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REAL ZARAGOZA

Enemigos íntimos

Lendoiro, en el palco de La Romareda en 2008, junto al ex presidente del Zaragoza Bandrés.
Enemigos íntimos
j. miguel marco

El partido de esta tarde en La Romareda regalará muchas imágenes golosas. En el banquillo se estrenarán Gay y Nayim ante su afición. En el campo los jugadores blanquillos batallarán por tres puntos vitales sin los 'sacrificados' Ayala y Ewerthon. Pero, sin lugar a dudas, la mayor concentración de morbo se dará en el palco, donde coincidirán Agapito Iglesias y Augusto César Lendoiro, los presidentes de ambas entidades. Ellos simbolizarán los episodios y las diferencias que han separado a Zaragoza y Deportivo en los últimos años.

Todo arranca en junio de 2002, cuando el club aragonés descendió a Segunda y 'colocó' a un Toro Acuña en el inicio de su decadencia por 10 millones de euros más Pirri y la cesión de Jesús. El trato fue ruinoso para los gallegos. Basta con decir que el formidable centrocampista paraguayo jugó sólo nueve partidos de Liga en sus tres temporadas en Riazor. No marcó ningún gol. Eran los tiempos de Alfonso Soláns Soláns al frente del Zaragoza.

Con la llegada de Agapito en el verano de 2006 se intensificó y se endureció la relación. El primer protagonista sobre la mesa fue Fabricio Coloccini, el central señalado por Víctor Fernández para apuntalar la zaga. Un mes y medio de arduas negociaciones en los que el empresario soriano comprobó en sus carnes las maratonianas e impredecibles gestiones comandadas por Lendoiro. Miguel Ángel Lotina, técnico del conjunto coruñés, echó más gasolina al incendio con unas declaraciones en las que calificaba al Zaragoza como "los nuevos ricos del fútbol español". El de Meñaca ya había colisionado con el Zaragoza en la previa de la final de Copa de 2006, cuando dirigía al Espanyol. Víctor Muñoz dijo: "Lotina está llorando siempre, va un poco de víctima y no te puedes fiar. Es su manera de ser". El vizcaíno replicó: "No tengo por qué contestar. A palabras necias... No tengo que decir nada al respecto. Yo me limito a defender a mi club, que es mi obligación y lo haré siempre, guste a quien guste".

El nombre de Coloccini volvió a surgir en la pretemporada siguiente. Gaby Milito había sido traspasado al Barcelona y urgía un sustituto de jerarquía y solvencia. Las conversaciones entre Agapito y Lendoiro parecían atracar por fin en el puerto de la entente. Los rizos morenos del Mariscal por los rizos rubios de Coloccini. Internacional albiceleste por internacional albiceleste. Una vez más, el presidente deportivista cerró la puerta a Agapito y no le complació.

Un portazo que el soriano y el Real Zaragoza han sufrido en más ocasiones. En el verano de 2008, Marcelino García Toral situó al deportivista Pablo Álvarez en la cúspide de sus peticiones. El propio jugador declaró su intención de marcharse en una rueda de prensa. Pero volvió a obtenerse un contundente no por respuesta. Lo mismo acaeció con Pablo Amo (fichó por el Zaragoza un año después con la carta de libertad). Remató la situación el interés zaragocista por el portero canterano Fabricio, que obligó al Dépor a hacer profesional su contrato amateur.

Pero si un tema simboliza esta guerra fría es Ángel Lafita. El atacante fue cedido por el Zaragoza con una opción de compra en el ejercicio 2007-2008. Desde entonces ha pasado de todo. Lendoiro solicitó una moratoria para efectuar el pago que le fue denegada. Además, la recompra efectuada por el Zaragoza en agosto de 2009 se halla en los juzgados. Un culebrón que no ha concluido y que seguro marcará el encuentro de hoy entre Agapito y Lendoiro.

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