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REAL ZARAGOZA

El Zaragoza pierde el paso

Los serios tropiezos ante Gerona y Castellón, trufados con el peor juego de lo que va de liga, han cortado de cuajo el esperado despegue del Real Zaragoza hacia la cabeza. El equipo actual tiene un punto menos que el de 2002.

 

Gerona y Castellón han sacado del carril bueno al Real Zaragoza. Los dos últimos partidos han provocado la ruptura radical de la velocidad de crucero que había adquirido el equipo blanquillo en el mes y medio anterior, cuando sumó 15 de los 18 puntos disputados entre la jornada 4ª y la 9ª y pareció que iba a consolidarse en los puestos de ascenso para largo tiempo.

Nada más lejos de la realidad. Han bastado ocho días para tirar abajo ese castillo de naipes. Los que han unido la dolorosa derrota ante el modestísimo Gerona (1-0) y el pobre empate en casa ante el Castellón anteayer (1-1). Acumulando solo un punto de los últimos 6 peleados, la esperanza de afianzarse en la zona noble de la clasificación de aquí hasta junio se ha desvanecido tan rápidamente como el humo de un cigarro.

Ese paso atrás no solo lo refrendan los detalles propios de un bache clasificatorio. Lo peor es que el juego del equipo no destila buenas sensaciones. No hay indicios consistentes que ayuden a creer en la necesaria reacción que se requiere a partir del sábado próximo en Tarragona. Hasta Gerona, los resultados habían edulcorado las taras fútbolisticas del Zaragoza contemporáneo que intenta reconducir Marcelino hacia Primera División. Era mucho mejor la posición en la clasificación que el retrogusto que dejaba en el paladar ver jugar a los blanquillos. Desde Gerona, sin fútbol y sin resultados, el sabor de boca entre los zaragocistas es agrio a más no poder.

Si hasta ahora, los números del actual Zaragoza habían sido ligeramente mejores que los que obtuvo el equipo de hace 6 años -en el anterior paso por Segunda-, tras esta semana de decepciones y regresión generalizada el diagrama indica que ya no es así y que las tornas han cambiado.

En 2002, con Paco Flores al frente, el Real Zaragoza de la jornada 11ª tenía un punto más que ahora (19), aunque curiosa y anecdóticamente estaba un puesto más abajo en la clasificación (era 5º). La comparativa -referencia reciente que será útil durante todo el curso para poder calibrar la fiabilidad puntual del actual equipo- parece bastante similar en este hito liguero del primer cuarto, pero presenta matices que no dejan bien parado al plantel de Marcelino.

Flores tenía al cuadro zaragocista a solo 3 puntos del líder (ahora está a 5) y había perdido un partido menos que los que lleva el grupo de García Toral doblando la rodilla (aquel 2, éste 3). Hace 6 años, el Zaragoza había sido capaz de sumar 8 puntos a domicilio, justo el doble de la pobre cifra que han cosechado los de ahora (solo 4).

Observar los guarismos goleadores de ambas campañas ayuda a comprender la distancia abismal que existe entre la propuesta del Zaragoza del 2002 con la del 2008, aunque la calidad del fútbol fuera escasísima en ambos casos. Los chicos de Flores fueron capaces de sumar un punto más que los de Marcelino anotando 9 goles menos (12 por 21). Y si lo hicieron fue gracias a que la seguridad defensiva de aquel bloque daba muchas más garantías que las que aporta el actual. Aquel Zaragoza había recibido solo 9 tantos a estas alturas, mientras que el de Marcelino ya ha encajado 14 (5 goles más, un 35% más). El equipo de Flores había dejado su portería a cero en 6 de los 11 partidos disputados (Córdoba, Murcia, Compostela, Las Palmas, Almería y Eibar), más de la mitad de los duelos. Por el contrario, Marcelino solo lo ha logrado en 2 ocasiones (Elche y Sevilla B), viendo perforado su marco en 9 de los 11 duelos acometidos.

Sabido es que a Roma se puede ir por miles de caminos. Quizá a Primera División también se pueda ascender a través de múltiples vías y con distintos mecanismos tácticos. Pero, analizando lo que ya se vivió en Zaragoza en el anterior y reciente tránsito por Segunda y extrayendo el jugo del sentido común, la razón dicta que lo que está sucediendo en la actualidad favorece la generación de serias dudas. Este equipo de 2008 -muy superior al de 2002 en todos los parámetros que uno quiera mensurar (económicos o fútbolísticos)-, es hoy peor en puntuación, rentabilidad goles-puntos, eficacia a domicilio y seguridad defensiva que aquel. Debería ser justo al revés.

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