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MONTAÑISMO

"El K2 es una montaña bella, pero da zarpazos"

El alpinista aragonés Carlos Pauner coronó la cima del K2 en 2001, por lo que conoce los riesgos y las complicaciones de la zona donde se produjo la caída del trozo de hielo que causó el accidente mortal

"El accidente se produjo porque los 'seracs', esos bloques de hielo, caen cuando tienen que caer. Da igual que sea de día o de noche, y pillan al que tienen que pillar", razona Carlos Pauner al hablar del drama que se produjo el pasado sábado en el K2, y que causó la tragedia más grande de los últimos años en una montaña. En este ochomil ya se habían sufrido percances de gran magnitud como el acontecido en 1986, que se llevó por delante la vida de once alpinistas, o el de 1995, donde el número de víctimas fue de seis. "Es una montaña de gran belleza, pero da zarpazos. De los afectados solo conocía al italiano Marco Confortola, y por suerte ha conseguido sobrevivir".

Pauner logró salir victorioso de su ascensión al K2 en julio de 2001. El montañero recuerda la zona del accidente como "quizá la más decisiva porque desde allí tienes que caminar durante más de seis horas por debajo de grandes bloques de hielo, normalmente rotos. Es un tramo muy peligroso, donde se junta la gran altura, la dificultad de fijar la cuerda y las condiciones intrínsecas de su geografía".

"Cuando yo subí, fue perfecto. Estábamos poquita gente, no era como ahora que hay muchas expediciones comerciales", comenta respecto al gran número de personas que se aventuran en estas grandes escaladas.

 La importancia de la experiencia

Según el himalayista, "ir a una montaña con las características del K2 sin experiencia puede hacer que cualquier situación peligrosa pueda convertise en mortal. Es necesaria para saber cuándo hay que retirarse".

El jaqués ha escalado ocho de los catorce ochomiles, por lo que ha podido acumular conocimientos previos que han sido decisivos a la hora de abandonar o seguir adelante en sus retos. "Llevar muchos años escalando es fundamental para saber cuándo dar marcha atrás. Un buen alpinista mientras asciende va analizando todos los factores: el hielo, la nieve, la climatología... La hora también es muy importante ya que, cuanto más tarde, es peor, porque corres más riesgos". Esta fue una de las razones que pudieron influir el pasado sábado en el K2, ya que, como indica Pauner, "los chicos debieron de llegar muy tarde a la cima, y eso es casi comprar un boleto para que ocurra lo peor".

La tragedia se produjo en una zona a más de 8.200 metros de altura. "En un ochomil hay que asumir que nadie va ir en tu ayuda porque es demasiado alto para que lleguen. Tienes que bajar al campo base como puedas, con tus propios medios".

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