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REAL ZARAGOZA

El Zaragoza aprueba su operación acordeón

No era un trago fácil. No era una Junta relajada, de trámite; de esas en las que el fragor de la batalla se arrincona en los ruegos y preguntas. Ayer, el Real Zaragoza se refundó como sociedad.

Ampliación a la vista. Los accionistas del Real Zaragoza aprobaron ayer por mayoría absoluta en la Junta General Extraordinaria la llamada operación acordeón, proceso que consiste en la reducción del capital social del club y su simultánea ampliación. La propuesta del Consejo de Administración salió adelante con un respaldo mayoritario del accionariado, al contar el accionista mayoritario de la entidad, Agapito Iglesias, con el 85% de los títulos.

Hubo abundantes voces contrarias a lo largo de la sesión, pero los decibelios carecieron de respaldo accionarial, al corresponder a pequeños accionistas. La ampliación ascenderá a un máximo de 1.875.000 euros, con una prima de emisión de tres euros. También se aprobó una segunda ampliación en la que tendrán derecho preferente los accionistas actuales y que pondrá a la venta 500.000 títulos, con una prima alta: 22 euros por acción. El plazo de suscripción de acciones para la primera será de 45 días naturales desde la publicación en el Boletín Oficial del Registro Mercantil.

El presidente ejecutivo del Real Zaragoza, Eduardo Bandrés, aportó literatura y estadística al proceso. "La Ley de Sociedades Anónimas, a la que está sujeta el Real Zaragoza, establece que como consecuencia de las pérdidas acumuladas en el desarrollo de una actividad, los fondos propios de una sociedad no podrán quedar por debajo del 50% de la cifra del capital social. Si esto llegara a suceder, la ley obliga a los administradores de la sociedad a tomar las medidas oportunas para fortalecer el patrimonio de la misma, o a su disolución y, por consiguiente, desaparición", explicó Bandrés.

"Para aportar más recursos propios -continuó Bandrés-, lo único que se puede hacer es una ampliación de capital. Es un ejercicio de responsabilidad para fortalecer la entidad y tener recursos propios que den mayor sosiego en próximas temporadas". Bandrés resaltó que las pérdidas del Zaragoza (60 millones de euros en los últimos seis años) habían ido devorando los fondos propios y que dichas pérdidas no era imputables a la gestión del actual consejo de administración, sino del anterior, aunque debían asumirlas.

Zalba, de luto

Bandrés intentó también apaciguar a los pequeños accionistas de la sociedad, un numeroso grupo de personas que apenas cuentan con el 15% del capital social. No en todos los casos lo logró. Así, José Ángel Zalba, ex presidente del Real Zaragoza en dos etapas distintas, decidió abandonar la reunión visiblemente afectado. Zalba había acudido a la cita luciendo un luto riguroso. El abogado José Antonio Ruiz Galbe, directivo en la etapa de Zalba, también mostró sensibles discrepancias con las medidas propuestas. Enrique Ortiz y Vicente Merino, consejeros en la etapa de Alfonso Soláns, prefirieron abstenerse en la votación.

Ante las críticas de los pequeños accionistas por esta operación, Bandrés explicó que la pérdida del valor de las acciones y las medidas que se habían aprobado no perjudicaban a los pequeños accionistas y beneficiaban al mayoritario, sino que eran iguales para todos. La argumentación no encontró respaldo en la sociedad que representaba Pilar Pinilla, que defendió con contundencia la inutilidad de la ampliación. La negativa total se trasladó a duda para el paquete accionarial de José Luis Castilla, que se interesó por la posibilidad de que en el club pudiera entrar otra sociedad en la operación que ahora nace. El resto de minoritarios apeló en su mayoría a la pérdida del carácter sentimental del fútbol, cuestión que no fue rebatida por Bandrés, que también consideró al fútbol como negocio. Un negocio que necesita una ampliación de capital.

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