Despliega el menú
Deportes

Eliseu entra en escena

El extremo portugués debutó con el Real Zaragoza en la banda derecha. Se mostró activo y ambicioso, concedió pases finales y disparó a puerta.

Debutó Eliseu. Con apenas dos días y medio metido en la vida del equipo, el portugués entró en escena en un Real Zaragoza urgido de todo, de juego, de resultados, de ilusión, de optimismo, de lógica? José Aurelio Gay apostó por él a falta de 21 minutos para el final, con empate a uno en el marcador y el Zaragoza imponiendo el ritmo del partido. Que el técnico se encomiende ya, con apenas dos entrenamientos en las piernas, a un recién llegado habla de la pobreza de recursos que maneja.

 

Eliseu sustituyó a Pennant. Se alojó en la banda derecha, a pierna cambiada, con el objetivo de descoser al Espanyol por los costados, ensanchando y alargando al equipo a base de velocidad y desborde. En cierto modo, el portugués cumplió en sus primeros minutos como jugador del Real Zaragoza. Trazó algunas de las líneas advertidas en su tarjeta de presentación: futbolista fibroso, potente, osado y profundo. Apenas se detectaron en él signos de su escasa participación en el Lazio, en el fútbol italiano donde había caído engullido tras su marcha del Málaga. Si se temía por un periodo más o menos largo de acoplamiento al ideario de Gay, el extremo luso evidenció su veloz integración al engranaje del equipo.

 

Frente al Espanyol, Eliseu mostró ganas y ambición, algún destello válido, mucha actividad e implicación defensiva, pero acabó diluyéndose con todo el ataque del Real Zaragoza. No concretó excesivo peligro pese a que las ínfimas amenazas de los de José Aurelio Gay partieron, en gran parte, de sus botas.

 

Sus mejores acciones surgieron describiendo perpendiculares desde la banda derecha. Un pase medido entre líneas, milimétrico y preciso, a Jorge López y un disparo desde la frontal que atrapó Cristian Álvarez llevaron su nombre.

Ambivalencia

Con Eliseu en la plantilla, a Gay se le abre el abanico de combinaciones en los flancos ofensivos. El nuevo reordenamiento en 4-3-3, con extremos de perfil clásico, exigía un refuerzo de este tipo. Solo Lafita y Pennant cumplían ese arquetipo, con Arizmendi y Braulio como principales alterativas de emergencia una vez que Songo'o y Ewerthon se han caído de los planes del entrenador.

 

Gay cuenta ahora con tres hombres para los extremos. Lafita se presume intocable, puede ajustarse a ambos lados y es de los pocos futbolistas de la plantilla que elevan la media del equipo. Esa ambivalencia en las bandas la comparte con Eliseu. Aunque zurdo, el portugués maneja amplios registros fabricando peligro a pierna cambiada. Y luego está Pennant, insustancial de nuevo ayer. El juego del inglés sufre una preocupante recesión. Sus centros continúan evaporándose en el cielo. Existe la teoría de que su fútbol encontraría sentido con un rematador más o menos cualificado. Quizá Humberto Suazo sea ese hombre que no solo enriquezca al Real Zaragoza a base de goles sino que también resucite a Pennant.

Etiquetas