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Deportes

ATLETISMO

El triunfo del empeño

Said El Wardi y Ana Gericó se convirtieron ayer en los campeones de la III Carrera del Ebro.

"El recorrido es muy especial. Se trata de un camino muy duro y, a la vez, se hace muy ameno porque el paisaje es precioso", comentaba emocionada Ana Gericó, tras haber ganado ayer en la categoría femenina la III Carrera del Ebro. La atleta del Club Utebo estableció un tiempo de 1h22:28 y aventajó en más de siete minutos a la segunda clasificada, Estela San Pedro del Zenit Olimpo. Pero el más rápido de los 1.568 participantes fue Said El Wardi, de 36 años, del Cajalón Cóndor Calatayud, que terminó los 19 kilómetros de la carrera en 1h04:34. Muy de cerca, a tan solo un minuto y diez segundos, Hicham Lamalem (Zenit Olimpo), alcanzó en segundo lugar la meta y de este modo repitió su posición del año pasado.

Los atletas coincidían en decir que la prueba requería un plus de energía por los obstáculos del circuito, ya que es la naturaleza la que dibuja el trayecto. Sin embargo, no dudaban en afirmar que merecía la pena todo el esfuerzo y arranque necesario para concluir el camino. "Es la primera vez que participo y me ha gustado. He tenido buenas sensaciones, eso sí, el cuerpo debe hacer más esfuerzo por las curvas y pendientes del recorrido", explicaba el nuevo campeón de la Carrera del Ebro, El Wardi, que se prepara para la maratón de San Sebastián. La campeona maratoniana María José Pueyo fue la encargada de entregar los trofeos.

Los objetivos de la Carrera del Ebro eran varios. Por un lado, revalorizar el entorno natural de Zaragoza; convertirse en un referente deportivo y, especialmente, acercar a la sociedad civil a las Fuerzas Armadas. Por otra parte, destaca el carácter solidario del evento deportivo. Los diez euros que costaba la inscripción irán destinados íntegramente a proyectos de cooperación deportivos-solidarios que ANUE-Aragón y la comisión española de la UNESCO desarrollan en diversas partes del mundo. Un éxito organizado por la Brigada de Caballería Castillejos II, la Asociación de Naciones Unidas en España y la Comisión Española de la UNESCO. Además contó con el patrocinio del Ayuntamiento de Zaragoza y la Fundación Zaragoza 2008, con la colaboración del Gobierno de Aragón y soldados.com.

La gradas, el otro atractivo

A las 10.00, el Centro Aragonés del Deporte se convirtió en el escenario de esta cita, que en tan solo tres años, ya es un hito participativo. Se trata de una de las pruebas más numerosa de la comunidad, en cuanto a atletas asistentes, y además, puntúa a nivel autonómico ya que forma parte de las competiciones del I Circuito Aragonés de Carreras de Aventura. Estas dos características señalan la importancia del evento y a ello se le sumó ayer otro atractivo: el gran ambiente de las gradas. Apenas quedaban asientos vacíos y los curiosos y acompañantes esperaron la llegada de los corredores disfrutando del sol y de una agradable temperatura.

El bullicio de los espectadores se mezclaba con la música que animaba la espera. Mientras tanto, los deportistas se adentraban en el entorno natural de Zaragoza. Los atletas atravesaron los ecosistemas más emblemáticos de la capital aragonesa, la huerta tradicional, la ribera del Ebro y el contacto directo con el recinto de la Exposición Internacional, para finalizar con la imagen de las torres de la Basílica del Pilar antes de regresar al CAD.

La mayor recompensa, sin duda era finalizar los diecinueve kilómetros, uno más que en la edición anterior, pero como en las pequeñas cosas está el detalle, se hizo un pequeño obsequio a todos los valientes que afrontaron el reto. Los asistentes se marcharon con una bolsa regalo que contenía desde barritas energéticas hasta un gel para el cuidado de las articulaciones. Y si con eso no era suficiente, los corredores fueron nombrados, como indicaba el dorsal, defensores de Zaragoza, debido a que la carrera formaba parte de la celebración del Bicentenario de los Sitios.

Los amantes del atletismo no pueden pedir más. Un circuito natural, nivel en la competición, ambiente agradable y ayuda a proyectos de solidaridad. Sin duda, la III Carrera del Ebro ya forma parte de la historia de Zaragoza.

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