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MONTAÑISMO

El G-I no da tregua a Marta Alejandre

Difícilmente iba a imaginar Marta Alejandre el pasado 19 de junio, fecha en que abandonó Zaragoza para aventurarse en la ascensión al Gasherbrum I, las dificultades que se iban suceder en su camino. La montaña no da tregua desde hace varios días. La meteorología se niega a alinearse en el mismo bando que la zaragozana y el resto de la expedición. La alpinista aragonesa y Carlos Soria se encuentran recluidos en el campo base de una de las cimas más legendarias del Karakorum. A más de 5.000 metros de altura, el mal tiempo ejerce de implacable carcelero y no da opción a ningún movimiento hacia adelante. La climatología no acompaña fuera de la tienda, pero tampoco el ambiente que se respira dentro es el más adecuado. La noticia de la desaparición del compañero de expedición, Luis María Barbero, pesa como una losa.

El alpinista de Alcoy iba acompañado por varios iraníes, un turco y un polaco. Estos últimos tocaron el techo del G-II a principios de semana, pero con Barbero las comunicaciones se perdieron antes. "Emprendieron un ataque a la cima del lunes, y desde entonces no sabemos nada. Los que estuvieron con él ya han bajado, y con esta climatología es imposible ir en su búsqueda", explica la montañera del Club Alpino Universitario. Con estos ingredientes, el ánimo para intentar hollar la cima del G-I no es el ideal. A más de 7.500 metros no ceja de nevar y ya han pasado más de 48 horas desde la desaparición. Las esperanzas de encontrar a Barbero con vida son nulas, según Alejandre. "Nosotros ya hemos asumido la noticia, y sólo queda esperar a que haga buen tiempo para zanjar la historia. Pensamos seguir en la montaña, aunque no es una idea fija", añade.

Alejandre lamenta que las circunstancias sean tan adversas. "No esperábamos tan mal tiempo, y menos recibir una noticia así. Es una pena porque estoy fuerte físicamente", relata. El 6 de agosto finaliza el plazo del que disponen para estar en el Gasherbrum y es consciente de que sólo habrá una oportunidad más para llegar a la cima (8.068 metros). Su último intento para hollar su segundo 'ochomil' fue el pasado fin de semana, pero una vez más el mal tiempo ganó la partida. "Sabíamos que las previsiones de ahí arriba daban viento. Teníamos pocas posibilidades. Es frustrante, pero salimos con la idea de que había pocas opciones", dice la aragonesa.

Junto a Carlos Soria

La alpinista asegura estar disfrutando mucho con la compañía de todo un veterano como Carlos Soria. Aúnan una mezcla de veteranía y juventud que les ayuda a sobreponerse a las sorpresas que esconde la montaña. "Somos un matrimonio perfecto. Nos entendemos de maravilla. Tenemos una manera similar de plantearnos las montaña", dice satisfecha. La aventura del Gasherbrum es especial para el montañero abulense. Si hiciera cima, completaría todos los privilegiados balcones del Karakorum, aunque la noticia de la desaparición de Barbero le ha dejado muy tocado. Ambos coincidieron en diferentes expediciones anteriores: "Se nos han quitado las ganas. Si tuviésemos aquí las tiendas y todo el material que tenemos, igual no íbamos al G-I. Marta y yo tenemos todo en el campo 2 y hay un compañero que lo tiene en el 3. Tenemos que ir a por ello y entonces vamos a intentar la ascensión", explica Soria, que pronto sobrepasará la barrera de los 70 años.

En la intimidad y la soledad que otorga el estar a 6.000 metros de altura resguardados por una simple tienda de campaña y con la reciente noticia de la pérdida de un compañero, Marta Alejandre, Carlos Soria y el resto de expedicionarios esperan a que se abra en uno de los techos del mundo una ventana de buen tiempo con unas ciertas garantías de seguridad. Desean que sea entonces cuando se produzca el ataque definitivo a la cumbre de la cordillera que vertebra China con Pakistán.

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