar su último entrenamiento. Al mando se encontraba Martin Liptak, el hombre que no compareció en la rueda de prensa de Zaragoza alegando que no habla inglés. A su lado, Roland Fruhstuck, el simpático ayudante que aseguró que a España solo podían venir de vacaciones, que ganar a balonmano por ahora era imposible. El guardameta serbio Goran Aleksic, que no paró apenas nada en Zaragoza, parecía más centrado. Roland Schlinger, el lanzador que militó en el Ademar León, también se mostró fino. Y el joven Klopcic, muy rápido. En un momento como el actual en el CAI Aragón, se impone una victoria balsámica, un triunfo que lleve anejo un remonte. Qué mejor remonte que en los Alpes, en el paraíso ayer oculto por la niebla.

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